¿De dónde surge la expresión ‘Meterla doblada’?

Utilizamos la expresión ‘Meterla doblada’ para expresar que alguien nos ha engañado con mucha mano, hasta el punto de que damos por buena la jugada y solo al cabo de un rato caemos en que nos la han colado, de ahí que sea tan habitual oír eso de ‘me la han metido doblada’ y que se use casi siempre en un tono claramente informal.

El origen de la locución apunta hacia una mesa de juego, en concreto al antiguo juego de naipes conocido como ‘El hombre’, muy popular en los siglos XVI y XVII, donde ‘meterla doblada’ era un lance asociado a doblar lo jugado y sacar ventaja al rival, dentro de un vocabulario de tahúres en el que también aparecía la palabra ‘polla’ para nombrar el dinero común de la apuesta. De hecho, el diccionario de la RAE recoge esa acepción histórica y la define así: ‘En algunos juegos de naipes, puesta, cantidad que pone el que pierde para disputarla en la mano siguiente’. Miguel de Cervantes se mueve en ese universo en El licenciado Vidriera, y parte de ese lenguaje quedó fijado por escrito en el Diccionario de Autoridades.

Ese origen ligado a los juegos de cartas también nos da una pista sobre el uso de la palabra ‘polla’ en algunos países de Hispanoamérica, donde se emplea como sinónimo de apuesta o bote, muy presente en el lenguaje de las carreras de caballos.

Con el tiempo, la idea de doblar lo jugado y llevarse la mano con ventaja pasó del tapete a la calle como sinónimo de engañar, alimentada también por la fama de tramposos que arrastraban algunos tahúres, y de ahí viene el sentido con el que la usamos hoy.

Cabe destacar que circula otra explicación, recogida por Fundéu, que la vincula a la jerga militar y al truco de doblar una manta para que parezca una sola, una hipótesis muy popular pero menos documentada que la de las partidas de cartas. En ese mismo ámbito castrense se suele situar también el origen de otra expresión conocida, ‘hacer la cama a alguien’.

 Utilizamos la expresión ‘Meterla doblada’ para expresar que alguien nos ha engañado con mucha mano, hasta el punto de que damos por buena la jugada y solo al cabo de un rato caemos en que nos la han colado, de ahí que sea tan habitual oír eso de ‘me la han metido doblada’ y que se use casi siempre en un tono claramente informal.  

Utilizamos la expresión ‘Meterla doblada’ para expresar que alguien nos ha engañado con mucha mano, hasta el punto de que damos por buena la jugada y solo al cabo de un rato caemos en que nos la han colado, de ahí que sea tan habitual oír eso de ‘me la han metido doblada’ y que se use casi siempre en un tono claramente informal.

El origen de la locución apunta hacia una mesa de juego, en concreto al antiguo juego de naipes conocido como ‘El hombre’, muy popular en los siglos XVI y XVII, donde ‘meterla doblada’ era un lance asociado a doblar lo jugado y sacar ventaja al rival, dentro de un vocabulario de tahúres en el que también aparecía la palabra ‘polla’ para nombrar el dinero común de la apuesta. De hecho, el diccionario de la RAE recoge esa acepción histórica y la define así: ‘En algunos juegos de naipes, puesta, cantidad que pone el que pierde para disputarla en la mano siguiente’. Miguel de Cervantes se mueve en ese universo en El licenciado Vidriera, y parte de ese lenguaje quedó fijado por escrito en el Diccionario de Autoridades.

Ese origen ligado a los juegos de cartas también nos da una pista sobre el uso de la palabra ‘polla’ en algunos países de Hispanoamérica, donde se emplea como sinónimo de apuesta o bote, muy presente en el lenguaje de las carreras de caballos.

Con el tiempo, la idea de doblar lo jugado y llevarse la mano con ventaja pasó del tapete a la calle como sinónimo de engañar, alimentada también por la fama de tramposos que arrastraban algunos tahúres, y de ahí viene el sentido con el que la usamos hoy.

Cabe destacar que circula otra explicación, recogida por Fundéu, que la vincula a la jerga militar y al truco de doblar una manta para que parezca una sola, una hipótesis muy popular pero menos documentada que la de las partidas de cartas. En ese mismo ámbito castrense se suele situar también el origen de otra expresión conocida, ‘hacer la cama a alguien’.

 20MINUTOS.ES – Cultura

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