El día que el rey Carlos III casi muere en una avalancha

El rey Carlos III en los juegos de Mey Highland, el 1 de agosto de 2026, en Escocia.

Era 10 de marzo de 1988, y el entonces príncipe de Gales, junto a la comitiva real, practicaba esquí en una de las zonas más difíciles de los Alpes suizos. Y ese día el rey Carlos III casi muere en una avalancha. Se encontraban fuera de pista, en las inmediaciones de la estación de esquí de Davos Klosters, cuando se empezó a venir abajo la montaña y tuvieron que evacuar el lugar rápidamente. Pero, aunque Carlos de Inglaterra logró salir ileso, en el camino perdió a uno de sus amigos cercanos: el comandante Hugh Lindsay, antiguo ayudante de caballería de la reina Isabel II. Un episodio trágico que marcó la vida de Carlos III y que incluso apareció en la serie de Netflix, The Crown. Y un episodio que él recientemente ha recordado en una charla con rescatistas de montaña.

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 En marzo de 1988, el hijo de la reina Isabel II perdió a su amigo íntimo, el comandante Hugh Lindsay, después de caer por la montaña y quedar atrapado bajo la nieve mientras esquiaban en Suiza  

Era 10 de marzo de 1988, y el entonces príncipe de Gales, junto a la comitiva real, practicaba esquí en una de las zonas más difíciles de los Alpes suizos. Y ese día el rey Carlos III casi muere en una avalancha. Se encontraban fuera de pista, en las inmediaciones de la estación de esquí de Davos Klosters, cuando se empezó a venir abajo la montaña y tuvieron que evacuar el lugar rápidamente. Pero, aunque Carlos de Inglaterra logró salir ileso, en el camino perdió a uno de sus amigos cercanos: el comandante Hugh Lindsay, antiguo ayudante de caballería de la reina Isabel II. Un episodio trágico que marcó la vida de Carlos III y que incluso apareció en la serie de Netflix, The Crown. Y un episodio que él recientemente ha recordado en una charla con rescatistas de montaña.

En medio de la retirada, Lindsay cayó 400 metros por la ladera de la montaña y Patti Palmer-Tomkinson, otra integrante de la comitiva real, sufrió graves lesiones en las piernas y pulmones. Cuando el resto del equipo logró ponerse a salvo, Carlos de Inglaterra, el guía del grupo y un policía suizo que los acompañaba regresaron para ayudar a las víctimas, un proceso difícil en el que tuvieron que excavar la nieve con las manos para poder desenterrarlos.

Finalmente, Lindsay y Palmer-Tomkinson fueron trasladados en helicóptero al hospital de Davos y, una vez ahí, el comandante fue declarado muerto. El monarca “no resultó herido”, según declaró entonces Marie Griffiths, testigo de lo ocurrido, a la BBC. “Lucía muy angustiado, alguien dijo que estaba llorando, pero caminó hasta el helicóptero, así que parecía que salió ileso”, dijo Griffiths. Tras el accidente, los supervivientes regresaron al chalet donde se estaban alojando, donde esperaban Diana, la princesa de Gales, y Sarah Ferguson, la entonces duquesa de York. Ese día ellas decidieron quedarse tranquilas y no ir a las pistas de esquí.

Al día siguiente terminaron el viaje y regresaron a Inglaterra en avión. Se dio aviso a la esposa del comandante Lindsay, quien trabajaba en la oficina de prensa del Palacio de Buckingham y que estaba embarazada de seis meses. Para mayo, dos meses después del fallecimiento, Sarah Lindsay tuvo a su bebé y Carlos III se convirtió en su padrino. Un episodio traumático que tuvo que revivir con la cuarta temporada de The Crown, una serie a la que se opuso la viuda. “Me horroricé cuando me informaron de lo sucedido y me preocupó mucho el impacto que tendría en mi hija. Estoy muy disgustada y me aterra que la gente lo vea. Les escribí pidiéndoles que no lo hicieran, que no usaran el accidente. Supongo que los miembros de la familia real tienen que aguantar y sonreír, pero para mí es una tragedia muy personal”, dijo Sarah Lindsay en ese entonces a The Times.

“El rey nos contó de lo cerca que estuvo de no salir vivo de aquella avalancha para ilustrar los peligros de la montaña. Él mismo dijo: ‘Estuvo muy cerca”, explicó recientemente Ben Dyson, líder de un grupo voluntario de rescatistas de montaña escoceses, a The Times. Carlos III se reunió con el Equipo de Rescate de Montaña de Assynt el pasado sábado 1 de agosto en un evento en el castillo de May para conmemorar el 50º aniversario del grupo. “Es evidente que, a pesar de los años, lo sigue teniendo muy presente, pero aquello le dio una perspectiva real sobre el valioso trabajo que hacemos y los riesgos a los que nos enfrentamos”, dijo el líder de los rescatistas. Y añadió: “Se mostró muy agradecido por nuestra labor y señaló lo importante que es mantenerse al día con los avances tecnológicos, como hemos hecho con el uso de drones. No cabe duda de que su propia experiencia le ha ayudado a comprender mejor la tarea que realizamos nosotros y el resto de equipos de rescate de montaña”.

El monarca británico es el benefactor del Equipo de Rescate de Montaña de Braemar, que opera en su finca de Balmoreal, donde pasa los veranos. Un cargo que ocupó después de la muerte de su padre, el príncipe Felipe. Carlos III aprendió a esquiar a los 14 años y desde entonces asiste frecuentemente a la estación de esquí Davos Klosters. Un lugar al que también ha ido con sus hijos, los príncipes Guillermo y Enrique. Aunque a sus 77 años, el rey ha dejado sus días de esquí atrás, una de las actividades al aire libre, como la equitación, el windsurf y el polo, que formaban parte de sus hobbies cuando era más joven.

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