¿Sabías que antes de las cruces luminosas las farmacias de guardia se anunciaban con faroles?

Antes de que se generalizara la característica cruz luminosa que hoy vemos en las farmacias, algunas boticas utilizaban faroles colocados en el exterior para hacerse visibles durante la noche. En determinados establecimientos, estos faroles se encendían para indicar que la farmacia estaba de guardia y podían llevar cristales de colores que facilitaban su identificación desde la calle.

La fotografía que ilustra este post (tomada por mi amigo Jesús Marrone) corresponde a la Farmacia Santos Lecuona, situada en San Cristóbal de La Laguna, considerada la más antigua de Canarias y fundada en 1824. Su histórico farol fue comprado en Sevilla en 1901 por el farmacéutico Manuel Santos Madan y todavía permanece en la fachada del establecimiento (aunque ha tenido que ser repuesta en un par de ocasiones por desperfectos).

El farol cuenta además con un soporte de forja en forma de serpiente, uno de los símbolos tradicionales de la profesión farmacéutica, y se ha convertido con el paso de los años en uno de los elementos más reconocibles de esta farmacia bicentenaria.

 Por qué algunas antiguas farmacias utilizaban faroles en sus fachadas para indicar que estaban de guardia antes de popularizarse las cruces luminosas.  

Antes de que se generalizara la característica cruz luminosa que hoy vemos en las farmacias, algunas boticas utilizaban faroles colocados en el exterior para hacerse visibles durante la noche. En determinados establecimientos, estos faroles se encendían para indicar que la farmacia estaba de guardia y podían llevar cristales de colores que facilitaban su identificación desde la calle.

La fotografía que ilustra este post (tomada por mi amigo Jesús Marrone) corresponde a la Farmacia Santos Lecuona, situada en San Cristóbal de La Laguna, considerada la más antigua de Canarias y fundada en 1824. Su histórico farol fue comprado en Sevilla en 1901 por el farmacéutico Manuel Santos Madan y todavía permanece en la fachada del establecimiento (aunque ha tenido que ser repuesta en un par de ocasiones por desperfectos).

El farol cuenta además con un soporte de forja en forma de serpiente, uno de los símbolos tradicionales de la profesión farmacéutica, y se ha convertido con el paso de los años en uno de los elementos más reconocibles de esta farmacia bicentenaria.

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