La patronal bancaria reclama a Europa unificar la regulación y crear un fondo de garantía de depósitos común

La presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán, cree que podrían llegar 500.000 millones de euros más de crédito al año solo con no aumentar las exigencias de capital los próximos años Leer La presidenta de la AEB, Alejandra Kindelán, cree que podrían llegar 500.000 millones de euros más de crédito al año solo con no aumentar las exigencias de capital los próximos años Leer  

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Europa afronta una reforma trascendental de los mercados financieros. Este domingo la Comisión Europea cerró el plazo de recepción de respuestas a la consulta pública lanzada el pasado mes de febrero sobre el sector bancario en aras de potenciar la financiación del crecimiento que necesita la Eurozona si realmente quiere lograr una independencia estratégica. Según explicó este miércoles la Asociación Española de Banca (AEB), la propuesta española contempla cinco puntos clave para remar hacia esa transformación. La presidenta del organismo, Alejandra Kindelán, que ha sido reelegida por cuatro años más al frente de la AEB, consideró que estas medidas se basan «en dos pilares clave» como son «la simplificación regulatoria» y «eliminar barreras» entre países.

La primera de estas medidas tiene que ver con la necesidad de «ampliar el foco» por parte de los reguladores con un objetivo de «crecimiento y de competitividad» que sería el resultado de simplificar los procesos por parte de los organismos de supervisión. La patronal bancaria española reclama también una mayor «estabilidad» sobre los requerimientos de capital que deben asumir las entidades y que se coordinen entre ellas para poder tener «más previsibilidad» sobre lo que se va a solicitar en un futuro.

En este sentido, la AEB entiende necesario simplificar las necesidades de capital. En la actualidad, la asociación denuncia que, actualmente, funcionan hasta «cinco colchones distintos de capital» que deben cumplir los bancos y pide que se unifiquen.

Por otro lado, Kindelán habló de «mejorar la regulación» para que se concentren en reglamentos concretos y en una misma fase y no que salpiquen a todo el proceso.

Y la última de las reivindicaciones es la de la creación real de un mercado único de capitales y «completar la unión bancaria» europea. En este sentido, la AEB pide la creación de un fondo de garantía de depósitos único «para que los bancos europeos sean valorados por su fortaleza y no por su nacionalidad». Actualmente el fondo de garantía de depósitos cubre los primeros 100.000 euros depositados en una cuenta bancaria en caso de que una entidad afrontase problemas financieros y entrase en quiebra.

En la actualidad, según cálculos de la AEB, la propia regulación bancaria a través de Basilea III exige 400.000 millones de euros de capital de primer nivel -el considerado CET1- al conjunto de los bancos europeos. A ello habría que sumar otros 270.000 millones de euros de distintos reguladores europeos. La patronal bancaria denuncia que cada cuatro años, aproxidamente, el aumento de los requerimientos llega a los 100.000 millones de euros adicionales. En este sentido, Kindelán reconoce que solo con que no aumenten más las exigencias regulatorias los próximos años y se limiten a 50.000 millones adicionales el flujo de crédito que llegaría a la población europea alcanzaría el medio billón de euros a nivel europeo.

Dentro de la idea de liberar capital del sector bancario para financiar la economía, el sector sigue reclamando la finalización del impuesto especial que aplican a los beneficios de las entidades bancarias y que es una situación que solo sigue existiendo en España. En noviembre de 2024 el Gobierno aprobó la reforma fiscal necesaria para hacer de un gravamen temporal algo permanente.

Por otro lado, Kindelán subrayó la importancia de «la autonomía estratégica de los pagos». La presidenta de la AEB recordó la «dependencia» del sistema europeo de compañías de EEUU -como Visa y Mastercard, que forman un oligopolio en el uso de las tarjetas-.

Actualmente, gracias a la implementación de Bizum y sistemas similares en otra docena de países europeos -tales como EPI/Wero, SIBS-MB WAY y Vipps Mobile Pay- permitirá la interconectividad de los sistemas de pago en trece países europeos, a los que suma Noruega. Representa un 72% de la población de la zona euro, con 130 millones de personas.

Asimismo la AEB espera tener que el euro digital esté listo para el uso entre los ciudadanos particulares en 2029, aunque insistió en «la necesidad de dar prioridad a las soluciones privadas», como las stablecoins lanzadas por algunos bancos.

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