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Las nevadas más intensas de los últimos años han dejado al menos 35 muertos y cerca de 400 heridos en Japón desde finales de enero. El temporal, que ha puesto al límite la capacidad de respuesta de las autoridades locales, amenaza además con enturbiar la jornada electoral prevista para este domingo en varias regiones del país.
El balance provisional, difundido por la Agencia de Gestión de Incendios y Desastres, refleja un patrón habitual en los inviernos japoneses, pero agravado esta vez por la magnitud de las precipitaciones. La mayoría de las víctimas murió al caer desde tejados mientras retiraba nieve o en accidentes ocurridos en torno a sus viviendas.
En muchas zonas rurales del norte, con una población envejecida y casas de cubiertas inclinadas, quitar la nieve no es solo una tarea doméstica: es una necesidad para evitar que los techos cedan.
Las nevadas han golpeado con especial fuerza las regiones orientadas al Mar de Japón. Allí, masas de aire frío procedentes del Ártico se cargan de humedad al cruzar el mar y descargan precipitaciones persistentes. En algunos puntos, el espesor de nieve ha superado los dos metros, bloqueando carreteras y obligando a cancelar servicios ferroviarios, incluidos tramos del shinkansen, el tren bala símbolo de la puntualidad del país.
El impacto alcanza ya a 15 de las 47 prefecturas. En Aomori, más de 1.700 hogares se quedaron sin electricidad en los momentos más duros del temporal. Los equipos de emergencia tuvieron dificultades para acceder a zonas aisladas. El gobernador, Soichiro Miyashita, reconoció que en algunos casos los rescatistas tuvieron que avanzar a pie, transportando camillas sobre la nieve para llegar hasta personas atrapadas en sus casas.
Niigata, acostumbrada a inviernos severos, ha registrado al menos una docena de muertes relacionadas con la nieve en apenas dos semanas. Entre ellas, la de un hombre hallado desplomado en el tejado de su vivienda y la de un septuagenario que murió tras precipitarse mientras retiraba hielo, según las autoridades.
El temporal también ha afectado al turismo, en particular a las estaciones de esquí frecuentadas por visitantes extranjeros. En Niseko, en la isla de Hokkaido, un trabajador australiano de 27 años murió tras desplomarse mientras esquiaba. Días antes, en Nagano, una australiana de 22 años falleció en un accidente en un telesquí cuando su mochila quedó enganchada y la dejó suspendida en el aire.
El Gobierno ha advertido de que la subida de temperaturas prevista para los próximos días puede provocar avalanchas y desprendimientos de nieve acumulada en los tejados. El portavoz gubernamental, Minoru Kihara, pidió a la población que extreme las precauciones y utilice cascos y cuerdas de seguridad al retirar la nieve.
El invierno pasado murieron 68 personas por causas relacionadas con la nieve en Japón. Los meteorólogos señalan que los episodios extremos son cada vez más frecuentes y concentrados, un fenómeno que algunos expertos vinculan a la creciente inestabilidad atmosférica asociada al cambio climático. Japón, habituado a tifones, terremotos y lluvias torrenciales, se enfrenta también a inviernos más imprevisibles.
La tormenta ha irrumpido, además, en el calendario político. En varias regiones del norte han surgido críticas por haber fijado elecciones anticipadas en pleno invierno, en fechas en las que el frío y la nieve dificultan el desplazamiento de los votantes.
En las zonas rurales, donde muchos colegios electorales están a varios kilómetros y el acceso depende del coche o de caminar, el hielo y la acumulación de nieve suponen un obstáculo real. Algunos alcaldes han pedido ampliar horarios o reforzar el transporte para garantizar que los votantes, especialmente los de mayor edad, puedan acudir a las urnas con seguridad.
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