Henar, Shakira y el otro machismo persistente (que no siempre vemos)

Henar Álvarez ha llegado con muy buen dato de audiencia a La 1 y con el aliciente del reclamo de una entrevista en exclusiva a Shakira. Aunque, al final, se trató de un encuentro demasiado promocional, grabado en México. Sin plató. Sin aplausos. Sin preguntas por hacienda. Sin demasiada complicidad. Se notó cómo Henar tuvo que sacar esa simpatía exagerada que todos sobreactuamos alguna vez cuando necesitamos sentirnos queridos en un lugar donde la frialdad aprieta.

Y Henar tiró del comodín de “soy tu fan” para camelar a la diva latina. Y Shakira puso sonrisa de remarcar su estatus, de medir cada palabra, poniéndoselo más difícil que fácil a una presentadora que, curtida en el género del podcast, se refugió en el tema que mejor se maneja: el machismo. Aunque a Shakira lleven treinta años haciéndola esas mismas preguntas.

Henar: “¿Te arrepientes de haber puesto la carrera en un segundo lugar por un tiempo?”. Shakira: “Por mis hijos, no”. Henar remarca: “Tienes ‘El decálogo de las lobas’ en el show y a mí me gustaría detenerme en un punto que dices que ‘Una loba no ataca, una loba se defiende’. ¿Estamos seguras de esto, Shakira, no crees que un ataque es la mejor defensa?”. Shakira: “Creo en el amor a la manada, en no competir, en ayudarnos mutuamente, el apoyarnos. Entre mujeres aún más”. Henar: “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan, es muy heavy, ¿Tú crees que esta frase ha calado tanto porque a nosotras nos empodera o porque a ellos les da miedo?”. Shakira: “Yo creo que es un grito de libertad y amor propio. Y por eso se grita. Porque yo creo que la mujer cuando tiene una cierta independencia económica ya no tiene que soportar malos tratos, ya no tiene que soportar abusos, ya no tiene que soportar infidelidades, la mujer, cuando adquiere cierta independencia económica, no tiene que soportar malos tratos, abusos, infidelidades”.

Las preguntas de Henar vienen casi con la respuesta. Es su personalidad. Es su revolución. También influenciada por el hábito de venir de un mundo de la comunicación en redes sociales que crece en las burbujas de reafirmación. Lo que, cuidado, nos lleva a la trampa de intentar buscar que el entrevistado opine igual que el entrevistador. El frentismo de la viralidad empuja a las nuevas generaciones a querer que el otro esté en tu frente. Cuando lo más bonito de la entrevista es escuchar lo que piensan los demás. Escuchar. Como hubiera hecho en el prime time de La 1 Isabel Tenaille, Mercedes Milá, Rosa María Sardá, Julia Otero…. Escuchar.

Porque el camino del feminismo en la televisión en España viene de lejos. Aunque el auge del adanismo ha animado a borrar todo esa experiencia. Incluso es curioso cómo consigue que hasta las mujeres se olviden de las referentes que estuvieron antes abriendo caminos reales.

“Desde el principio, me gustó que tú cantabas al desamor desde la rabia y la diversión, que era una cosa que a nosotras se nos negaba”, explica la presentadora. “Lo que hago es contarme a mi misma en las canciones”, relativiza Shakira mientras lleva la reflexión a otro lugar: “Vivimos en una sociedad que busca distraernos, nadie se puede aburrir, nadie puede tener un momento de qué hice mal. Y eso lo logro yo en las canciones”.

Quizá porque tres décadas de trayectoria le dicen a Shakira que no se pase de trascendente consigo misma. Porque cuando empieza la carrera ella ya cantaron con la alegría de la libertad tantas otras mujeres. De Rocío Jurado a Rocío Dúrcal, de Madonna a Kylie Minogue, de Celia Cruz a Cher, de Ana Belén a Nacha Guevara. En determinadas insistencias no hay, al final, tanta diferencia entre las preguntas de ellos y las de Henar, con todas sus buenas intenciones. Lo que delata la victoria del machismo: al existir un tipo de victimismo que vende tanto en la abreviatura viral tiramos del reclamo fácil y terminamos haciendo desaparecer a tantas mujeres que derribaron techos, rompieron opresiones y conquistaron derechos. Así la sororidad de los aprendizajes colectivos saltan por los aires y gana el individualismo que trata a las últimas como si fueran las primeras, como si fueran rara avis. Y justo, ahí, en ese agotador estado de sentir que hay que empezar cada día de nuevo, nacen los obstáculos para los avances sociales. El sexismo de mañana se hace fuerte en la invisibilización de las que nos trajeron hasta aquí. La sociedad desmemoriada empuja a retrocesos, mientras estamos distraídos creyéndonos siempre los pioneros.

 El victimismo que vende en las redes sociales empuja a una sociedad más adanista, que desconoce las mujeres que abrieron caminos antes. Todo debe ser pionero y excepcional.  

Henar Álvarez ha llegado con muy buen dato de audiencia a La 1 y con el aliciente del reclamo de una entrevista en exclusiva a Shakira. Aunque, al final, se trató de un encuentro demasiado promocional, grabado en México. Sin plató. Sin aplausos. Sin preguntas por hacienda. Sin demasiada complicidad. Se notó cómo Henar tuvo que sacar esa simpatía exagerada que todos sobreactuamos alguna vez cuando necesitamos sentirnos queridos en un lugar donde la frialdad aprieta.

Y Henar tiró del comodín de “soy tu fan” para camelar a la diva latina. Y Shakira puso sonrisa de remarcar su estatus, de medir cada palabra, poniéndoselo más difícil que fácil a una presentadora que, curtida en el género del podcast, se refugió en el tema que mejor se maneja: el machismo. Aunque a Shakira lleven treinta años haciéndola esas mismas preguntas.

Henar: “¿Te arrepientes de haber puesto la carrera en un segundo lugar por un tiempo?”. Shakira: “Por mis hijos, no”. Henar remarca: “Tienes ‘El decálogo de las lobas’ en el show y a mí me gustaría detenerme en un punto que dices que ‘Una loba no ataca, una loba se defiende’. ¿Estamos seguras de esto, Shakira, no crees que un ataque es la mejor defensa?”. Shakira: “Creo en el amor a la manada, en no competir, en ayudarnos mutuamente, el apoyarnos. Entre mujeres aún más”. Henar: “Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan, es muy heavy, ¿Tú crees que esta frase ha calado tanto porque a nosotras nos empodera o porque a ellos les da miedo?”. Shakira: “Yo creo que es un grito de libertad y amor propio. Y por eso se grita. Porque yo creo que la mujer cuando tiene una cierta independencia económica ya no tiene que soportar malos tratos, ya no tiene que soportar abusos, ya no tiene que soportar infidelidades, la mujer, cuando adquiere cierta independencia económica, no tiene que soportar malos tratos, abusos, infidelidades”.

Las preguntas de Henar vienen casi con la respuesta. Es su personalidad. Es su revolución. También influenciada por el hábito de venir de un mundo de la comunicación en redes sociales que crece en las burbujas de reafirmación. Lo que, cuidado, nos lleva a la trampa de intentar buscar que el entrevistado opine igual que el entrevistador. El frentismo de la viralidad empuja a las nuevas generaciones a querer que el otro esté en tu frente. Cuando lo más bonito de la entrevista es escuchar lo que piensan los demás. Escuchar. Como hubiera hecho en el prime time de La 1 Isabel Tenaille, Mercedes Milá, Rosa María Sardá, Julia Otero…. Escuchar.

Porque el camino del feminismo en la televisión en España viene de lejos. Aunque el auge del adanismo ha animado a borrar todo esa experiencia. Incluso es curioso cómo consigue que hasta las mujeres se olviden de las referentes que estuvieron antes abriendo caminos reales.

“Desde el principio, me gustó que tú cantabas al desamor desde la rabia y la diversión, que era una cosa que a nosotras se nos negaba”, explica la presentadora. “Lo que hago es contarme a mi misma en las canciones”, relativiza Shakira mientras lleva la reflexión a otro lugar: “Vivimos en una sociedad que busca distraernos, nadie se puede aburrir, nadie puede tener un momento de qué hice mal. Y eso lo logro yo en las canciones”.

Quizá porque tres décadas de trayectoria le dicen a Shakira que no se pase de trascendente consigo misma. Porque cuando empieza la carrera ella ya cantaron con la alegría de la libertad tantas otras mujeres. De Rocío Jurado a Rocío Dúrcal, de Madonna a Kylie Minogue, de Celia Cruz a Cher, de Ana Belén a Nacha Guevara. En determinadas insistencias no hay, al final, tanta diferencia entre las preguntas de ellos y las de Henar, con todas sus buenas intenciones. Lo que delata la victoria del machismo: al existir un tipo de victimismo que vende tanto en la abreviatura viral tiramos del reclamo fácil y terminamos haciendo desaparecer a tantas mujeres que derribaron techos, rompieron opresiones y conquistaron derechos. Así la sororidad de los aprendizajes colectivos saltan por los aires y gana el individualismo que trata a las últimas como si fueran las primeras, como si fueran rara avis. Y justo, ahí, en ese agotador estado de sentir que hay que empezar cada día de nuevo, nacen los obstáculos para los avances sociales. El sexismo de mañana se hace fuerte en la invisibilización de las que nos trajeron hasta aquí. La sociedad desmemoriada empuja a retrocesos, mientras estamos distraídos creyéndonos siempre los pioneros.

 20MINUTOS.ES – Televisión

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