Cuéntame, La fiesta de Blas, Eva María o Vacaciones de verano son canciones que forman parte del imaginario popular del país. Tienen casi sesenta años de vida. Unos pocos más, 77, tiene la voz que las popularizó, Paco Pastor, fundador, líder y alma de la banda, quien ha decidido que este será su último baile.
«Mi primer contrato discográfico lo tuvo que firmar mi madre, porque yo era menor de edad»
«Nuestras canciones casi siempre van ligadas a situaciones de guateques, de los primeros novios y novias, los primeros viajes, ese cassette en el 600 que te ponía tu padre de viaje a Benidorm…»
«Somos una generación irrepetible y maravillosa, porque vivimos el cambio de muchas cosas. Cambios políticos, sociales… ¡Vimos llegar al hombre a la luna! Eso es irrepetible, ¿no?»
«Me gustaría que me recordaran como un creador de felicidad. Creo que he contribuido al mundo del entretenimiento y, en el fondo, estar entretenido significa estar feliz»
Paco Pastor, alma del la banda durante 60 años, se despide de la música con la gira ’55 años de éxitos’, un viaje musical multigeneracional gracias sus míticas canciones.
Entrevista
Paco Pastor, alma del la banda durante 60 años, se despide de la música con la gira ’55 años de éxitos’, un viaje musical multigeneracional gracias sus míticas canciones.
Cuéntame, La fiesta de Blas, Eva María o Vacaciones de verano son canciones que forman parte del imaginario popular del país. Tienen casi sesenta años de vida. Unos pocos más, 77, tiene la voz que las popularizó, Paco Pastor, fundador, líder y alma de la banda, quien ha decidido que este será su último baile.
¿Por qué ahora?
Pues porque todavía puedo bailar. Precisamente, como aún puedo bailar y cantar, es el momento de decir: ‘vamos a dejarlo bien’. Como los futbolistas, que se retiran cuando todavía tienen fuerza y valen. Creo que es el momento adecuado y ya está.
¿Qué es lo que más va a extrañar de la vida de artista?
Yo creo que no voy a extrañar nada, ni siquiera cantar, porque voy a seguir haciéndolo, aunque sea con amigos (ríe). Lo que sí voy a echar de menos es el público y su cariño, que es lo que realmente me sigue sorprendiendo cada vez que salimos a un escenario. Ver que generaciones, no solamente la mía, sino los hijos, los hijos de los hijos… O sea, tres generaciones vienen a vernos y además conocen las canciones, se las cantan de arriba a abajo y no solamente las caras A, sino también, como digo yo, las caras B, los patitos feos. Eso, lógicamente, lo voy a echar de menos. Pero bueno, para eso también hemos dejado un disco de recuerdo, que es casi una forma de dar las gracias.
¿No se ha jubilado hasta ahora por vocación o por necesidad?
Por una necesidad, pero no económica. Yo creo que lo que le mueve al artista es el ego, ver la reacción de la gente, ver cómo son felices con las canciones, ver esa admiración que le tienen. Todo eso es lo que hace que muchas veces el artista pase el límite y siga más tiempo del que pueda ser recomendable, ¿no? por eso digo que, precisamente porque todavía me encuentro bien físicamente y la voz me responde, creo que ahora es el momento de dejarlo. Oye, tengo 77 años y llevo en esto desde que tenía 17. ¡Ya son años! Como anécdota te diré que mi primer contrato discográfico lo tuvo que firmar mi madre, porque yo era menor de edad.
«Mi primer contrato discográfico lo tuvo que firmar mi madre, porque yo era menor de edad»
¿Y cómo recuerda a ese adolescente?
Con todo el candor, la inocencia y la ingenuidad que teníamos. Y sobre todo que si a mí alguien en aquel momento me hubiera dicho que lo que estaba grabando, el Tengo tu amor, el Eva María o el Cuéntame, iban a estar vigentes dentro de 60 años, yo no me lo habría creído ni en broma
¿Ese es su mayor legado?
Yo creo que el legado que dejamos es la felicidad. La felicidad que llevan nuestras canciones, que siempre sacan una sonrisa y traen recuerdos casi siempre alegres. Lógicamente hay canciones que te hacen recordar a personas que ya no están, pero casi siempre van ligadas a situaciones de guateques, de los primeros novios y novias, los primeros viajes, ese cassette en el 600 que te ponía tu padre de viaje a Benidorm…
«Nuestras canciones casi siempre van ligadas a situaciones de guateques, de los primeros novios y novias, los primeros viajes, ese cassette en el 600 que te ponía tu padre de viaje a Benidorm…»
Confiéseme alguna que no le guste nada cantar.
No, no puedo. No puedo decir que no me gusta alguna porque sería traicionar a un hijo (ríe). Hay veces que sí que ya llega un momento en el que ya estás un poco harto, pero se te pasa rápido. En cuanto ves que la gente empieza a cantarlas y las corea, dices: ‘esto es lo que hay y es lo que lo que hace feliz a la gente’. Punto.
Se convirtieron en los principales exponentes de lo que se llamó ‘música chicle’, el estilo pop desenfado que llegaba de EEUU. ¿Alguna vez les hicieron de menos?
Sí. Y nos llegaron a afectar las críticas. Es que fíjate, durante nuestra primera etapa empezaba también la música underground, y claro, nos pegaban unos palos… El que no nos pegaba un palo no era un buen crítico. Hasta que nos plantamos y dijimos: ‘ya está bien’. Fuimos el primer grupo que cruzó el charco, viajamos a Venezuela, Puerto Rico, Colombia o Perú, y allí se nos respetaba y se nos sigue respetando, y aquí, sin embargo, hubo un momento en el que no. Afortunadamente, el tiempo pone las cosas en su lugar. Pero sí, se nos criticó muchísimo. ¡Vivan las críticas! Y aquí estamos.

En aquella época se habló también de una supuesta rivalidad con Los Diablos.
Sí. Pues no, no había ninguna. La rivalidad realmente la montaron las compañías discográficas, un poco como el Madrid-Barça. Nosotros nos llevábamos muy bien y, de hecho, cuando yo volví fue precisamente con la unión de de Fórmula-Diablos. Yo entonces estaba centrado en otra faceta, que eran los videojuegos, pero me convencieron, así que acepté por pura diversión. Y, al final, la cosa explotó. Fueron unos años de locos.
De todas sus etapas artísticas, ¿con cuál se queda?
La que más recuerdo es, sin duda alguna, el inicio con Fórmula V, porque todo era virgen, todo estaba por descubrir. Yo recuerdo la primera vez que salimos de España y fuimos a Puerto Rico. Para nosotros era un mundo, porque España, claro, eran los años 60 y estaba muy lejos del nivel de países como, por ejemplo, ese o Venezuela, que ahora mismo está como está, pero que en aquel momento era un país rico. Me voy con un bagaje de experiencias que poca gente ha tenido, y eso se lo tengo que agradecer a la música, sin duda alguna.
«Somos una generación irrepetible y maravillosa, porque vivimos el cambio de muchas cosas. Cambios políticos, sociales… ¡Vimos llegar al hombre a la luna! Eso es irrepetible, ¿no?»
¿Cómo era aquella España?
Se vivía el principio de muchos cambios. En las actuaciones de la España de los principios de los 60 el color que predominaba era el gris. Pero ya en el año 69 empezó todo a cambiar. Por eso creo que somos una generación irrepetible y maravillosa, porque vivimos el cambio de muchas cosas. Cambios políticos, sociales… ¡Vimos llegar al hombre a la luna! Eso es irrepetible, ¿no? Cambios que fueron para bien. Ahora hay más libertad, yo creo que la gente es más disfrutona ahora. Hay que tener en cuenta también que, entonces, la situación económica era más apretada y se vivía casi saliendo de la guerra, como aquel que dice.
Siguen llenando recintos y están de moda los festivales remember. ¿Cuánto tiene que ver en eso la nostalgia?
Por supuesto que juega un papel muy importante. Yo siempre digo que nuestras canciones traen recuerdos, lo que realmente hacemos nosotros es despertar un montón de recuerdos. Dicen que recordar es volver a vivir, pero yo siempre prefiero pensar que más importante que recordar es darnos cuenta de que todavía estamos aquí. Y que todavía tenemos un montón de ilusiones por cumplir, un montón de deseos que llevar a cabo, un montón de amor que dar y que recibir todavía. La nostalgia no tiene por qué ser triste, sino positiva. O sea, la gente joven tiene toda la vida por delante, pero nosotros tenemos toda la vida por detrás, y eso no nos lo quita nadie. Y el joven, aunque suene un poco mal, no sabemos si va a tener la vida que se supone que va a tener. Esa que nosotros sí hemos tenido, y eso hay que disfrutarlo, recordarlo y revivirlo.
«Me gustaría que me recordaran como un creador de felicidad. Creo que he contribuido al mundo del entretenimiento y, en el fondo, estar entretenido significa estar feliz»
Su figura fue también muy relevante en el sector de los videojuegos, del que, en su día, dijo que la música debería de aprender. ¿Cómo ve su evolución?
Hubo una época en la que el mundo del videojuego era muy creativo y, en ese momento, yo honestamente pensaba que la música estaba viviendo un poco de las rentas. Ahora realmente yo creo que se ha mezclado todo, es decir, han cambiado los formatos totalmente. Ahora práctricamente ya todo es online, tanto el videojuego como la música. Han cambiado totalmente las compañías discográficas. Han cambiado también las compañías de desarrollo, que antes eran pequeños nichos y ahora son enormes productoras. Un videojuego puede necesitar a lo mejor de de 20 o 30 personas para realizarse y llevar un año o dos años, y antes se hacía en código máquina y con unos Spectrum. En fin, que que todo va cambiando, aunque la tecnología siempre es es es una ayuda, sin duda alguna.

Paco Pastor
- Cantante, compositor y actor de cine. Madri., 77 años.
Es el vocalista y fundador de la banda de pop Fórmula V. En 1975, cuando se disolvió, empezó su carrera en siolitario. En los 90 fue director de SEGA España. A finales de esa década, junto a Los Diablos, se integró en Fórmula-Diablos, y a principios de los 2000 refundó Fórmula V.
¿Cómo le gustaría ser recordado?
Me gustaría que me recordaran como un creador de felicidad, tanto en la música en los videojuegos. Creo que he contribuido al mundo del entretenimiento y, en el fondo, estar entretenido significa estar feliz. Que me recuerden como una persona que ha hecho feliz a los demás. Y eso es importantísimo.
20MINUTOS.ES – Cultura

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