Es normal sentir cierta extrañeza los primeros días en la India, un país en el que el caos es más caótico, el calor más pesado y la belleza más delicada. Hay tantos estímulos que impactan al visitante, que al cerrar los ojos parece que ninguno de ellos haya sido real. Cuando al fotógrafo noruego Sølve Sundsbø le ofrecieron viajar hasta el país para firmar el calendario Pirelli 2027 (también conocido como The Cal), pensó que no sería capaz de hacerlo: “India es probablemente el país más complejo que se me ocurre”. Lo confiesa durante un encuentro con la prensa invitada por Pirelli al shooting del almanaque, justo antes de la sesión de fotos con la modelo india Bhavitha Mandava en Jaigarh Fort, una imponente fortaleza roja en Rajastán, a diez kilómetros de la ciudad de Jaipur.
Entramos en el ‘shooting’ de la edición de 2027 del famoso almanaque, que por primera vez irá firmado por dos fotógrafos: el noruego Sølve Sundsbø y la india Avani Rai, hija del recientemente fallecido Raghu Rai, también autor intelectual del proyecto
Es normal sentir cierta extrañeza los primeros días en la India, un país en el que el caos es más caótico, el calor más pesado y la belleza más delicada. Hay tantos estímulos que impactan al visitante, que al cerrar los ojos parece que ninguno de ellos haya sido real. Cuando al fotógrafo noruego Sølve Sundsbø le ofrecieron viajar hasta el país para firmar el calendario Pirelli 2027 (también conocido como The Cal), pensó que no sería capaz de hacerlo: “India es probablemente el país más complejo que se me ocurre”. Lo confiesa durante un encuentro con la prensa invitada por Pirelli al shooting del almanaque, justo antes de la sesión de fotos con la modelo india Bhavitha Mandava en Jaigarh Fort, una imponente fortaleza roja en Rajastán, a diez kilómetros de la ciudad de Jaipur.
Sundsbø, famoso por sus retratos para revistas de moda, ostenta “el gran honor” de batir dos récords del famoso calendario, desde 1964, la activación de marca más importante de Pirelli. Se ha convertido en el primer fotógrafo elegido para The Cal durante dos años consecutivos y es el primero en compartir su autoría: si el noruego firmó en solitario el calendario de 2026, en esta ocasión lo hace junto a la fotógrafa Avani Rai, hija del recientemente fallecido Raghu Rai, referente indio del fotoperiodismo, miembro de la agencia Magnum y, durante los tres meses antes de su muerte el pasado mes de abril, autor intelectual del calendario.
Elegida como su sucesora, Avani asumió el proyecto como una continuación de la idea de su padre, quien había planteado el calendario como un reflejo de su herencia cultural y de su visión del país. Para el noruego, la idea de contar con una mirada india para un calendario realizado en la India y con inspiración india parece un alivio: “Creía que no podría hacerlo porque no soy de aquí. Pero fueron muy, muy inteligentes [habla de Pirelli] y pensaron en contar también con alguien de la India”. Sundsbø se ve como un invitado en un país por el que siente “un enorme respeto” y, precisamente por eso, precisa: “No estoy tratando de interpretarlo; estoy tratando de sumergirme en su cultura y en su patrimonio”. Su mirada es una mezcla de extrañamiento y admiración: “Vengo de un país muy organizado y, en muchos sentidos, este es como una explosión que me resulta muy interesante. Pero soy un invitado, un turista. No voy a fingir que soy otra cosa y no creo que mis fotos sean otra cosa que una muestra de lo que me interesa”, afirma rotundo.

Si para el calendario de 2026 se atrevió con espectaculares alegorías visuales, haciendo que las protagonistas se integraran en elementos de la naturaleza pre y post producidos, en esta ocasión ha vuelto a la sencillez de las miradas, de cualquier gesto que revele los pensamientos de las mujeres indias o de origen indio elegidas para su parte del almanaque. El resto del conjunto se lo deja a la India, a “la sensualidad de los aromas, los colores y su riqueza”. Para esta edición, además de a Mandava —la primera modelo india en abrir un desfile de Chanel, en diciembre de 2025—, ha fotografiado a la poeta Rupi Kaur, la modelo Lakshmi Menon, las actrices Padma Lakshmi, Freida Pinto, Aditi Rao Hidary y Avantika Vandanapu y la cantante Anoushka Shankar; estas dos últimas nacidas fuera de la India. La propia fotógrafa Avani Rai ha sido una de las nueve modelos de Sundsbø.
A primera hora de una de las mañanas del shooting, el noruego se ha llevado a la hija del maestro Raghu Rai hasta un lago en la localidad de Ajabgarh y la ha hecho posar tumbada en una barcaza. Con un vestido de la última colección de Alexander McQueen, rodeada de una bruma recreada para la escena, la fotógrafa parece cómoda también delante de la cámara, bajo las indicaciones de Sølve Sundsbø, quizás porque ha posado durante años para su padre, quien la capturó desde niña en innumerables retratos. De vuelta en el cercano Amanbagh Hotel, centro de operaciones de la primera parte de la producción, que tuvo lugar el pasado mayo, Avani habla con la prensa de su experiencia en el calendario y de cómo ha retomado el trabajo que comenzó el maestro. Rodeada de periodistas que la interrogan sobre la ausencia de su padre —Raghu Rai había fallecido unas semanas antes—, no se permite llorarle, pero sí recordarle con los ojos: “Me estáis preguntando demasiado pronto”, advierte. “Él era mi público. Ahora puedo hablar con él en mi cabeza, pero al principio era como ‘no quiero hacer fotos, adiós a la fotografía; si él no va a verla, ¿por qué hacerlo?’… Entonces empezó a aparecerse en espacios divinos”, confiesa antes de que la voz se rompa por la emoción.

Para explicar el proceso de la parte del calendario que ha heredado, Avani Rai se remonta a un estudio en el que sus padres contemplaron varias ideas para un proyecto fotográfico que bautizaron como Past Forward: “La parte de atrás de la escena era un marco que contenía su obra inédita, lo que había fotografiado en los últimos 60 años. La de delante era el presente, con gente seleccionada en la calle y personas reales con las que se cruzaba por todo el país”, describe. Días después de esta entrevista, en las calles de la ciudad vieja de Delhi, la idea se materializa por fin. La misma mujer que posó quieta para Sundsbø en un paisaje brumoso se mueve ahora por las calles estrechas de la ciudad vieja como un soldado reconociendo el terreno. Rai y sus ayudantes respiran como una entidad compacta, esquivando una moto, disparando la cámara, ordenando a la orquesta de músicos protagonistas de la foto que toquen a pulmón, mientras el calor cae a plomo en la estrecha calle en la que ya no cabe un alma. Lejos han quedado las silenciosas murallas del fuerte Jaigarh, en las que Mandava, vestida de Balmain, apoyaba la cabeza mientras Sundsbø la retrataba a escasos metros, cuando de fondo sonaba I Must Be in a Good Place Now, de Bobby Charles.

“Sentí que las imágenes que él había capturado durante las últimas seis décadas solo debían fotografiarse en las calles, porque ahí es donde él pertenecía”, resume la hija de Raghu Rai la intención de su shooting, que va de una calle colapsada a una azotea en un edificio de Delhi. O a uno de los cines más antiguos de la ciudad, donde un grupo de voluntarios locales simula que aplaude y jalea una película que acaba de terminar, mientras detrás se proyecta una instantánea en blanco y negro tomada por el fotoperiodista indio.
“Cuando pienso en la India, pienso en las flores de jazmín; asocio ese olor a estar aquí en una noche de verano. Me hace pensar en mi madre, que siempre lleva perfume de jazmín. Y también pienso en la lluvia, porque la primera vez que me enamoré hice que mi novio me llevara a dar un paseo bajo el monzón”, recuerda entre risas cómplices otra de las modelos de Sundsbø, Anoushka Shankar. Hija del famoso citarista indio Ravi Shankar (también padre de Norah Jones), ella misma interpreta el sitar, el laúd de cuatro cuerdas originario del norte de la India. Nacida y residente en Londres, la compositora ha hecho de sus orígenes su identidad, sin eliminar lo demás: “Creo que se puede tener en cuenta el origen y la historia de algo sin que eso sea lo único que lo defina”. Y extrapola esta afirmación a la idea que se tiene de las mujeres indias, las mismas que protagonizan la parte de The Cal de la que se encarga Sundsbø: “No hay un único tipo de mujer india. Hay personas como mi abuela, que eran hermosas precisamente por lo profundamente arraigadas que estaban en la tradición con la que crecieron, y luego hay personas como mi madre que se rebelaron y, precisamente por hacerlo, eran guapas y atrevidas; ya no tienes que encajar en una sola categoría, porque hay más espacio para que la gente te entienda”.


















“Estoy muy americanizada, pero mi infancia y mi espíritu siguen muy ligados a la India”, reconoce la actriz, presentadora y escritora Padma Lakshmi, otra de las mujeres retratadas por el noruego. Como Shankar, ella también vive su identidad en la distancia (entre Nueva York y Los Ángeles), y desde esa posición observa: “La India tiene más diversidad de la que se ve en los medios de comunicación. También creo que su historia cuenta con la contribución de muchas otras comunidades. Pensad, por ejemplo, en el Taj Mahal…”, explica durante una de las jornadas de shooting en la tranquila Amanbagh.

“Hay una mezcla muy interesante en la India. Ese era precisamente el objetivo de hacer esto: tener en cuenta lo que mi padre fotografió y, al mismo tiempo, cómo es la vida hoy. Esa extraña mezcla por la que, en un mismo encuadre, alguien reza, hay un lugar histórico y, al mismo tiempo, luces LED intentando venderte un smartphone”, apunta Rai sobre esta diversidad caleidoscópica que atravesará el próximo calendario Pirelli.
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