Las ‘cucarachas’ se expanden por Europa

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«Todos los cerdos de este país tienen un techo sobre sus cabezas, pero un estudiante o una persona joven ni siquiera puede encontrar un armario escobero asequible». Rob Jetten era un candidato liberal que aspiraba a convertirse en primer ministro de Países Bajos cuando pronunció esta frase en 2025 durante la campaña electoral. A sus 38 años, era consciente de qué preocupaba especialmente a los jóvenes neerlandeses. Aquellas palabras debieron de remover las conciencias de muchos de sus compatriotas, pues acabó cosechando un elevado número de votos, doblegó al favorito, el ultraderechista Geert Wilders, y pasó a ser el jefe de Gobierno más joven de la historia del país.

Zohran Mamdani (34 años), el alcalde de Nueva York (hijo de directora de cine) que protagoniza unos vídeos que llegan directos a la retina del ciudadano, recibió las llaves de la megalópolis tras una campaña en la que prometió facilitar el acceso a una vivienda asequible.

Elif Eralp (45 años) se impuso el pasado mes de septiembre en las elecciones a alcalde-gobernador de Berlín como candidata de Die Linke, partido de extrema izquierda y heredero de los comunistas que levantaron el Muro que mantuvo dividida y herida a la ciudad hasta el 9 de noviembre de 1989. ¿Cómo logró imponerse Eralp? Porque, en la antigua ciudad del Telón de Acero, los alquileres han aumentado casi un 70 % en la última década y Die Linke hizo suyo el asunto de la vivienda en sus mítines.

Pero no sólo de izquierdas o liberales va el juego. La vivienda, el tema estrella de esta semana en España, está también en la mente de los dirigentes más conservadores. Un claro ejemplo es Donald Trump, presidente de Estados Unidos, magnate y líder de los republicanos y del mundo MAGA. Trump se refirió al problema en su discurso del Foro de Davos el pasado enero y, durante las Navidades, ya había abordado el asunto en las redes sociales. «Durante mucho tiempo, comprar y tener una casa se consideró el pilar del sueño americano. Era la recompensa al trabajo duro y a hacer lo correcto. Ahora, ese sueño americano es cada vez más inalcanzable para mucha gente, especialmente para los jóvenes», dijo Trump, para responsabilizar de inmediato a su antecesor, el demócrata Joe Biden.

Trump sabe qué remueve e inquieta a cada segmento electoral, a pesar de su fallida apuesta por la guerra de Irán. Si el presidente republicano se refería a la vivienda era porque el acceso a una casa se ha convertido en una de las principales preocupaciones de la población, en especial de los jóvenes.

Sólo había que mirar la mecha social que iba prendiendo en otros países desde el segundo semestre de 2025. En unas capitales, los jóvenes se lanzaban a las calles por la vivienda, el empleo y para aplacar su frustración; en otras, centraban sus reivindicaciones especialmente en la educación. Fue el caso en India del movimiento de las «cucarachas», llamado así ‘en honor’ a un magistrado que calificó de esta manera tan despectiva a los jóvenes que no encontraban empleo y que formaban parte del activismo.

La ola de indignación india tuvo su origen en las repetidas filtraciones de exámenes de ingreso a la universidad. Los jóvenes manifestantes empezaron a exigir reformas en el sistema educativo y la renuncia del ministro de Educación, algo que finalmente consiguieron y que supuso un importante revés político al primer ministro Narendra Modi.

Mientras este fenómeno se producía en el país más poblado del mundo, en las vecinas Indonesia o Nepal sus habitantes pertenecientes a la Generación Z o Generación Tik Tok ya habían salido a las calles. De Asia se pasó a Latinoamérica, como en el caso de Perú. En Europa, sólo en el flanco oriental, en Grecia o Serbia, resonaba el ímpetu de sus jóvenes sobre los adoquines de sus ciudades. Hasta ahora, cuando en España y Francia, dos grandes países de Europa Occidental con elecciones trascendentales en cuestión de pocos meses, han notado el estallido social juvenil.

En el caso galo, los jóvenes se quejan del deterioro de las condiciones en los centros educativos y de la falta de sustitutos para los profesores ausentes. A ello suman acusaciones de segregación del alumnado en las pruebas de acceso a la universidad. Las protestas se han visto salpicadas de episodios de violencia, con 5.000 arrestos por todo el Hexágono y un 85% de los detenidos menores de edad, ya que las movilizaciones comenzaron en los institutos.

De una punta a otra del planeta, las distintas batallas son, en el fondo, una misma guerra: conquistar un futuro del que sentirse orgullosos. Y, ante este rugido, pocos serán los gobernantes que salgan indemnes si deciden hacer oídos sordos.

Es más, muchos de los actuales líderes se verán retados directamente en el terreno político. Así, el movimiento juvenil indio se llama ya Partido Popular Cucaracha y aborda cuestiones que van más allá de la educación, una clara señal para las fuerzas políticas de cualquier signo y lugar. En definitiva, el fenómeno social puede ir más allá de las calles.

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