El régimen cubano se defiende con la detención de dos ‘influencers’

Los jóvenes protestan en las redes sociales por las condiciones infrahumanas en la isla Leer Los jóvenes protestan en las redes sociales por las condiciones infrahumanas en la isla Leer  

«Si están viendo o leyendo esto, es porque finalmente encontraron la manera de trancarme, de intentar ponerme la mordaza temporal», dejó escrito Kamil Zayas horas antes de que agentes de la represión castrista se lo llevaran detenido junto a su compañero, Ernesto Ricardo Medina. Los dos jóvenes influencers del proyecto audiovisual independiente El 4tico (se lee el cuartico) son las víctimas más conocidas de la represión que acompaña al «plan maestro» de La Habana para sobrevivir al precio que sea tras el jaque petrolero de Washington.

Decretada oficialmente una nueva versión del Periodo Especial, la dictadura cubana se ha lanzado a hacer lo que mejor sabe, represión y control social, para mitigar las consecuencias en la población de su paquetazo social y económico. «El peor momento de crisis que jamás ha enfrentado este país», como mantienen Zayas y Medina y corroboraron los principales economistas de la isla.

Los vídeos de los chicos del 4tico corrían en las redes sociales a la velocidad de la luz, cuando la hay entre apagones de hasta 18 horas diarias. Con sus pequeños editoriales en Tik Tok y YouTube, Medina y Zayas fueron capaces de dar otra vuelta de tuerca a la crítica política desde una análisis profundo y descarnado de la triste realidad de los cubanos. Su proyecto, tan crítico como lenguaraz, era escuchado y seguido con devoción por miles de jóvenes, gracias a su lenguaje fresco y a lo que simboliza: jóvenes que quedan en la isla tras la huida de dos millones de cubanos desde la rebelión social de 2021, sin autocensura y desde un barrio en el interior de la isla, con lo de penurias multiplicadas que eso significa.

Los agentes cubanos también allanaron el famoso cuartico (4tico), austero, con una pizarra sobre los que escriben sus mensajes favoritos, como Cuba Libre. Una pared desconchada, una mesa adusta y un ventilador que solo puede ser reconocido por quienes viven o han pasado por la Cuba de las restricciones.

«Es preciso que se sepa que no me arrestan por robar, por agredir, por traficar ni por ningún delito común. Me arrestan por el único crimen que una dictadura no tolera: atreverse a mirar de frente y decir en voz alta lo que todos notamos: sus faltas garrafales, sus ineficiencias crónicas, sus injusticias sistemáticas y la opresión que aplasta la dignidad de un pueblo entero. He hablado siempre sin odio, sin polarización, porque la idea central ha sido fomentar el pensamiento crítico.», continuó Zayas en su misiva pública.

Los dos jóvenes permanecen en la sede de Instrucción Penal de Holguín, en el oriente de la isla, un centro denunciado por activistas de derechos humanos por abusos y malos tratos. En Holguín la conocen como Todo el mundo canta por sus interrogatorios violentos.

En la nueva ola represiva que acompaña a las medidas socioeconómicas está muy presente el miedo de la revolución a que se repita lo ocurrido el 11J, cuando miles de cubanos rompieron el miedo de décadas y se lanzaron a las calles para pedir libertad y una vida mejor.

«Yo no soy nadie especial, ni líder, ni imprescindible. Soy solo un cubano más, una pieza pequeña en una causa inmensa: la de querer vivir con dignidad, la de poder decir la verdad sin miedo. La de una Cuba, donde decir lo que se piensa no cueste la libertad ni la vida», subrayó Zayas en su mensaje al país.

Medios independientes como 14 y medio y Diario de Cuba, artistas como Haydée Milanés y Luis Alberto García, activistas políticos y otros influencers, como la muy reconocida jovencita habanera Anna Bensi, se lanzaron de inmediato a reclamar la libertad de Zayas y Medina.

«Ellos sí me representan. Caballero, apoyemos a Tico y a Kamil, que se lo merecen, fueron injustamente detenidos por la Seguridad del Estado», reclamó Bensi en sus redes sociales, a lo que añadió un vídeo localizado en el mismo cuartico de sus amigos. «A mí, ni el partido ni el gobierno cubano me representan. A mí me representa el pueblo que agoniza en la basura esperando un cambio», fustigó la tiktoker.

«Miedo, hay mucho miedo, porque alzar tu voz en Cuba puede hacer que pierdas tu familia, tu paz, tus amigos, tus bienes materiales. Los muchachos del 4tico no son delincuentes, son jóvenes que están sufriendo. Necesitamos corriente eléctrica, agua, comida, transporte, Internet, pero antes de eso necesitamos libertad», disparó el youtuber Iván Daniel Calás.

A ellos se les unió el embajador estadounidense, Mike Hammer, que ha recorrido la isla en estos días para encontrarse con líderes religiosos y cubanos de a pie, pese a los actos de repudio organizados desde el poder. El diplomático destacó el impacto que le ha causado la pobreza que se sufre isla adentro, que le recordaba a zonas castigadas de África. «Nos unimos al llamado de muchos a que se liberen y se respeten los derechos humanos de los jovenes de #El4tico en Holguín», advirtió la embajada estadounidense en La Habana.

El castigo del gobierno contra los influencers busca amedrentar a los jóvenes en un momento crítico, uno más, para la revolución de los hermanos Castro. El nuevo paquetazo impuesto para sobrevivir a cualquier precio está conformado por medidas draconianas que castigan una vez más al ciudadano de a pie, todo un clásico en el manual castrista.

«No hay ningún escenario posible sin represión. En el de negociación con EEUU la llevarían a cabo para demostrar fuerza, paradójicamente en contra de su propio pueblo. Y en escenario de no negociación, para seguir en el poder, aunque el país se caiga a pedazos», resumió para EL MUNDO Yaxys Cires, director de estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), que ya en enero reportó 400 acciones represivas del régimen.

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