El crédito al consumo se dispara un 12,6%, el mayor aumento desde 2019, al calor de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo

Desde 2020, el IPC acumula un incremento del 22,1%, mientras que los salarios han tenido un crecimiento acumulado de un 16,7% en el mismo periodo Leer Desde 2020, el IPC acumula un incremento del 22,1%, mientras que los salarios han tenido un crecimiento acumulado de un 16,7% en el mismo periodo Leer  

Tras años de contención, los hogares españoles han acelerado en su nivel de endeudamiento. En noviembre de 2025, el crédito a las familias se disparó un 4,26% respecto al mismo mes del año anterior, hasta alcanzar los 723.660 millones de euros, y el principal motor de esta subida fueron los préstamos dirigidos al consumo, que aumentaron un 12,56%, hasta los 114.673 millones de euros, un crecimiento que no se veía desde octubre de 2019, justo antes del inicio de la pandemia del coronavirus.

Estos datos, que pertenecen al informe Indicadores de financiación de los hogares e ISFLSH publicados este viernes por el Banco de España, indican que el consumo aportó ya un 1,9 puntos a la tasa de variación total del mes, que alcanzó el mayor incremento interanual registrado desde antes de la crisis financiera del 2008.

Aunque el mayor peso sobre el total lo ostentan los créditos a la vivienda -donde se incluyen las hipotecas-, al sumar 2,5 puntos al crecimiento global, los créditos para financiar gastos específicos de particulares (como, por ejemplo, un coche, electrodomésticos e incluso vacaciones) registraron el mayor crecimiento en la antesala de la Navidad, periodo de compras por excelencia. Este repunte se produce en un contexto en el que la inflación ha erosionado el poder adquisitivo de los hogares, con gastos fijos disparados que dejan poco margen para ahorrar y, a veces, consumir.

La inflación promedio en 2025 se ha situado en el 2,7%, sólo una décima por debajo de la de 2024, y, como ha resaltado Funcas, «resulta especialmente preocupante la evolución de los alimentos y servicios, que no ofrecen señal alguna de moderación, y son, junto a la electricidad, los que explican el diferencial de inflación respecto a la eurozona». Esto ha empujado a muchas familias a financiar con deuda gastos que antes cubrían con su salario.

De hecho, desde 2020, el Índice de Precios al Consumo (IPC) acumula un incremento del 22,1%, mientras que los salarios han tenido un crecimiento acumulado de un 16,7% en el mismo periodo. En consecuencia, solo entre octubre y noviembre de 2025, el crédito total a las familias españolas repuntó un 2,05%, una subida mensual que supera la del mismo periodo del año pasado, cuando el aumento fue del 1,88%.

Según el Banco de España, en el segundo trimestre del 2025, el endeudamiento de los hogares alcanzó los 18.300 millones de euros. Aunque en porcentaje del PIB bajó hasta situarse en el 44%, es una cifra que no se observaba desde el año 2000.

El repunte en los créditos al consumo ha coincidido con un anuncio por parte del Gobiero para intentar limitar los tipos de interés de este tipo de préstamo. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, anunció el jueves que este mismo mes prohibirá por ley que su publicidad se centre en la inmediatez y establecerá un plazo mínimo de 24 horas entre la oferta vinculante y la aceptación del préstamo. El objetivo es «proteger a los a los consumidores, para evitar el sobreendeudamiento y, por lo tanto, para avanzar también en este caso en derechos para los propios consumidores», según dijo en la Cadena SER.

Este anuncio se produce a propósito de la directiva europea que establece reglas comunes para los préstamos al consumo en toda la UE en materia de los contratos de crédito al consumo. Sin embargo, esta deja cierto margen a los Estados miembros para que puedan incluir ciertos límites, algo que el Gobierno español ha aprovechado para introducir límites a los tipos de interés.

La presidenta de la Asociación de Usuarios Financieros (Asufin), Patricia Suárez, recordó ayer que España va «con retraso» en la transposición de esta directiva europea, cuyo plazo límite finalizó el pasado 20 de noviembre: «Vamos con retraso en la transposición para regular los préstamos desesperados que impactan en los más vulnerables», a diferencia de Portugal, donde ya se limitan los intereses de estos préstamos, lo que, según la asociación, «da garantía a los consumidores».

«Son préstamos muy desesperados, contratados a menudo por consumidores vulnerables que movidos por la inmediatez olvidan lo que están pagando por esos préstamos, que son intereses que rozan la usura», explicó Suárez.

A diferencia de las familias, las empresas se muestran mucho más cautas, con una financiación que apenas subió un 0,6% interanual en noviembre y que incluso bajó un 0,06% respecto a octubre, según los datos del Banco de España. La deuda empresarial aumentó en términos interanuales en 16.000 millones de euros en el segundo trimestre del año, hasta suponer un 62,5% del PIB.

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