La reflexión «Es sabio aquel que plantea las verdaderas preguntas, no quien facilita las verdaderas respuestas» pertenece al antropólogo francés Claude Lévi-Strauss y aparece en Le Cru et le Cuit, publicado por Plon en 1964 como primer volumen de su serie Mythologiques. En el original escribió «Le savant n’est pas l’homme qui fournit les vraies réponses, c’est celui qui pose les vraies questions», que literalmente puede traducirse como «El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, sino aquel que plantea las preguntas verdaderas».
La frase cobra todavía más sentido si se lee junto a la oración que la precede, en la que Lévi-Strauss afirma que para la ciencia no pueden existir verdades definitivamente adquiridas. Su idea era que el conocimiento avanza precisamente porque alguien se atreve a dudar de lo que parecía establecido, formula una pregunta nueva y busca aquello que todavía no sabemos explicar.
La cita se utiliza hoy para recordar que saber mucho no consiste únicamente en acumular respuestas. Una buena pregunta puede abrir un camino que nadie había explorado, poner en duda una explicación aceptada o descubrir que llevábamos años preguntándonos lo equivocado.
Claude Lévi-Strauss defendía que el verdadero conocimiento avanza cuando somos capaces de formular buenas preguntas y no solo de acumular respuestas.
La reflexión «Es sabio aquel que plantea las verdaderas preguntas, no quien facilita las verdaderas respuestas» pertenece al antropólogo francés Claude Lévi-Strauss y aparece en Le Cru et le Cuit, publicado por Plon en 1964 como primer volumen de su serie Mythologiques. En el original escribió «Le savant n’est pas l’homme qui fournit les vraies réponses, c’est celui qui pose les vraies questions», que literalmente puede traducirse como «El sabio no es el hombre que proporciona las respuestas verdaderas, sino aquel que plantea las preguntas verdaderas».
La frase cobra todavía más sentido si se lee junto a la oración que la precede, en la que Lévi-Strauss afirma que para la ciencia no pueden existir verdades definitivamente adquiridas. Su idea era que el conocimiento avanza precisamente porque alguien se atreve a dudar de lo que parecía establecido, formula una pregunta nueva y busca aquello que todavía no sabemos explicar.
La cita se utiliza hoy para recordar que saber mucho no consiste únicamente en acumular respuestas. Una buena pregunta puede abrir un camino que nadie había explorado, poner en duda una explicación aceptada o descubrir que llevábamos años preguntándonos lo equivocado.
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