El consejero delegado de DKV Seguros habla del reto demográfico que enfrenta el sector y prevé seguros ‘a la carta’ adecuándose a las necesidades vitales de los clientes Leer El consejero delegado de DKV Seguros habla del reto demográfico que enfrenta el sector y prevé seguros ‘a la carta’ adecuándose a las necesidades vitales de los clientes Leer
DKV Seguros mira hacia adelante en plena transformación del sector y con el reto demográfico como un contexto cada vez más apremiante. Es la quinta aseguradora de salud en España por cuota de mercado, tras descolgarse una posición en el ranking por decir ‘no’ al Gobierno y abandonar Muface, la mutua de los funcionarios públicos, hace un año y que les generó, incluso, pérdidas. La aseguradora perteneciente a Ergo, a su vez propiedad de Munich Re, tiene sobre la mesa un plan estratégico a 2030 en el que aspira a volver a recuperar los dos millones de clientes en España y lo hará bajo una nueva marca, ya operativa a finales de 2027, cuando adoptará el nombre de Ergo que ya rige en la mayoría de los mercados del grupo asegurador alemán.
Fernando Campos es consejero delegado de DKV Seguros desde abril de 2024. Nos recibe en la sede de la aseguradora, a la vuelta de la esquina del Hospital San Rafael de la capital, de gestión privada, y con una reconocida revista de finanzas y fortuna sobre la mesa de café de su despacho, llena de marcadores de colores con artículos pendientes de lectura. DKV viene de presentar unos resultados récord en España, tras soltar lastre con Muface, con un beneficio neto de 55 millones de euros en 2025, tres veces más que el año anterior.
- Todas las aseguradoras, incluso aquellas que no estaban allí, están poniendo mucho esfuerzo en crecer en el seguro de salud, ¿no le parece?
- Bueno, ahí influyen varios factores. El primero es que este año podríamos pasar a autos como ramo más importante en España en primas [dentro de No Vida]. Dos, influye todo el deterioro de la sanidad pública; y tres, también el enorme interés de la gente joven y en la población en general por todo lo relacionado con la salud y lo saludable hace que se vea como el ramo con más potencial de crecimiento y con más futuro.
- ¿Y DKV está bien posicionada en el ranking para beneficiarse de todo ello?
- Estábamos cuartos [tras Adeslas, perteneciente a Mutua Madrileña y CaixaBank, Sanitas y Asisa], pero ahora al salir de Muface hemos perdido una posición en el ranking, pero nos mantenemos en el ‘top 5’ entre los que tenemos algo más del 72% de cuota en España. Es un sector muy concentrado en la parte de arriba, pero luego superatomizado entre las compañías más pequeñas, con más de 80 nombres inscritos en la Dirección General de Seguros.
P. ¿Cómo valora la salida de Muface?
R. Por ponerlo en contexto, para nosotros fue un impacto enorme porque era el 20% de nuestra cartera. Nosotros lideramos la conversación desde el principio, al decir que si no cambiaban las condiciones en distintos elementos, no solo en lo que respecta al precio, no nos interesaba seguir. La duración de los contratos era otro elemento clave, al ofrecer periodos muy extensos que con la volatilidad que hay y una inflación médica muy difícil de predecir, entendimos que nuestro grupo, la mayor asegurada del mundo [Munich Re], no tiene necesidad de verse atada a contratos de tanta duración. Al final han salido contratos por tres años y nosotros queríamos ir revisándolo año a año. El contrato anterior fue deficitario y nosotros al final tomamos la decisión estratégica de centrarnos. Ahora nuestro mix de cartera es 50% de individuales y 50% colectivos.
P. ¿Y cuándo recuperarán ese 20% de clientes ‘perdidos’ de Muface?
R. 2030 es el plazo. Antes de la salida de Muface llegamos a los dos millones de asegurados y a los 1.000 millones de euros en primas. El objetivo del plan estratégico es volver a recuperar eso, pero con otro mix, ya sin funcionarios, y con mucha mayor rentabilidad, por eso hablamos de calidad.
P. ¿Cuántos asegurados tienen?
R. 1,75 millones de asegurados y somos 90% salud y en un 10% de la actividad hacemos otras cosas, principalmente el ramo de decesos. Ahora lo que queremos es crecer en los dos segmentos en los que operamos y hemos cambiado la estrategia de volumen -que es a lo que se ha estado jugando hasta ahora- a valor, servicio, experiencia de cliente diferenciada, tener mejor cuadro médico…
P. Diría que en tiempos de bonanza económica, como es el actual, ¿la gente contrata más seguros de salud?
R. Efectivamente. La discusión que hay en nuestro ramo es sobre si estamos llegando ya a un nivel de aseguramiento máximo, con el 26% de penetración del seguro de salud en España. ¿Cuáles son los drivers de esa demanda? El deterioro de la sanidad pública, la renta disponible de las familias y lo que hablábamos antes de una tendencia por lo saludable que está detrás.
P. Si nos comparamos con Europa, ¿los españoles recurren más a seguros de salud privados?
R. Estamos con una penetración muy alta comparada y, sin embargo, con un coste medio de las pólizas muy bajo y ahí se espera que las primas tiendan a subir.
P. Entonces, aquí el seguro de salud es más económico…
R. Algunos estudios hablan de que son, respecto a países comparables (como Alemania, Francia e Italia), un 50% más baratos. Pero el tema no es solo si son más económicos, sino que el value for money, la calidad de los seguros en España y del sistema sanitario en general, es muy buena. La clave de esto es mantener el equilibrio: nos interesa un buen sistema público y unos buenos servicios privados que lo complementen.
P. Otra realidad de los últimos años es la de una inflación galopante que ha restado poder adquisitivo a los españoles. ¿Diría que han empezado a recortar en seguros de salud?
R. No, todavía no estamos viendo que la gente esté recortando, pero si seguimos con niveles de inflación médica como los que se prevén, en España están subiendo en torno al 7% y para el sector europeo se espera el 9%-10%, esto terminará por afectar mucho porque la renta disponible de las familias no crece igual.
P. El gran elefante en la habitación es, sin duda, el deterioro de la sanidad pública. ¿Cómo lo están notando en un contexto de envejecimiento de la población o con la llegada de medio millón de personas al año a España?
R. El deterioro de la sanidad pública tiene muchas variables. Uno, la gente que contrata el seguro lo hace para usarlo. Ya no es como antiguamente, que se tenía en un ‘por si acaso’… Ha habido un cambio de mentalidad donde se ve más como un servicio que como un seguro. Dos, la sanidad privada en la vertiente hospitalaria, al contrario de lo que determinados políticos creen, se está reforzando muchísimo y lo mejor no tiene por qué estar en la pública. Cada vez se usa más para patologías más graves, con lo cual el coste medio de los siniestros está subiendo porque la gente ya no solo lo utiliza para consultas, para dar a luz… Ahí también se nota el deterioro. Luego, las listas de espera disparadas generan un ‘efecto llamada’ para contratar un seguro médico, y también hace que la gente ya no pase por la pública, sino que vaya directamente a la privada. Y, además, yo te añadiría, por poner otro elemento, que hay un porcentaje de la población española que está llegando ya a niveles de poder adquisitivo más altos, donde incluyo a los high net worth individuals [personas de alto patrimonio], que demandan cada vez pólizas con mayor cobertura. Sucede también con los médicos. Antiguamente muchos trabajaban en la pública y luego en la privada. Ya cada vez hay más médicos que quieren trabajar solo en la privada.
P. ¿Qué porcentaje de sus asegurados son de esos altos patrimonios?
R. En ese segmento estamos creciendo mucho y es un espacio donde nos sentimos muy cómodos porque son gente que apuesta por el servicio, algo muy importante para nosotros. No tenemos hospitales propios, no te obligamos a ir a nuestros hospitales. La gente con mayor poder adquisitivo lo que más valora es la libertad de elección. No le gusta que le digan dónde ir al médico, dónde operarse o dónde tratarse un tema oncológico.
P. La inteligencia artificial en medicina presenta proyectos sorprendentes. ¿Dónde está DKV en todo este proceso?
R. Los seguros de salud y la empresa farmacéutica son los players del ecosistema sanitario más avanzados, más que los hospitales, mucho más que otros segmentos. El 40% de las consultas a ChatGPT están relacionadas con temas médicos. Es un dato que asusta un poco por aquello del autodiagnóstico, del paciente hiperinformado e hiperdesinformado al mismo tiempo. El cliente demanda la IA. Nosotros lo tenemos como una palanca muy importante en nuestro plan estratégico y tenemos muchas iniciativas en marcha. A nivel sectorial [Campos es también presidente del IDIS, el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad ] la implantación es muy desigual. Los datos dicen que el 65% de las aseguradoras europeas ya usa IA generativa y el 23% prevé utilizarla en tres años. Estamos en una fase bastante avanzada. En la parte de automatización, de front office, nosotros tenemos ocho agentes desplegados y siete en desarrollo, para la entrada de datos, el enrutamiento, la gestión de siniestros, etcétera. Luego está la parte de experiencia de cliente: cómo puedes mejorarla con coberturas en tiempo real, menos fricción, el adelantarte a cuál va a ser el punto de dolor de un cliente. Otro dato que me parece alucinante es que el 65% de los clientes potenciales utilizan la IA para informarse sobre cuál es el mejor seguro o cuál tiene el mejor cuadro médico.
P. ¿Y a nivel de aplicaciones concretas para vuestro cliente?
R. Sí, la parte de prevención es muy importante y es donde está habiendo muchísimos avances. Hemos llegado a un acuerdo con una compañía, IA First, que mide la presión arterial con una foto de tu cara con un nivel de precisión bastante alto.
P. ¿Cómo de avanzados están este tipo de herramientas o servicios en el sector?
R. Está tan avanzado como la regulación lo va permitiendo. Todavía la regulación está poniendo muchos, muchos frenos. China y Estados Unidos están en la carrera y están totalmente desregulados y en Europa estamos regulando muchísimo. Entonces va a ir mucho más lenta toda esa parte.
P. Decía antes que el seguro de salud tradicionalmente se ha utilizado para partos, entre otras cosas. Ustedes acaban de lanzar una iniciativa vinculada precisamente a embarazos y en salud postnatal.
R. Es cierto que el seguro de salud tradicionalmente se ha contratado mucho por familias jóvenes esperando un embarazo, por ello, un porcentaje muy alto de los partos se hace en la sanidad privada. Estamos fomentando dar altavoz y dar plataforma a soluciones que van surgiendo con IA o con digitalización en general para ayudar a todo lo que es la madre gestante. Hemos lanzado un programa de innovación abierta donde lo que vamos a hacer es acelerar empresas que tengan soluciones interesantes.
P. En cuanto al envejecimiento de la población, que al final es una tendencia, incluso es una tendencia de inversión en muchas partes del mundo. ¿La sanidad privada está preparada para el reto que se viene? ¿Cómo será el futuro de la sanidad si puede, de alguna manera, proyectarlo unas décadas más allá?
R. Nosotros tenemos un posicionamiento de responsabilidad que consiste en que no echamos a la gente [del seguro] por edad, algo que otros sí lo hacen y esto ya te marca una línea. No expulsamos a la gente de las pólizas. Nuestras pólizas son vitalicias. Estamos estudiando posibles productos que puedan ayudar a ese envejecimiento y a las personas de mayor edad, pero es uno de los grandes retos que tiene la sanidad privada en general: no expulsar a las personas mayores del sistema. Cuando ves las curvas de gastos es verdad que a mayor de edad, mayor gasto, esto es innegable ¿no? Y la pregunta es: Oye, cuando vivamos 105 o 120 años (ya hay quien dice que ha nacido el niño que va a vivir 140 años), ¿cómo va a ser el sistema? Es uno de los grandes retos que tienen los seguros de salud, pero no te puedo decir que le hayamos puesto ‘el cascabel al gato’. Nosotros hemos empezado por tener un compromiso de póliza vitalicia, que ya es bastante. Por lo demás, seguimos viendo fórmulas. Al final lo que hay que intentar es que la gente llegue a edad avanzada con el mejor estado de salud posible. Antes se hablaba de lifespan, la esperanza de vida, y ahora se habla de healthspan, esperanza de vida saludable. Vamos a vivir más años, pero la pregunta es con qué salud.
P. Hay bancos que, por ejemplo, bonifican más el dinero en cuenta si se hacen determinados pasos al día, por ejemplo. ¿Entiende que los seguros de salud medirán más parámetros a la hora de calcular las pólizas de sus asegurados en este entorno de personas cada vez más mayores?
R. Nosotros hablamos de prevención, de guía, de productos segmentados. En España podría decirse que ha habido un poco de ‘café para todos’. Es el gran problema que hemos tenido y que me lleva a que cuando yo me siento en una cena con amigos siempre hay quien dice que los seguros de salud son todos iguales. Eso es un drama. Es como decir que los seguros de autos son todos iguales, y lo son hasta que pasa algo y tienes que llevar el coche al taller y te das cuenta de que uno lo tiene concertado y otro no. Nosotros tenemos concierto con 97 de los 100 mejores hospitales privados de España [los tres restantes pertenecen a un grupo sanitario].
P. Y en ese ‘café para todos’, ¿cree que en el futuro la gente va a elegir aseguradora en función de determinados servicios?
R. Por supuesto. En base a la prevención, cómo incorporas la innovación, nuevas técnicas o productos específicos para colectivos. Tener telemedicina desarrollada o no, ir a determinados hospitales premium, soluciones de bienestar y soluciones aseguradoras evolutivas, que van cambiando con tus necesidades en función de dónde estás en tu momento vital.
P. ¿Y a nivel de salud mental? Cada vez son más las voces políticas que hablan de la necesidad de reforzar este ámbito en la sanidad pública. ¿Lo ve realista en este momento?
R. En España la mayor parte de la salud mental está en el lado privado, no está en la pública, pero la salud mental que cubren los seguros está relativamente limitada, es decir, son un determinado número de días de hospitalización psiquiátrica y en la parte psicológica se cubren determinado número de sesiones. Ahí hay dos fuerzas, por un lado, la pública no cubriendo esta necesidad y no desarrollando alternativas que den cobertura a la enorme oleada de problemas de salud mental que existen; y por otro, los seguros de salud intentando ver cómo vas cubriendo esto, que es un tsunami a nivel de gastos. No hay que olvidar que todo esto está muy relacionado también con el envejecimiento. A mayor edad, mayores problemas, no ya de salud mental, como se entiende en términos genéricos, sino por problemas de deterioro cognitivo, por ejemplo. Todo eso es salud mental también.
P. ¿Diría que es la mayor ‘pandemia’, si me permite la expresión, a la que se enfrenta el sector privado?
R. No para los seguros médicos, pero sí se habla de la salud mental como una pandemia. Va a ser un problema porque hay mucho más. También entra dentro el uso de nuevas tecnologías y el impacto que está teniendo en la salud mental, y su incorporación a edad temprana. Todo eso va al mismo lado, va a salud mental que la pública no cubre.
P. ¿Se han planteado la posibilidad de hacer una suerte de ‘joint venture’ con el Estado para ayudarles en esa asistencia? ¿Diría que se está barajando?
R. Nosotros, en nuestro caso, no. Desde el IDIS defendemos la colaboración público-privada en España porque entendemos que los grandes problemas requieren de esa colaboración. En el tema de salud mental no está funcionando, no hay grandes iniciativas y lo poco que existe, que son los hospitales públicos de gestión privada, depende de las comunidades autónomas y la tendencia es a menos y depende, claro, de la ideología del gobierno. n
Actualidad Económica // elmundo



