El cambio de año no parece deparar un nuevo rumbo al mercado inmobiliario. Después de cerrar 2025 instalado en subidas de doble dígito, el precio de la vivienda encara un 2026 para el que todas las previsiones siguen apuntando al alza, en esta ocasión con incrementos por encima del 6%. Para el año que acaba de comenzar se esperan aumentos de precio más moderados que los vistos en 2025, aunque todavía muy por encima de las previsiones de inflación y, previsiblemente, del aumento de las rentas de las familias, que enfrentan dificultades crecientes para acceder a una vivienda.
Según datos de Idealista publicados este lunes, el precio de la vivienda usada registró en los tres últimos meses de 2025 un alza de un 16,2% con respecto a los mismos meses de 2024. Este incremento, el más abultado desde la burbuja inmobiliaria, hizo que se alcanzara un nuevo máximo histórico de 2.639 euros por metro cuadrado, lo que equivale a unos 198.000 euros por un piso de 75 metros cuadrados. «Falta vivienda y los números son claros. Después de la crisis del 2008 no hemos sido capaces de recuperar nuestra capacidad de producción, así que llevamos un grandísimo lastre de infraproducción», valoró a tenor de estas cifras el portavoz de la plataforma Francisco Iñareta.
Los datos del portal inmobiliario reflejan los precios de venta a los que se anuncian los pisos, pudiendo variar con respecto a lo que efectivamente pagan los compradores. No obstante, a falta de conocer los datos más recientes, la última estadística oficial del Ministerio de Vivienda apunta igualmente a niveles récord —sin tener en cuenta la inflación—, con un precio medio de tasación de 2.153 euros por metro cuadrado en el tercer trimestre —por encima ya del anterior pico de 2.101 euros por metro cuadrado de principios de 2008— y una subida interanual de un 12,1%, la más abultada desde 2005. «Yo creo que ese doble dígito de incremento de este año va a marcar un hito, un máximo que probablemente no se repita en 2026″, señala a 20minutos el director de Coyuntura de Funcas, Raymond Torres, que reconoce que «el precio de la vivienda ya no está al alcance de la mayoría de la clase media».
Sobre estos niveles se esperan nuevos incrementos para 2026. Entre las previsiones de los principales centros de análisis económico y del mercado inmobiliario, las más optimistas son las de Bankinter y CaixaBank Research, que apuntan respectivamente a un alza en el precio de la vivienda de un 6% y 6,3% para el nuevo año. En esa misma línea, BBVA Research pronostica un avance de un 7%. En los tres casos se trata de subidas algo menos abultadas que las registradas en 2025, aunque siguen triplicando las previsiones de inflación —el Banco de España espera un 2,1%—.
Los pronósticos son algo más pesimistas entre los portales inmobiliarios y las tasadoras. Pisos.com espera que la vivienda de segunda mano se encarezca de media un 7,8% y los alquileres suban también un 6,8%, mientras que Tecnitasa prevé un alza del 8% en el precio de los pisos usados y del 10% en los de obra nueva, Sociedad de Tasación pronostica un incremento de un 8,9% para estos últimos y Tinsa baraja una horquilla global de entre un 5% y un 10%.
«Los precios van a seguir subiendo, tanto en compraventa como en alquiler, aunque posiblemente lo notaremos más en las zonas periféricas», resume a este periódico el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), José María Alfaro, apuntando a un desplazamiento de la demanda hacia las proximidades de las grandes ciudades debido a la subida de los precios y advirtiendo, al mismo tiempo, de las consecuencias del encarecimiento. «Esto drena la renta neta disponible del ciudadano y empobrece a la población», remarca. «La vivienda se va a convertir en el epicentro de la desigualdad social en España. El año 2026 no solo va a estar marcado por cifras históricas de actividad, sino también por cifras históricas de inaccesibilidad», coincide la directora de Estudios de Fotocasa, María Matos, que adelanta que este año «va a romper todos los registros en el precio de al vivienda».
Escasez de oferta
Más allá del dato concreto, detrás de estas cifras existe un consenso en que lo que está empujado los precios al alza es el desajuste entre la escasez de oferta y la elevada demanda de vivienda. «La población ha crecido en tres millones de habitantes desde 2019 y, en cambio, la construcción de vivienda ha satisfecho la mitad de la demanda que se ha producido cada año», explica Torres. «No hay reposición de la oferta. Si se venden dos propiedades, apenas entra una en el mercado. 2025 ha sido un año malo para el que busca una vivienda porque la necesita y 2026 posiblemente sea peor», agrega en la misma línea Alfaro.
Según los últimos datos del Ministerio de Vivienda, entre enero y septiembre de 2025 se concedieron 100.327 visados de obra para la construcción de nuevos pisos, un 5,6% más que en 2024. Las previsiones son que el sector del ladrillo siga recuperando vigor —CaixaBank estima 150.000 visados para 2026, unos 10.000 más que lo previsto para 2025—, pero a paso lento y muy lejos de cubrir el déficit de 600.000 viviendas que el Banco de España calcula que existe actualmente para cubrir el volumen de hogares creados en los últimos años.
BBVA Research prevé que ese déficit se incremente en 2026 y 2027 hasta las 725.000 viviendas, pese al crecimiento continuado de la construcción. «Hasta que no se acelere el proceso de transformación del suelo, aumente la seguridad jurídica y se solvente la falta de mano de obra, los avances seguirán siendo lentos», sostiene el centro de estudios en su último Observatorio Inmobiliario, en el que advierte de que la falta de oferta ya está frenando la compraventa de viviendas, que prevé que se estanque en torno a las 720.000 operaciones en 2026 a pesar de la buena situación del mercado laboral y de la estabilización de los tipos de interés.
«Es muy necesario construir más, pero lleva su tiempo. En vivienda existente también hay oportunidad de recuperar bastante vivienda que está cerrada o destinada a otros usos, como en alquiler temporal o turístico», puntualiza el presidente de FAI, que agrega que para eso sería necesario «dotar al mercado de seguridad jurídica e incentivos fiscales» y expresa que echa en falta una estrategia común de todas las administraciones. «Nadie asume el compromiso que se necesita, un compromiso de país para generar una estabilidad y una accesibilidad decente a la vivienda», lamenta.
Se espera que el encarecimiento se modere con respecto a los incrementos vistos en 2025, aunque incluso según las estimaciones más optimistas triplicaría la inflación.
El cambio de año no parece deparar un nuevo rumbo al mercado inmobiliario. Después de cerrar 2025 instalado en subidas de doble dígito, el precio de la vivienda encara un 2026 para el que todas las previsiones siguen apuntando al alza, en esta ocasión con incrementos por encima del 6%. Para el año que acaba de comenzar se esperan aumentos de precio más moderados que los vistos en 2025, aunque todavía muy por encima de las previsiones de inflación y, previsiblemente, del aumento de las rentas de las familias, que enfrentan dificultades crecientes para acceder a una vivienda.
Según datos de Idealista publicados este lunes, el precio de la vivienda usada registró en los tres últimos meses de 2025 un alza de un 16,2% con respecto a los mismos meses de 2024. Este incremento, el más abultado desde la burbuja inmobiliaria, hizo que se alcanzara un nuevo máximo histórico de 2.639 euros por metro cuadrado, lo que equivale a unos 198.000 euros por un piso de 75 metros cuadrados. «Falta vivienda y los números son claros. Después de la crisis del 2008 no hemos sido capaces de recuperar nuestra capacidad de producción, así que llevamos un grandísimo lastre de infraproducción», valoró a tenor de estas cifras el portavoz de la plataforma Francisco Iñareta.
Los datos del portal inmobiliario reflejan los precios de venta a los que se anuncian los pisos, pudiendo variar con respecto a lo que efectivamente pagan los compradores. No obstante, a falta de conocer los datos más recientes, la última estadística oficial del Ministerio de Vivienda apunta igualmente a niveles récord —sin tener en cuenta la inflación—, con un precio medio de tasación de 2.153 euros por metro cuadrado en el tercer trimestre —por encima ya del anterior pico de 2.101 euros por metro cuadrado de principios de 2008— y una subida interanual de un 12,1%, la más abultada desde 2005. «Yo creo que ese doble dígito de incremento de este año va a marcar un hito, un máximo que probablemente no se repita en 2026″, señala a 20minutos el director de Coyuntura de Funcas, Raymond Torres, que reconoce que «el precio de la vivienda ya no está al alcance de la mayoría de la clase media».
Sobre estos niveles se esperan nuevos incrementos para 2026. Entre las previsiones de los principales centros de análisis económico y del mercado inmobiliario, las más optimistas son las de Bankinter y CaixaBank Research, que apuntan respectivamente a un alza en el precio de la vivienda de un 6% y 6,3% para el nuevo año. En esa misma línea, BBVA Research pronostica un avance de un 7%. En los tres casos se trata de subidas algo menos abultadas que las registradas en 2025, aunque siguen triplicando las previsiones de inflación —el Banco de España espera un 2,1%—.
Los pronósticos son algo más pesimistas entre los portales inmobiliarios y las tasadoras. Pisos.com espera que la vivienda de segunda mano se encarezca de media un 7,8% y los alquileres suban también un 6,8%, mientras que Tecnitasa prevé un alza del 8% en el precio de los pisos usados y del 10% en los de obra nueva, Sociedad de Tasación pronostica un incremento de un 8,9% para estos últimos y Tinsa baraja una horquilla global de entre un 5% y un 10%.
«Los precios van a seguir subiendo, tanto en compraventa como en alquiler, aunque posiblemente lo notaremos más en las zonas periféricas», resume a este periódico el presidente de la Federación Nacional de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), José María Alfaro, apuntando a un desplazamiento de la demanda hacia las proximidades de las grandes ciudades debido a la subida de los precios y advirtiendo, al mismo tiempo, de las consecuencias del encarecimiento. «Esto drena la renta neta disponible del ciudadano y empobrece a la población», remarca. «La vivienda se va a convertir en el epicentro de la desigualdad social en España. El año 2026 no solo va a estar marcado por cifras históricas de actividad, sino también por cifras históricas de inaccesibilidad», coincide la directora de Estudios de Fotocasa, María Matos, que adelanta que este año «va a romper todos los registros en el precio de al vivienda».
Más allá del dato concreto, detrás de estas cifras existe un consenso en que lo que está empujado los precios al alza es el desajuste entre la escasez de oferta y la elevada demanda de vivienda. «La población ha crecido en tres millones de habitantes desde 2019 y, en cambio, la construcción de vivienda ha satisfecho la mitad de la demanda que se ha producido cada año», explica Torres. «No hay reposición de la oferta. Si se venden dos propiedades, apenas entra una en el mercado. 2025 ha sido un año malo para el que busca una vivienda porque la necesita y 2026 posiblemente sea peor», agrega en la misma línea Alfaro.
Según los últimos datos del Ministerio de Vivienda, entre enero y septiembre de 2025 se concedieron 100.327 visados de obra para la construcción de nuevos pisos, un 5,6% más que en 2024. Las previsiones son que el sector del ladrillo siga recuperando vigor —CaixaBank estima 150.000 visados para 2026, unos 10.000 más que lo previsto para 2025—, pero a paso lento y muy lejos de cubrir el déficit de 600.000 viviendas que el Banco de España calcula que existe actualmente para cubrir el volumen de hogares creados en los últimos años.
BBVA Research prevé que ese déficit se incremente en 2026 y 2027 hasta las 725.000 viviendas, pese al crecimiento continuado de la construcción. «Hasta que no se acelere el proceso de transformación del suelo, aumente la seguridad jurídica y se solvente la falta de mano de obra, los avances seguirán siendo lentos», sostiene el centro de estudios en su último Observatorio Inmobiliario, en el que advierte de que la falta de oferta ya está frenando la compraventa de viviendas, que prevé que se estanque en torno a las 720.000 operaciones en 2026 a pesar de la buena situación del mercado laboral y de la estabilización de los tipos de interés.
«Es muy necesario construir más, pero lleva su tiempo. En vivienda existente también hay oportunidad de recuperar bastante vivienda que está cerrada o destinada a otros usos, como en alquiler temporal o turístico», puntualiza el presidente de FAI, que agrega que para eso sería necesario «dotar al mercado de seguridad jurídica e incentivos fiscales» y expresa que echa en falta una estrategia común de todas las administraciones. «Nadie asume el compromiso que se necesita, un compromiso de país para generar una estabilidad y una accesibilidad decente a la vivienda», lamenta.
20MINUTOS.ES – Nacional
