Centenares de personas han acampado este lunes a pesar de la lluvia en la madrileña Puerta del Sol para alzar su voz por la crisis de la vivienda. Tras el desahucio de Maricarmen, la vecina de 87 años que fue desalojada del piso en el que vivía desde hace siete décadas, los ciudadanos tomaron la decisión el pasado sábado de quedarse a acampar en la plaza con el fin de denunciar la situación. Y allí continúan. Pero no solo ellos, sino también muchos otros que se han sumado este mismo lunes, precisamente un día antes de que el Gobierno apruebe este martes en Consejo de Ministros el real decreto sobre vivienda.
«Por ahora nos quedaremos de manera indefinida, pero se verá con el tiempo y según los objetivos que se vayan conquistando», asegura a este medio de comunicación Gonzalo, un joven de 30 años que está en Sol desde el sábado. De hecho, esta es la misma idea que han trasladado desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid, que ha avisado de que la acampada continuará. «Esto va más allá de Maricarmen. El real decreto es el primer paso, los contratos indefinidos son fundamentales. Necesitamos estabilidad en la vivienda para que no haya ninguna Maricarmen más», ha manifestado la portavoz Carolina Vilariño en declaraciones a la prensa.
«Es la primera acampada en 15 años y puede ser la chispa que permita cambios legislativos«, indica Gonzalo desde el interior del asentamiento que ya ocupa toda la zona peatonal de la plaza madrileña, en la que prácticamente ya no cabe ni una carpa más. «Mañana [por este martes] no es el día importante, sino cuando se convalide [el real decreto] en el Congreso. Da igual lo que se apruebe mañana, lo importante es lo que se apruebe en sede parlamentaria y eso será de aquí a un mes. Tenemos que aguantar hasta que eso pase el tramite legislativo», sentencia Gonzalo, que se trasladó a Sol junto a su pareja Xess.
Esta joven de 33 años confía en que la acampada logre su objetivo, aunque tiene sus dudas. «No es que no tenga fe en el sistema político pero ha habido tantas decepciones que no se qué esperar«, afirma Xess, quien dice sentirse decepcionada con el Gobierno central por la situación actual. A pesar de eso, considera que el problema de la vivienda es de carácter estructural. «No entiendo como en este país, un país desarrollado, no se puede tener una vivienda digna. Hasta que esto no pegue un bombazo y explote, nadie podrá tener vivienda en este país», exclama por su parte Daniel, quien se ha quedado toda la tarde en la concentración.
«Espero ese decreto de vivienda porque sino sería la enésima decepción en materia de vivienda por parte del Gobierno estatal sumada a las demás decepciones por parte del Gobierno autonómico», afirma Sara, una joven de 28 años, al ser preguntada por el decreto que se aprobará en Consejo de Ministros. «No sé hasta que punto el PSOE me puede decepcionar a estas alturas de la película, pero es verdad que es bastante bochornoso que este Gobierno, dependiendo de lo que haga mañana, pueda ser recordado para siempre como el Gobierno que desahució a Maricarmen y que no hizo nada al respecto», subraya Sara, quien estuvo presente en el desahucio de la anciana: «Estaba bastante convencida de que se iba a parar una vez más como ya había sucedido en las tres ocasiones anteriores. Supongo que querían poner a Maricarmen de ejemplo y mostrar que nadie está a salvo».
La acampada se ha desarrollado de manera pacífica durante la mayor parte de la tarde, en la que 20minutos ha sido testigo de la instalación de alguna carpa y de toldos para protegerse de la lluvia. Los niños han acudido a la concentración con sus padres y sujetando pancartas al terminar el colegio, los jóvenes lo han hecho al salir de la universidad y los trabajadores tras finalizar su jornada laboral. Entre esas personas se encuentran Sofi y Lidia, dos jóvenes de 19 y 20 años que han acudido a la plaza por primera vez este lunes y que se quedarán a acampar. Ambas estudian, pero Sofi también trabaja, por lo que este martes por la mañana tendrá que dejar Sol para cumplir con sus obligaciones.
Esa es la realidad de los trabajadores y de los que tienen familiares a su cargo. «Tengo un bar que se llama Santa y Pura, estoy ocho horas en turno y luego vengo a ayudar en el reparto de comida. Después me voy a casa a dormir pero sí tengo compañeras que se quedan», indica Jaime, que viene también en representación de Salvando Peludos, una organización que aboga porque las familias con animales tengan derecho a una vivienda digna. «Venimos después del cole para que los niños puedan participar«, sostiene por su parte Ana, una madre 43 años que se trasladó a Sol para alzar la voz junto a sus dos hijos, uno de ellos todavía en brazos. A diferencia de otros ciudadanos entrevistados, Ana no se siente decepcionada con el Gobierno de Pedro Sánchez. Para ella, los culpables de la crisis de la vivienda son los «especuladores».
El único momento de tensión de la tarde se ha generado por la presencia del activista Vito Quiles, que ha sido expulsado de la plaza al grito de «Fuera fascistas de nuestros barrios». Esta consigna se ha sumado a las tantas que se encontraban escritas en pancartas colocadas en carpas y entre postes de luz. Algunas de las que ha podido observar este periódico rezaban: «Acabemos con el rentismo», «PSOE y Sumar, responsables de nuestra miseria», «Ser casero no es una profesión» o «Hasta que no acabe el rentismo seguiremos okupando».
«Es la primera acampada en 15 años y puede ser la chispa que permita cambios legislativos», asegura a ’20minutos’ Gonzalo, un joven de 30 años que está en la plaza madrileña desde el sábado.
Centenares de personas han acampado este lunes a pesar de la lluvia en la madrileña Puerta del Sol para alzar su voz por la crisis de la vivienda. Tras el desahucio de Maricarmen, la vecina de 87 años que fue desalojada del piso en el que vivía desde hace siete décadas, los ciudadanos tomaron la decisión el pasado sábado de quedarse a acampar en la plaza con el fin de denunciar la situación. Y allí continúan. Pero no solo ellos, sino también muchos otros que se han sumado este mismo lunes, precisamente un día antes de que el Gobierno apruebe este martes en Consejo de Ministros el real decreto sobre vivienda.
«Por ahora nos quedaremos de manera indefinida, pero se verá con el tiempo y según los objetivos que se vayan conquistando», asegura a este medio de comunicación Gonzalo, un joven de 30 años que está en Sol desde el sábado. De hecho, esta es la misma idea que han trasladado desde el Sindicato de Inquilinas de Madrid, que ha avisado de que la acampada continuará. «Esto va más allá de Maricarmen. El real decreto es el primer paso, los contratos indefinidos son fundamentales. Necesitamos estabilidad en la vivienda para que no haya ninguna Maricarmen más», ha manifestado la portavoz Carolina Vilariño en declaraciones a la prensa.
«Es la primera acampada en 15 años y puede ser la chispa que permita cambios legislativos«, indica Gonzalo desde el interior del asentamiento que ya ocupa toda la zona peatonal de la plaza madrileña, en la que prácticamente ya no cabe ni una carpa más. «Mañana [por este martes] no es el día importante, sino cuando se convalide [el real decreto] en el Congreso. Da igual lo que se apruebe mañana, lo importante es lo que se apruebe en sede parlamentaria y eso será de aquí a un mes. Tenemos que aguantar hasta que eso pase el tramite legislativo», sentencia Gonzalo, que se trasladó a Sol junto a su pareja Xess.
Esta joven de 33 años confía en que la acampada logre su objetivo, aunque tiene sus dudas. «No es que no tenga fe en el sistema político pero ha habido tantas decepciones que no se qué esperar«, afirma Xess, quien dice sentirse decepcionada con el Gobierno central por la situación actual. A pesar de eso, considera que el problema de la vivienda es de carácter estructural. «No entiendo como en este país, un país desarrollado, no se puede tener una vivienda digna. Hasta que esto no pegue un bombazo y explote, nadie podrá tener vivienda en este país», exclama por su parte Daniel, quien se ha quedado toda la tarde en la concentración.
«Espero ese decreto de vivienda porque sino sería la enésima decepción en materia de vivienda por parte del Gobierno estatal sumada a las demás decepciones por parte del Gobierno autonómico», afirma Sara, una joven de 28 años, al ser preguntada por el decreto que se aprobará en Consejo de Ministros. «No sé hasta que punto el PSOE me puede decepcionar a estas alturas de la película, pero es verdad que es bastante bochornoso que este Gobierno, dependiendo de lo que haga mañana, pueda ser recordado para siempre como el Gobierno que desahució a Maricarmen y que no hizo nada al respecto», subraya Sara, quien estuvo presente en el desahucio de la anciana: «Estaba bastante convencida de que se iba a parar una vez más como ya había sucedido en las tres ocasiones anteriores. Supongo que querían poner a Maricarmen de ejemplo y mostrar que nadie está a salvo».
La acampada se ha desarrollado de manera pacífica durante la mayor parte de la tarde, en la que 20minutos ha sido testigo de la instalación de alguna carpa y de toldos para protegerse de la lluvia. Los niños han acudido a la concentración con sus padres y sujetando pancartas al terminar el colegio, los jóvenes lo han hecho al salir de la universidad y los trabajadores tras finalizar su jornada laboral. Entre esas personas se encuentran Sofi y Lidia, dos jóvenes de 19 y 20 años que han acudido a la plaza por primera vez este lunes y que se quedarán a acampar. Ambas estudian, pero Sofi también trabaja, por lo que este martes por la mañana tendrá que dejar Sol para cumplir con sus obligaciones.
Esa es la realidad de los trabajadores y de los que tienen familiares a su cargo. «Tengo un bar que se llama Santa y Pura, estoy ocho horas en turno y luego vengo a ayudar en el reparto de comida. Después me voy a casa a dormir pero sí tengo compañeras que se quedan», indica Jaime, que viene también en representación de Salvando Peludos, una organización que aboga porque las familias con animales tengan derecho a una vivienda digna. «Venimos después del cole para que los niños puedan participar«, sostiene por su parte Ana, una madre 43 años que se trasladó a Sol para alzar la voz junto a sus dos hijos, uno de ellos todavía en brazos. A diferencia de otros ciudadanos entrevistados, Ana no se siente decepcionada con el Gobierno de Pedro Sánchez. Para ella, los culpables de la crisis de la vivienda son los «especuladores».
El único momento de tensión de la tarde se ha generado por la presencia del activista Vito Quiles, que ha sido expulsado de la plaza al grito de «Fuera fascistas de nuestros barrios». Esta consigna se ha sumado a las tantas que se encontraban escritas en pancartas colocadas en carpas y entre postes de luz. Algunas de las que ha podido observar este periódico rezaban: «Acabemos con el rentismo», «PSOE y Sumar, responsables de nuestra miseria», «Ser casero no es una profesión» o «Hasta que no acabe el rentismo seguiremos okupando».
20MINUTOS.ES – Nacional
