Haakon VIII presta juramento ante el Parlamento noruego sin Mette-Marit a su lado

El nuevo rey acata la Constitución mientras crece el respaldo a la monarquía y su esposa permanece en observación, convaleciente aún del trasplante de pulmón a que fue sometida el pasado junio Leer El nuevo rey acata la Constitución mientras crece el respaldo a la monarquía y su esposa permanece en observación, convaleciente aún del trasplante de pulmón a que fue sometida el pasado junio Leer  

Sin la reina Mette-Marit a su lado, pero con la princesa heredera Ingrid Alexandra a su izquierda, Haakon VIII de Noruega ha prestado juramento de fidelidad a la Constitución de su país ante el Storting, el Parlamento, en una sobria ceremonia que comenzó con la lectura por parte del presidente de la cámara, Masud Gharahkhani, del anuncio oficial del fallecimiento del rey Harald V y del acceso al trono del nuevo monarca.

«Storting de Noruega: prometo y juro que gobernaré el Reino de Noruega de conformidad con su Constitución y sus Leyes. Así me ayude Dios, Todopoderoso y Omnisciente», ha proclamado Haakon, de acuerdo con las directrices estipuladas en el artículo 9 de la Carta Magna.

Haakon se convirtió en rey nada más expirar su padre, a las 6:35 horas del pasado 28 de agosto. El juramento de fidelidad en el Storting tiene como función subrayar que el poder y la autoridad del monarca están limitados y regulados por las disposiciones de la Constitución. Es un acto de gran simbolismo, pero también una declaración legalmente vinculante que puede tener consecuencias significativas si se quebranta.

De pie ante el imponente trono real y vestido con uniforme de gala negro, Haakon habló en su nombre y en el de su esposa ausente: «La Reina y yo queremos confirmar que nos ponemos a disposición para llevar a cabo nuestro servicio por el país y el pueblo».

Que Mette-Marit no haya podido acompañar a su marido muestra que, como ella misma ha afirmado, será su enfermedad, una fibrosis pulmonar crónica detectada en 2018, la que determine cómo podrá «desempeñarse como reina». La Casa Real ha informado de que debía permanecer en observación, ya que no es inusual que surjan complicaciones tras un trasplante de pulmón como el que le fue practicado el pasado junio.

Haakon, por tanto, ha llegado al Storting acompañado de su madre, la reina Sonia, y de sus hijos, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus. Una vez más, en el emblemático Lincoln Continental descapotable de 1966, matrícula A5, que la familia real suele utilizar desde hace décadas como coche oficial para bodas y otras ceremonias. El trayecto del Palacio al Parlamento estaba repleto de noruegos deseosos de ver al nuevo rey, por lo que el uso de un automóvil descubierto se interpreta como un gesto para hacer partícipe al pueblo.

Precisamente, el respaldo a la monarquía en Noruega ha subido en estos días hasta un 72%, según un sondeo realizado por la cadena pública NRK tras la muerte de Harald. Un incremento del 8% respecto a la encuesta anterior, publicada el pasado mayo. Sólo un 20% de los interrogados preferiría una república u otra forma de Gobierno.

En marzo de este año, el apoyo a la monarquía había registrado, con un 60%, el peor resultado de su historia. La Casa Real se ha visto muy dañada en los últimos tiempos por las revelaciones sobre la amistosa relación de Mette-Marit con el financiero y pedófilo estadounidense Jeffrey Epstein, que se suicidó en 2019 en una cárcel de Nueva York, así como por el juicio en el cual Marius Borg Høiby, el primogénito de la reina (nacido de una relación previa a la boda con Haakon), fue condenado en junio a cuatro años de cárcel por varios delitos que incluyen dos violaciones.

Høiby, que ha recurrido la sentencia y se encuentra bajo arresto domiciliario con tobillera electrónica en la residencia real de Skaugum, participó el lunes en el traslado del féretro del rey.

Harald por los salones del Palacio Real hasta la capilla, donde se espera que en los próximos días sea visitado por más de 100.000 noruegos. El hijo de Mette-Marit asistirá también al entierro, que se celebrará el 9 de septiembre en la Catedral de Oslo. Para ello ha recibido el permiso de la Policía y de la Administración Penitenciaria, una práctica habitual en casos de fallecimiento de un familiar.

Aparte de Haakon, en el Storting también ha hablado su presidente, Masud Gharahkhani, un diputado laborista nacido en Irán. Primero, ha recordado la figura de Harald V: «Lloramos la pérdida de un monarca que sirvió a su nación con responsabilidad, gran valentía y un calor humano único. El mar de flores que vemos por todo el país responde a una sola cosa: amor».

«El rey Harald fue un monarca unificador e inclusivo», ha continuado. «En una democracia, el rey debe mantener una relación cercana con su pueblo. Era fácil sentir afecto por él. Por eso resulta tan increíblemente duro despedirse. Sin embargo, su legado perdura. El rey Harald fue rey de toda Noruega, que se convirtió en un país mejor gracias a su liderazgo. Por ello le guardamos un agradecimiento eterno».

Gharahkhani se ha dirigido luego a Haakon: «Su Majestad ha heredado el Reino de Noruega. Con esa responsabilidad se asumen grandes expectativas. No nos cabe duda de que se encuentra extraordinariamente preparado para afrontarlas. Junto a la reina Mette-Marit y siempre en estrecha cercanía con el pueblo. El Storting y el pueblo noruego considerarán a partir de hoy a Sus Majestades como el nexo de unión natural de Noruega».

«Los valores democráticos están bajo ataque», ha concluido. «Confiamos en que nos encontramos ante un rey que representa la continuidad y que comprende la sociedad en la que vive. Un rey que expresa su deseo de preservar la comunidad noruega y de hacer todo lo posible por Noruega. Los representantes del pueblo se unen hoy en torno a su nuevo rey. ¡Dios salve al rey y a la patria!».

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