Israel investiga una posible «injerencia extranjera» en las elecciones legislativas del martes

La sospecha apunta al envío de fondos desde Qatar y otros dos países para alentar el voto árabe, mientras Eisenkot acusa a Netanyahu de querer deslegitimar los comicios Leer La sospecha apunta al envío de fondos desde Qatar y otros dos países para alentar el voto árabe, mientras Eisenkot acusa a Netanyahu de querer deslegitimar los comicios Leer  

El Shin Bet, el servicio de seguridad interior israelí, investiga una posible «injerencia extranjera» en las elecciones legislativas del martes. La sospecha apunta al envío de fondos desde Qatar y otros dos países para alentar el voto árabe, y ha estallado en plena fase de tanteos para formar Gobierno, mientras concluía un recuento que no ha alterado el equilibrio entre los dos grandes bloques.

El Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu denunció un intento de influir en los comicios que le dejaron sin la mayoría actual en la Knésset en parte debido al enorme aumento de la participación árabe. El líder del bloque rival, el centrista Gadi Eisenkot, aseguró que el país «debe velar con el máximo cuidado por la pureza de las elecciones frente a cualquier intento de intervención, manipulaciones y sesgos y examinar a fondo cada denuncia». Al mismo tiempo, acusó: «Netanyahu, que se ha acostumbrado a lidiar con la realidad mediante mentiras, ingeniería de la conciencia y la difusión del caos, está liderando junto con sus socios una campaña de influencia inaceptable sobre los israelíes«. Según él, su objetivo es deslegitimar los comicios y el 26.º Parlamento.

Los dos partidos árabes lo niegan, denunciando que Netanyahu pretende deslegitimarlos para fulminar las opciones, ya muy escasas, de un pacto con Eisenkot.

«No hubo una sospecha tan grave en la historia del país. Países enemigos entienden que Ra’am y la Lista Conjunta operan contra el interés nacional y por eso actuaron para aumentar su fuerza«, escribió el presidente de la Knésset, Amir Ohana (Likud). Su partido utilizó la investigación del Shin Bet para reabastecer su campaña no sólo contra la pureza de los comicios, sino también contra las dos formaciones árabes que, con 19 escaños, tienen la posibilidad de apoyar de forma activa o pasiva a Eisenkot.

«Las elecciones fueron robadas en el Estado de Israel por partidos árabes que apoyan el terrorismo y la eliminación del Estado judío mediante delitos penales graves de soborno, amenazas, violencia, falsificaciones y el uso de software prohibido para movilizar votantes», denunció el Likud el miércoles. Al día siguiente, la Policía replicó que «no hay pruebas que lo respalden». «La jornada electoral transcurrió con muy pocos incidentes que afectaran a la integridad del proceso, incluso en comparación con elecciones anteriores», aclaró.

Los dos partidos ultranacionalistas de la coalición pidieron investigar e incluso detener a los dirigentes árabes por su supuesta relación con los fondos de Qatar.

«Negamos categóricamente las acusaciones de haber interferido en las elecciones de Israel o de haber financiado actividades destinadas a influir en sus resultados», respondió el portavoz de Exteriores catarí, Majed al Ansari. Y añadió: «Nos acusan de haber comprado a Netanyahu, a la izquierda y ahora al voto árabe. Si tuviéramos que creer todas esas acusaciones, Qatar probablemente sería dueña de todo Israel«.

El pequeño emirato ha tenido un papel importante y controvertido en la Franja de Gaza e Israel en los últimos años. Con la sede del liderazgo de Hamas en Doha, Qatar entregó desde 2018 enormes sumas de dinero a la Franja, bajo control islamista. Lo hizo también, aunque no sólo, a petición de Netanyahu que buscaba evitar una crisis económica en Gaza que derivara en una nueva escalada con Israel. A nadie sorprendió, empezando por los propios gazatíes, que parte de la ayuda económica catarí acabó en el brazo armado de Hamas, responsable del ataque del 7 de octubre de 2023.

Además, el principal asesor del primer ministro israelí, Jonatan Urich, ha sido investigado por una relación comercial con Qatar según la cual recibía importantes pagos a cambio de asistencia para mejorar la imagen de dicho país.

Diversas fuentes de seguridad consultadas por medios locales aclaran que la investigación sobre la financiación de Doha para aumentar la participación árabe en los comicios de Israel es puntual y carece de las dimensiones que podrían influir en los resultados.

La Comisión Electoral Central confirmó esos resultados este jueves, con el 99% de los votos escrutados: 53 escaños para el bloque de la actual coalición y 48 para el llamado «bloque del cambio», mientras que los dos partidos árabes pasan de 10 escaños en 2022 a 19. Ningún bloque alcanza por sí solo los 61 de la mayoría absoluta.

Netanyahu, que ha recibido un duro golpe pero no definitivo, sigue al frente del partido más votado y, sobre todo, en el poder durante la transición. Eisenkot se ha quedado muy lejos de lo que pronosticaban los sondeos. Los dos deberán romper promesas electorales si quieren formar Gobierno.

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