Un total de 54 menores inmigrantes no acompañados que llegaron «solos» a Ceuta durante la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio ya han sido trasladados a la Península tras aprobarse la reagrupación con sus familiares en distintos puntos del país. Fuentes del Ministerio de Juventud e Infancia aseguran que este es un trámite «habitual» en el momento en el que un niño es declarado en situación de desamparo y que, además, se está estudiando la reagrupación de otros 300 menores, que no irán a un centro de acogida, sino con miembros de su familia que ya vivían en España antes de estallar la crisis migratoria.
«Cuando sus familiares reclaman que se ponga en marcha el reagrupamiento o el niño lo alega, se comprueba el vínculo familiar entre los adultos y los menores antes de proceder con el reagrupamiento», informan en el departamento que dirige Sira Rego. Para comprobar el parentesco, se está trasladando a Ceuta a los adultos que alegan tener un vínculo familiar para que este lo acredite y vaya a recoger al menor, siempre con la supervisión de la Policía, que es la encargada de autorizar su salida hacia España, antes de que la ciudad autónoma informe a la Fiscalía y a los servicios de la comunidad autónoma de destino.
Según detalla el ministerio, hay otros 300 expedientes pendientes de reagrupamiento familiar en la Península que están siendo estudiados por el Área de Menores de la ciudad de Ceuta, tras la realización de las entrevistas individualizadas que determinan las circunstancias de cada niño.
Rego ha insistido en que el reagrupamiento familiar de los niños «es siempre la primera opción, ya sea en el país de origen o en cualquier otro lugar», aunque defiende que es algo que debe hacerse con garantías: comprobando que existe un núcleo familiar que garantice sus derechos y con la colaboración del país en el que se encuentre la familia, que en el caso de estos 54 niños es una comunidad autónoma de España.
No se trata, por tanto, de un reagrupamiento en el país de origen, algo que el Ejecutivo ya ha asumido que solo se producirá en casos excepcionales, pues los menores están protegidos por una legislación mucho más estricta. En cualquier caso, incide el ministerio, en la reagrupación en el país de origen los plazos se pueden extender «durante meses», ya que conlleva la implicación de «distintas administraciones y autoridades extranjeras», como Marruecos en este caso.
Más de 2.300 menores en Ceuta
Esos 54 niños reagrupados forman parte de los más de 2.300 menores inmigrantes no acompañados que hay filiados en Ceuta, es decir, que ya han sido identificados y entrevistados para determinar su situación, a diferencia de los entre 500 y 700 que se estima que siguen todavía en las calles de la ciudad autónoma.
La acogida de los menores ha sido un punto de fricción con las comunidades autónomas gobernadas por el PP desde el principio, pues se han opuesto a recibir a niños extranjeros en sus territorios y defienden la reagrupación familiar, pero en sus países de origen.
El asunto ha ido elevando la presión en los últimos días sobre el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, que, según la Moncloa, es quien debe solicitar formalmente el apoyo del resto de las comunidades autónomas para poder trasladar a parte de esos menore. El dirigente ‘popular’, no obstante, ha eludido el tema hasta ahora para no contradecir las indicaciones de Génova de bloquear cualquier reubicación a la Península, aunque sí que llegó a pactar el traslado de seis niñas inmigrantes a Navarra.
Fuentes de Juventud e Infancia aseguran a este periódico que el gobierno de Ceuta no solo ha conocido en todo momento el procedimiento que se ha seguido para la reagrupación familiar en varias comunidades, sino que ha sido el encargado de llevarlo a cabo, pues es quien tiene la competencia y quien asume la tutela de todos los menores que están solos en su territorio.
El Ministerio de Juventud e Infancia informa de que «todos» habían llegado solos a Ceuta los días 30 y 31 de julio y que están estudiando otros 300 expedientes de reagrupamiento familiar en Península.
Un total de 54 menores inmigrantes no acompañados que llegaron «solos» a Ceuta durante la entrada masiva de los días 30 y 31 de julio ya han sido trasladados a la Península tras aprobarse la reagrupación con sus familiares en distintos puntos del país. Fuentes del Ministerio de Juventud e Infancia aseguran que este es un trámite «habitual» en el momento en el que un niño es declarado en situación de desamparo y que, además, se está estudiando la reagrupación de otros 300 menores, que no irán a un centro de acogida, sino con miembros de su familia que ya vivían en España antes de estallar la crisis migratoria.
«Cuando sus familiares reclaman que se ponga en marcha el reagrupamiento o el niño lo alega, se comprueba el vínculo familiar entre los adultos y los menores antes de proceder con el reagrupamiento», informan en el departamento que dirige Sira Rego. Para comprobar el parentesco, se está trasladando a Ceuta a los adultos que alegan tener un vínculo familiar para que este lo acredite y vaya a recoger al menor, siempre con la supervisión de la Policía, que es la encargada de autorizar su salida hacia España, antes de que la ciudad autónoma informe a la Fiscalía y a los servicios de la comunidad autónoma de destino.
Según detalla el ministerio, hay otros 300 expedientes pendientes de reagrupamiento familiar en la Península que están siendo estudiados por el Área de Menores de la ciudad de Ceuta, tras la realización de las entrevistas individualizadas que determinan las circunstancias de cada niño.
Rego ha insistido en que el reagrupamiento familiar de los niños «es siempre la primera opción, ya sea en el país de origen o en cualquier otro lugar», aunque defiende que es algo que debe hacerse con garantías: comprobando que existe un núcleo familiar que garantice sus derechos y con la colaboración del país en el que se encuentre la familia, que en el caso de estos 54 niños es una comunidad autónoma de España.
No se trata, por tanto, de un reagrupamiento en el país de origen, algo que el Ejecutivo ya ha asumido que solo se producirá en casos excepcionales, pues los menores están protegidos por una legislación mucho más estricta. En cualquier caso, incide el ministerio, en la reagrupación en el país de origen los plazos se pueden extender «durante meses», ya que conlleva la implicación de «distintas administraciones y autoridades extranjeras», como Marruecos en este caso.
Más de 2.300 menores en Ceuta
Esos 54 niños reagrupados forman parte de los más de 2.300 menores inmigrantes no acompañados que hay filiados en Ceuta, es decir, que ya han sido identificados y entrevistados para determinar su situación, a diferencia de los entre 500 y 700 que se estima que siguen todavía en las calles de la ciudad autónoma.
La acogida de los menores ha sido un punto de fricción con las comunidades autónomas gobernadas por el PP desde el principio, pues se han opuesto a recibir a niños extranjeros en sus territorios y defienden la reagrupación familiar, pero en sus países de origen.
El asunto ha ido elevando la presión en los últimos días sobre el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, que, según la Moncloa, es quien debe solicitar formalmente el apoyo del resto de las comunidades autónomas para poder trasladar a parte de esos menore. El dirigente ‘popular’, no obstante, ha eludido el tema hasta ahora para no contradecir las indicaciones de Génova de bloquear cualquier reubicación a la Península, aunque sí que llegó a pactar el traslado de seis niñas inmigrantes a Navarra.
Fuentes de Juventud e Infancia aseguran a este periódico que el gobierno de Ceuta no solo ha conocido en todo momento el procedimiento que se ha seguido para la reagrupación familiar en varias comunidades, sino que ha sido el encargado de llevarlo a cabo, pues es quien tiene la competencia y quien asume la tutela de todos los menores que están solos en su territorio.
20MINUTOS.ES – Nacional
