“Rompimos Internet”. La tiktoker Erola Jons celebra las críticas por su trabajo como reportera oficial de La Vuelta. Fue contratada para alcanzar la viralidad. Y el objetivo ha sido conseguido, con creces: se habla mucho de sus vídeos. El problema es que los comentarios son negativos. Muy negativos. Y con razón. En un mundo en el que todavía faltan mujeres periodistas cubriendo los tours, se ha optado por una chica sin conocimiento sobre el ciclismo y que se dedica a lanzar comentarios sexualizados sobre los deportistas.
“¿Se imaginan que un hombre haría tal cosa?”, gritan muchos en redes. Sería “cancelado”, al segundo. Pero hay una pregunta más crucial: existen tantas mujeres que llevan décadas luchando para ser tomadas en serio en este tipo de competiciones y La Vuelta elige a una influencer que juega al chiste fácil que reduce a lo libidinoso a los demás e incluso a sí misma. «Tanta belleza a mí me desconcentra». Como diría Carmen Martín Gaite, reflexionando sobre la igualdad de derechos: “para este viaje, no hacían falta alforjas”.
La Vuelta puede contratar a influencers para visibilizar su deporte en otras plataformas. No siempre deben ser periodistas, también pueden ser cómicos con rapidez creativa de reflejos. Sin embargo, de poco sirve si no divulgan el ciclismo español y se dedican a realizar chistes que reducen a las personas a un trozo de carne. Chistes que pensábamos superados, pero que nos devuelven a épocas pasadas donde a las mujeres se les trataba como objetos y hasta se las colocaba con condescendencia en los terrenos de juego. El truco era perverso: “las ponemos abajo en el césped y los jugadores no se resistirán a hacerles declaraciones«. Eran reducidas a «simpáticas» cazadoras de declaraciones más que expertas comentaristas. Aunque ellas supieran tanto del deporte como sus compañeros.
Erola suma más de dos millones de seguidores en TikTok gracias a sus cámaras ocultas en la calle. Con sus famosos flirteos. Tiene talento en las apps de videos cortos, en donde «pide perdón antes que pedir permiso». Lo que no ha comprendido es la diferencia de provocar desde una red social personal en donde solo se representa a sí misma y llevar un micrófono oficial de La Vuelta. El contexto cambia. Es distinto. No está soloel público fiel que sabe su tono y corre a entretenerse con un tipo de broma. Tampoco es igual una picardía aceptada por la víctima con una sonrisa cómplice que desconcertar a un deportista en plena competición.
Tampoco hay que olvidar que una cosa coquetear y otra es el baboseo. En TikTok e Instagram, Erola suele hacer lo primero con cierta gracia. Puede prepararse su gag y coger la mejor toma. En cambio, como reportera de La Vuelta, se ha quedado en un chorreo básico que no es para festejar. Solo muestra cómo hay un machismo tan interiorizado que ni siquiera vemos. Y, claro, luego nos extrañamos de lo fácil que se involuciona en logros colectivos que costaron tanto conseguir. La Vuelta no había llegado todavía a esta meta y, como antaño, ha vuelto a simplificar el papel de las mujeres a lo que tanto nos alejó de la igualdad entre hombres y mujeres. Ellas abreviadas a mirar las mallas en vez del conocimiento deportivo. Lo que hacían ellos antaño mal ya ni siquiera es subversión en ellas en 2026. ¿Recuerdan cuando Jesulín de Ubrique realizó una corrida de toros solo para mujeres y alguien pensó que aquello era «feminismo»? Aquí alguien consideró que iba a ser buena idea Erola lanzando sus típicas bromas seductoras a ciclistas… El machismo persistente que llevamos bien adentro. La igualdad del revés. De nuevo, “para este viaje, no hacían falta alforjas”. De nuevo, cómo nos reímos dice más de nosotros que del «chiste» del que nos reímos.
‘La Vuelta’ ha intentado calar en redes con la provocación de Erola Jons y, a la vez, ha delatado dónde sigue la mujer reportera en estas emisiones.
“Rompimos Internet”. La tiktoker Erola Jons celebra las críticas por su trabajo como reportera oficial de La Vuelta. Fue contratada para alcanzar la viralidad. Y el objetivo ha sido conseguido, con creces: se habla mucho de sus vídeos. El problema es que los comentarios son negativos. Muy negativos. Y con razón. En un mundo en el que todavía faltan mujeres periodistas cubriendo los tours, se ha optado por una chica sin conocimiento sobre el ciclismo y que se dedica a lanzar comentarios sexualizados sobre los deportistas.
“¿Se imaginan que un hombre haría tal cosa?”, gritan muchos en redes. Sería “cancelado”, al segundo. Pero hay una pregunta más crucial: existen tantas mujeres que llevan décadas luchando para ser tomadas en serio en este tipo de competiciones y La Vuelta elige a una influencer que juega al chiste fácil que reduce a lo libidinoso a los demás e incluso a sí misma. «Tanta belleza a mí me desconcentra». Como diría Carmen Martín Gaite, reflexionando sobre la igualdad de derechos: “para este viaje, no hacían falta alforjas”.
La Vuelta puede contratar a influencers para visibilizar su deporte en otras plataformas. No siempre deben ser periodistas, también pueden ser cómicos con rapidez creativa de reflejos.Sin embargo, de poco sirve si no divulgan el ciclismo español y se dedican a realizar chistes que reducen a las personas a un trozo de carne. Chistes que pensábamos superados, pero que nos devuelven a épocas pasadas donde a las mujeres se les trataba como objetos y hasta se las colocaba con condescendencia en los terrenos de juego. El truco era perverso: “las ponemos abajo en el césped y los jugadores no se resistirán a hacerles declaraciones«. Eran reducidas a «simpáticas» cazadoras de declaraciones más que expertas comentaristas. Aunque ellas superan tanto del deporte como sus compañeros.
Erola suma más de dos millones de seguidores en TikTok gracias a sus cámaras ocultas en la calle. Con sus famosos flirteos. Tiene talento en las apps de videos cortos, en donde «pide perdón antes que pedir permiso». Lo que no ha comprendido es la diferencia de provocar desde una red social personal en donde solo se representa a sí misma y llevar un micrófono oficial de La Vuelta. El contexto cambia. Es distinto. No está soloel público fiel que sabe su tono y corre a entretenerse con un tipo de broma. Tampoco es igual una picardía aceptada por la víctima con una sonrisa cómplice que desconcertar a un deportista en plena competición.
Tampoco hay que olvidar que una cosa coquetear y otra es el baboseo. En TikTok e Instagram, Erola suele hacer lo primero con cierta gracia. Puede prepararse su gag y coger la mejor toma. En cambio, como reportera de La Vuelta, se ha quedado en un chorreo básico que no es para festejar. Solo muestra cómo hay un machismo tan interiorizado que ni siquiera vemos. Y, claro, luego nos extrañamos de lo fácil que se involuciona en logros colectivos que costaron tanto conseguir. La Vuelta no había llegado todavía a esta meta y, como antaño, ha vuelto a simplificar el papel de las mujeres a lo que tanto nos alejó de la igualdad entre hombres y mujeres. Ellas abreviadas a mirar las mallas en vez del conocimiento deportivo. Lo que hacían ellos antaño mal ya ni siquiera es subversión en ellas en 2026. ¿Recuerdan cuando Jesulín de Ubrique realizó una corrida de toros solo para mujeres y alguien pensó que aquello era «feminismo»? Aquí alguien consideró que iba a ser buena idea Erola lanzando sus típicas bromas seductoras a ciclistas… El machismo persistente que llevamos bien adentro. La igualdad del revés. De nuevo, “para este viaje, no hacían falta alforjas”.De nuevo, cómo nos reímos dice más de nosotros que del «chiste» del que nos reímos.
20MINUTOS.ES – Televisión
