¿Gastar 50/50 o proporcional?: cómo hablar de dinero con tu pareja sin generar conflictos

Los expertos recomiendan distribuir los gastos de manera proporcional a los ingresos de cada uno, para evitar que la persona que gana menos se quede sin capacidad de ahorro Leer Los expertos recomiendan distribuir los gastos de manera proporcional a los ingresos de cada uno, para evitar que la persona que gana menos se quede sin capacidad de ahorro Leer  

Es febrero y el amor está en el aire… hasta que hablamos de dinero. Este San Valentín, ¿quién debería pagar la cuenta? Si vivimos juntos, ¿quién debería pagar el alquiler? ¿La compra? ¿Usamos un fondo conjunto? «Las mujeres hoy en día no toleran el 50/50», asegura un usuario en redes sociales. «A mí me han educado para sacar la casa adelante juntos y darle a mi pareja lo que necesite», dice otro y coincide en que «su pareja no es el Banco de España».

Si a menudo ya es difícil abordar las finanzas con desconocidos y se vuelve todavía más incómodo cuando es en pareja, desde pequeños dilemas como quién paga la cuenta en la primera cita hasta los más complejas de cómo dividir los gastos del hogar. Precisamente, este es uno de los errores más frecuentes, sobre todo cuando hay una disparidad salarial. Elena Roldán, asesora financiera independiente, explica que si alguien con ingresos bajos aporta la mitad, «lo ahogas, lo dejas dejas a esa persona sin capacidad de ahorro». Un aspecto importante para los proyectos del futuro.

En estos casos, uno de los dos suele dejar completamente las finanzas en manos del otro, sobre todo cuando son trabajos «con mucho estrés», señala Roldán, lo que implica una desconexión total de la realidad económica del hogar que puede dar pie a discusiones. La probabilidad de terminar en conflictos aumenta cuando los perfiles son diferentes, por ejemplo, uno más arriesgado que otro y ahí es cuando muchas parejas optar por no hablar del tema para evitar fricciones.

Así como en los problemas cotidianos de pareja, cuando falta compromiso por una de las partes la situación se vuelve insostenible. La experta señala que a veces solo uno de los dos tiene la iniciativa de planificar y si la otra parte no se involucra, termina por «desanimar y hacer desistir» a quien sí tenía voluntad. Incluso, los bajos conocimientos financieros de uno puede influir en el crecimiento del capital conjunto. Roldán detalla que es un error intentar sacar rendimiento al dinero si antes no se han cubierto los cimientos. Sin un fondo de reserva, cualquier imprevisto podría obligar a cancelar inversiones y generar pérdidas.

Por otro lado, los prejuicios y los «refranes» limitantes -difundidos en redes sociales en su mayoría- pueden ser una razón para no planificar y crear un conflicto en el futuro. Ideas como «todo al ladrillo» o «el dinero no da la felicidad» mantienen a las parejas en la zona de confort, señala Roldán, por lo que limita las finanzas y el posible crecimiento de los ingresos y advierte que el «ruido» de las redes que generan prisa en las finazas «es una muy mala consejera».

Para empezar, no se puede planificar el futuro si no se controla el día a día. Roldán recomienda enlistar todos los ingresos, gastos y deudas. De esta forma, se podrá crear un registro -de al menos un año- para sacar una media y hacer previsiones que servirán para el fondo de emergencia, que recomienda entre tres y seis meses de gastos habituales. Un concepto que la experta recomienda tener una cuenta en conjunto para no dificultar la gestión, separada de otros gastos y remunerada para que no pierda valor con la inflación como un «ahorro intocable». Así, lo compara las finanzas con un «cajón de los calcetines»: si están todos mezclados no se encuentran, pero si están organizados es mucho más fácil manejarlos.

En cuanto a la distribución de los gastos, Roldán recomienda que los gastos comunes, como el alquiler y la compra- proporcional a los ingresos de cada uno en lugar de un 50/50 fijo, para evitar que la persona que gana menos se quede sin capacidad de ahorro. Una lógica que podría trasladarse también a los pequeños dilemas de gastos.

Además, recuerda que la base es hablar para crear una «estrategia conjunta y un sentimiento de unión», por lo que es vital que ambas partes se involucren en la planificación. También advierte sobre el «ruido» de las redes sociales y la importancia de ignorar las presiones de las redes sociales sobre inversiones urgentes. No se debe intentar invertir sin haber cumplido los pasos previos del control de gastos y creación de un fondo de emergencias.

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