Representantes de distintos sectores debatieron sobre la reducción y gestión de residuos Leer Representantes de distintos sectores debatieron sobre la reducción y gestión de residuos Leer
Con un consumo de recursos cifrado en más de 14 toneladas por habitante, Europa afronta un doble desafío: el medioambiental y el económico. La circularidad se presenta aquí no como la panacea, pero sí como una solución ineludible para mitigar tanto los problemas derivados de la sobreexplotación de recursos naturales y la gestión de los residuos, como la gran dependencia de materiales provenientes de otras partes del mundo. En la segunda edición del Encuentro Economía Circular que EL MUNDO, Expansión, Telva y Marca celebraron el 26 de mayo en Madrid, con la colaboración de BASF, Cellnex, Plastics Europe y Veolia, representantes de diferentes actores debatieron en torno a una idea central: la «Circularidad competitiva: de la regulación al mercado».
En su intervención, Marta Gómez Palenque, directora general de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, sostuvo que «la industria europea solo será competitiva si reduce su dependencia de productos externos», priorizando materias primas secundarias y productos duraderos. En este sentido, destacó los aspectos referentes al ecodiseño, la gestión de residuos, la gobernanza y coordinación institucional, y la innovación. Entre los factores que determinarán el éxito de la economía circular en España, afirmó que «es clave tener un enfoque sistémico en las Administraciones y los distintos sectores», sin olvidar «un marco regulatorio estable y un mercado único de materiales secundarios».
Hablando de la Circularidad como respuesta geopolítica y de competitividad industrial en la primera mesa redonda de la jornada, Alicia Fernández del Viso, directora de ESG de Cellnex, afirmó que «la economía circular ya no es una política ambiental, sino económica y de supervivencia» y recomendó abordar este desafío con mirada a largo plazo. Una postura compartida desde el sector de los plásticos, como explicó Alicia Martín, directora general de Plastics Europe en la Región Ibérica (España y Portugal), quien, no obstante, alertó de que «Europa cada vez depende más del exterior, no solo en la importación de materiales sino en la gestión de residuos». Yendo más allá, Xavier Ribera, director de Comunicación, Relaciones Institucionales y Sostenibilidad de BASF en España y Portugal, se planteó qué se va a producir con esas materias primas recuperadas, abogando por crear «un marco sistémico que acompase la recuperación con un sistema industrial que demande esas materias primas recuperadas».
Respecto a las barreras que debe salvar la economía circular, para Rafael Sánchez, director de Residuos y Plásticos en Veolia España, es necesaria una lógica económica distinta basada en que «lo menos sostenible sea siempre lo más caro», es decir, que cumplir las regulaciones, o no cumplirlas, tenga un impacto económico. Por su parte, Manuel Guerrero, director de la Fundación para la Economía Circular, defendió un «cambio de modelo económico que pase de basarse en la propiedad a basarse en el uso», lo cual incentivaría el diseño de productos que tengan una mayor vida útil porque generarían más ingresos. Y denunció que «no puede salir más rentable una mala práctica en materia de gestión de residuos que hacer las cosas bien».
Pero la sostenibilidad también puede ser un motor para la competitividad, la innovación y el desarrollo de la economía circular en las empresas, como se analizó en la segunda mesa redonda del encuentro. En el caso de Coca-Cola Europacific Partners Iberia, su Senior Sustainability Manager, Beatriz Arribas, afirmó que la compañía entiende la sostenibilidad «como una palanca transversal de eficiencia y de negocio», poniendo el foco no solo en los materiales, sino también en el agua. Y dejó claro que este modelo de sostenibilidad «nunca puede olvidar a las comunidades y a los territorios». Para Lidl, un pilar fundamental de su estrategia de sostenibilidad es la gestión de los recursos, que según su directora de Responsabilidad Social Corporativa y Sostenibilidad para España, Micaela Reischl, se articula en medidas como la lucha contra el desperdicio alimentario, las plantas cero residuos o una estrategia de uso responsable de los plásticos.
Un sector a tener muy en cuenta es el de la construcción. Para Alberto García-Blanco, responsable de Sostenibilidad en Saint-Gobain España, en una industria que representa un porcentaje importante del consumo de agua, de energía y de generación de residuos en nuestro país, «es prácticamente imposible no pensar en términos de sostenibilidad». En cuanto a los envases de cartón para uso alimentario, la estrategia de la Alianza del Cartón para Bebidas y Alimentos se centra en tres puntos: el ecodiseño, la recogida y clasificación de los envases, y las medidas para fomentar el reciclaje efectivo de los mismos, explicó su director para Iberia, Emilio Oviedo. Y desde el punto de vista de los gestores de residuos, que suman más de 5.000 empresas en España, el director de Asesoría Jurídica de la Fundación Española de la Recuperación y el Reciclaje, Julio Lorente, echa en falta el desarrollo de una «compra pública verde» que impulse la demanda de materiales sostenibles.
El encuentro concluyó con el diálogo de Daniel Montalvo, responsable de Economía Circular de la Agencia Europea de Medioambiente, y Luis Planas Herrera, miembro del Gabinete de Medio Ambiente, Resiliencia Hídrica y Economía Circular Competitiva de la Comisión Europea, con Gabriela Galarza, redactora de EL MUNDO, en torno a la circularidad y el acceso a los materiales dentro del Pacto por una Industria Limpia de la Unión Europea.
Para que en 2030 Europa tenga una economía circular competitiva, necesitamos, según Montalvo, «ser más eficientes en el uso de los recursos, reduciendo su volumen, y aumentar la cantidad de residuos que convertimos en recursos», incrementando la tasa actual de circularidad del 12,2% hasta un 24%. Pero para eso es preciso que haya oportunidades de negocio reales, con una formación de precios adecuada. Incidiendo en esta última idea, Planas recordó que «aún no se ha conseguido resolver el dilema económico que implica asimilar el precio de la materia prima secundaria a los materiales vírgenes». Y defendió las virtudes de la futura Ley de Economía Circular que está preparando la Comisión Europea y que supondrá, ante todo, mirar al mercado interior europeo, resolviendo barreras interiores, simplificando el marco normativo, reformando la responsabilidad ampliada del productor para fomentar la economía circular y asimilando la calidad del producto reciclado a la del producto virgen.
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