En el programa de Antena 3 Espejo Público han hablado con una mujer de 58 años, que se hizo llamar Maricarmen (nombre ficticio) que contó cómo acudió a la acampada de Sol en favor del acceso a la vivienda, para ocupar una de las tiendas de campaña que hay allí desplegadas.
Según contó su intención era dar «un escarmiento» a los manifestantes. «Podéis estar tranquilos, ellos tienen muy claro lo que es la propiedad privada«, dijo, después de haberse metido en la tienda de campaña de alguien.
«De repente tenía dueño la tienda de campaña, no era de uno, sino de varios, o sea, de un fondo«, decía con ironía la mujer, que según dijo, recibió consignas en su contra y que «cantaron jotas» para que se marchara, y tras hacerlo dijo haber sido desahuciada. «El truco es no entrar nunca en violencia», afirmaba.
Según explicó ella había tenido problemas cuando ocuparon su vivienda, por lo que decidió vengarse con esta acción, a pesar de que la acampada defiende el derecho constitucional a una vivienda digna y no la ocupación de propiedades de ciudadanos. «A mí cuando ocuparon el piso no me dejaron sacar mis cosas», decía, pues ella sí dejó que lo hicieran.
Susanna Griso pudo hablar con la mujer, que apareció con la voz distorsionada y sin que su imagen se viera y que fue definida como una «ocupante de Quechua». «Solo quería ponerles delante un espejo«, concluía la mujer.
Una mujer de 58 años ocupa una de las tiendas de campaña de Sol para «dar un escarmiento» a los manifestantes
En el programa de Antena 3 Espejo Público han hablado con una mujer de 58 años, que se hizo llamar Maricarmen (nombre ficticio) que contó cómo acudió a la acampada de Sol en favor del acceso a la vivienda, para ocupar una de las tiendas de campaña que hay allí desplegadas.
Según contó su intención era dar «un escarmiento» a los manifestantes. «Podéis estar tranquilos, ellos tienen muy claro lo que es la propiedad privada«, dijo, después de haberse metido en la tienda de campaña de alguien.
«De repente tenía dueño la tienda de campaña, no era de uno, sino de varios, o sea, de un fondo«, decía con ironía la mujer, que según dijo, recibió consignas en su contra y que «cantaron jotas» para que se marchara, y tras hacerlo dijo haber sido desahuciada. «El truco es no entrar nunca en violencia», afirmaba.
Según explicó ella había tenido problemas cuando ocuparon su vivienda, por lo que decidió vengarse con esta acción, a pesar de que la acampada defiende el derecho constitucional a una vivienda digna y no la ocupación de propiedades de ciudadanos. «A mí cuando ocuparon el piso no me dejaron sacar mis cosas», decía, pues ella sí dejó que lo hicieran.
Susanna Griso pudo hablar con la mujer, que apareció con la voz distorsionada y sin que su imagen se viera y que fue definida como una «ocupante de Quechua». «Solo quería ponerles delante un espejo«, concluía la mujer.
20MINUTOS.ES – Televisión
