El BCE valora «positivamente» la resiliencia de la economía europea pero se prepara para luchar con una inflación más larga de lo previsto

Lagarde rechaza fijar la ruta del BCE ante la alta incertidumbre geopolítica y avisa que las decisiones se tomarán «reunión a reunión» Leer Lagarde rechaza fijar la ruta del BCE ante la alta incertidumbre geopolítica y avisa que las decisiones se tomarán «reunión a reunión» Leer  

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«No nos comprometemos de antemano con una determinada senda de tipos», ha aclarado Christine Lagarde nada más empezar la rueda de prensa del Banco Central Europeo (BCE) celebrada en esta ocasión en Berlín (Alemania), pero «en cualquier caso, estamos preparados para ajustar todos nuestros instrumentos dentro de nuestro mandato» y acercar a la Eurozona a su objetivo a medio plazo, que es una inflación estable en el 2%, ha precisado la presidenta de la institución europea después de que el organismo haya confirmado este jueves una subida de 25 puntos básicos que eleva la tasa de depósito al 2,5%, la de las operaciones de refinanciación al 2,65% y la de la facilidad marginal de préstamo al 2,90%.

Se trata de una decisión ya descontada por los mercados y el consenso de los analistas, y también un acuerdo «unánime» dentro del Consejo del BCE, como ha expresado Lagarde, dado que «el conflicto en Oriente Próximo continúa generando presiones inflacionistas y se prevé que la inflación se mantendrá muy por encima del objetivo durante un período prolongado», ha destacado la institución. El BCE ha apostado por un nuevo endurecimiento monetario después de que la inflación de la Eurozona se situara en el 3,3% en agosto tras una fuerte subida desde el 2,9% de julio. Y ello, a pesar de que la tasa subyacente [que excluse los precios de la energía] se moderara una décima, hasta el 2,1%. Porque, al final, el resultado no es muy positivo: el objetivo fijado por el BCE es una inflación del 2%.

Y en un contexto donde el la guerra en Irán continúa recrudeciéndose y el precio del barril de Brent para la referencia europea rebasa los 100 dólares por barril a la par que el gas natural TTF ya cotiza en los 80 euros por megavatio, el BCE ha actualizado también sus previsiones: mantiene la inflación para 2023 en el 3% (100 puntos básicos por encima del objetivo previsto por la institución), y aumenta las previsiones de crecimiento económico para 2026 y 2027 de forma que la tasa de precios de la eurozona se sitúa en el 3% en 2026, el 2,5% en 2027 y el 2,1% en 2028 frente a las pasadas previsiones de marzo que pronosticaban una inflación del 3% en 2026, el 2,3% en 2027 y el 2% en 2028.

Pero, con todo, Lagarde ha reconocido que en esta ocasión el BCE se ha llevado una «sorpresa positiva» en el análisis de la situación: un mejor ajuste de los previsto a los shocks de la energía por parte de la economía europea, una mayor resilencia de lo esperado, «y una inflación más baja, pero más persistente», ha argumentado.

El BCE hoy actualiza sus previsiones de crecimiento hasta situarlas en el 0,9% en 2026, el 1,4% en 2027 y el 1,5% en 2028, mientras que anteriormente anticipó el 0,8% en 2026, el 1,2% en 2027 y el 1,5% en 2028. Pero a este respecto la presidenta del BCE ha aclarado que la alta incertidumbre a la que se somete la economía mundial en los últimos meses por los vaivenes gepolíticos hace que prever una hoja de ruta fija de los tipos se vuelva contraproducente, porque las perspectivas «siguen sujetas a una elevada incertidumbre, con riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento económico», ha advertido el BCE y reafirmado Lagarde ante los periodistas.

Y si bien no se compromete a una senda estable, «estamos listos para ajutarnos para tomar más medidas» para lograr la estabilidad, ha aclarado. Lo cual era una de las previsiones contempladas por los analistas: que el BCE dejase la puerta abierta a todas las ocpiones y no avanzase ni subidas ni bajadas para el resto del año. Aunque el mercado ya descuenta que haya otra subida antes de 2027, a lo que Lagarde ha sostenido con firmeza que las decisiones del BCE se toman de manera independiente. «Los mercados hacen lo que tienen que hacer, y nosotros hacemos lo que tenemos que hacer», ha defendido.

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