First Dates es para muchos el lugar perfecto para encontrar el amor. Por las puertas del restaurante más conocido de la televisión pasan personas de todo tipo con una esperanza en común: volver acompañados. Sin embargo, en algunas ocasiones los deseos no se cumplen y lo que podría ser una velada perfecta acaba de una manera completamente diferente.
Prueba de ello fue la cita de David y Mónica. Porque aunque para él la noche fue encantadora, ella sabía perfectamente que lo suyo no tendría ningún futuro. El joven se presentó como un tipo tranquilo, amable y con ganas de enamorarse. De poco le importaba cómo fuera más allá de «muy atractiva».
Sin embargo, al verle a él, Mónica supo que sería un «no» rotundo. Así, a pesar de que la cena fue cordial y con la conversación los nerviosos se apaciguaron un poco, no dudó en dejarle claro que a ella no le gustaban los hombres con pelo largo. Así, con una sinceridad dolorosa, llegó a asegurar que no estaría con nadie así, independientemente de si fuera atractivo o no.
David intentó bromear con cortárselo, pero de poco servía. Por eso, a pesar de sus intentos, ella lo tenía claro. Por ello, sabiendo cuál sería el final, Mónica aseguró que no volvería a verle. «Cada uno en su casa», recalcó, evitando cualquier tipo de interacción amorosa.
Así, al final, cuando llegó el momento de confirmar si tendrían o no una segunda cita, ella fue completamente sincera. «Yo sí, porque es una chica muy decidida y muy sincera», aseguró David sin saber lo que ocurriría después. «Y borde, también te digo», señaló ella. «El carácter este me llamó mucho la atención», confesó mientras Mónica no paraba de reír. «Pues te puedo saturar», destacó. «Bueno, pues puedes poner un límite», finalizó.
La soltera se definió a sí misma como una persona «borde».
First Dates es para muchos el lugar perfecto para encontrar el amor. Por las puertas del restaurante más conocido de la televisión pasan personas de todo tipo con una esperanza en común: volver acompañados. Sin embargo, en algunas ocasiones los deseos no se cumplen y lo que podría ser una velada perfecta acaba de una manera completamente diferente.
Prueba de ello fue la cita de David y Mónica. Porque aunque para él la noche fue encantadora, ella sabía perfectamente que lo suyo no tendría ningún futuro. El joven se presentó como un tipo tranquilo, amable y con ganas de enamorarse. De poco le importaba cómo fuera más allá de «muy atractiva».
Sin embargo, al verle a él, Mónica supo que sería un «no» rotundo. Así, a pesar de que la cena fue cordial y con la conversación los nerviosos se apaciguaron un poco, no dudó en dejarle claro que a ella no le gustaban los hombres con pelo largo. Así, con una sinceridad dolorosa, llegó a asegurar que no estaría con nadie así, independientemente de si fuera atractivo o no.
David intentó bromear con cortárselo, pero de poco servía. Por eso, a pesar de sus intentos, ella lo tenía claro. Por ello, sabiendo cuál sería el final, Mónica aseguró que no volvería a verle. «Cada uno en su casa», recalcó, evitando cualquier tipo de interacción amorosa.
Así, al final, cuando llegó el momento de confirmar si tendrían o no una segunda cita, ella fue completamente sincera. «Yo sí, porque es una chica muy decidida y muy sincera», aseguró David sin saber lo que ocurriría después. «Y borde, también te digo», señaló ella. «El carácter este me llamó mucho la atención», confesó mientras Mónica no paraba de reír. «Pues te puedo saturar», destacó. «Bueno, pues puedes poner un límite», finalizó.
20MINUTOS.ES – Televisión
