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Que el Gobierno no vaya a caer no quiere decir que no haya entrado en descomposición. No habrá senda de déficit ni techo de gasto ni Presupuestos y no se podrán aprobar leyes ni reformas. Todo lo que se anuncie formará parte de la campaña electoral que ya está lanzada y a la que sólo resta por conocer un pequeño detalle: la fecha.
Pero mientras, el coste de oportunidad que genera la parálisis sigue encareciéndose. Latinoamérica está virando a la derecha y el Gobierno no se habla con quien no es de izquierdas, Trump quiere que Ucrania sea un solar donde construir y ganar dinero y China gana posiciones. El tablero mundial no entiende de pausas. Veámoslo.
Latinoamérica está completando un ciclo electoral que arroja resultados pendulares: de la izquierda populista a la derecha radical promercado. La posición del Gobierno, que sólo se habla con los países alineados en el Grupo de Puebla, está en entredicho y quedará aislada en 2026. Si es que queda gobierno:
- El pendulazo latino en cifras: La ola izquierdista que copó las repúblicas latinas está de resaca. Si, como parece, Gustavo Petro cae en Colombia en 2026, hasta 19 de los 24 países pueden estar gobernados por la derecha. La izquierda se quedaría con Brasil, México y las tres dictaduras: Nicaragua, Cuba y una Venezuela con los días contados.
- Ciclo al alza: la recuperación de la economía española se ha manifestado en inversión hacia Latinoamérica. Los flujos de inversión auspiciados por la extraordinaria etapa de liquidez del mercado se han incrementado desde 2022 y la posición inversora (stock) se mantiene al alza hasta representar más del 30% del total. Mucho, pero alejado del 40% que representó hasta 2013.
- México lindo y hostil: lidera las inversiones, seguido por Brasil. Entre los dos superan el 50%, pero Argentina, Chile y Colombia presentan cifras muy importantes (Argentina y Chile suman más que Brasil con la séptima parte de la población). Los esfuerzos de Sánchez por contentar al Gobierno populista de Sheinbaum van en ese sentido, pero la respuesta es fría. Salvo el éxito de BBVA, Iberdrola ha salido del país y Telefónica se dispone a ello entre muestras de hostilidad: «Allí manda Slim». México también es el mayor inversor de la región en España (un 46% de toda la inversión de la región).
- Cambio de rumbo: el lema del nuevo líder de Bolivia es «capitalismo para todos» y ése parece ser el sendero de la mayoría de los países. No sólo de Milei. España está a por uvas, aunque sigue siendo el segundo mayor inversor, con China pisándole los talones. Pero la política del «muro» ya no vale si se quiere pintar algo en Latinoamérica.
‘Cartagho delenda est’ (Cartago debe ser destruida) es la frase atribuida a Catón el Viejo para pedir la destrucción de la ciudad tunecina enfrentada a Roma. El plan de paz de Trump y Putin para Ucrania opera en una doble lógica: la del constructor (Trump) y la del dictador (Putin). Básicamente, consiste en anular el país como Estado y transformarlo en un solar:
- Minuto y resultado: Trump ha planteado un plan de paz de 28 puntos tras aceptar las exigencias de Putin y adaptarlas a su modelo de rentabilidad económica. Plantea la cesión de los territorios del Este a Rusia, la merma del Ejército ucraniano, la salida encubierta de Zelensky y escasas garantías de seguridad para Europa.
- ‘Show me the money’: Trump sera socio de la reconstrucción, pero sólo para recibir rentas. Se articula un fondo de 100.000 millones en el que Europa aporte los activos rusos congelados y EEUU se garantice el 50% de los beneficios de reconstruir el país. Asimismo, se asigna los derechos sobre tierras raras y materias primas. Rusia se beneficiará de la central de Zaporiyia.
- ‘Ucrania servanda est’: Rusia no tiene todos los ases en la manga. Bloomberg informaba esta mañana de los graves daños en su economía, que están agotando a la población. Europa no debe perder el control de los activos congelados. La propuesta de Trump para meter a Rusia en el G-7 es un despropósito. Ucrania debe salvarse, pero la cuestión es saber si Europa está dispuesta a hacer sacrificios.
- Para saber más, hay artículos muy interesantes. Le dejo tres: éste de Michael Bloomberg advirtiendo de que el tratado de paz sólo anticipa una guerra mayor; éste del Center for Stragtegic International Studies que analiza punto por punto la propuesta, y éste del gran Alberto Rojas sobre los entresijos de la negociación.
El caso Nexperia ha puesto de manifiesto que la política comercial China saca los colmillos a Estados Unidos, pero actúa contra Europa como un asesino silencioso. Incrementa las ventas de su manufactura, mientras asfixia a las industrias europeas a través del control de materias primas. Europa debe dejar de actuar como un yonki.
- Un chantaje llamado Nexperia: China ha mostrado su cara más dura con Europa al restringir las exportaciones de los chips Nexperia hace unas semanas, de propiedad holandesa pero fabricados en su país. La producción de coches europeos depende de ellos y gripó. Fue un ejercicio de fuerza contra los intentos de la UE por frenar la dependencia. «El temido shock chino ha llegado».
- Números de mal en peor: pese a la resistencia, las exportaciones de China a Europa aumentan un 8%. El déficit comercial de Alemania pasa del 1,5 del PIB al 2% (87.000 millones). China ha dejado de comprar coches europeos y cada vez vende más a Europa. «El coste en empleos va a ser alto».
- Primero los coches, luego las medicinas: China está acumulando el control de tierras raras mientras el concentrado del refino (recuerden, las tierras raras están por todas partes, pero refinarlas contamina mucho y nadie quiere), pero también con las compras de empresas rivales. Después de la industria automovilística viene la farmacéutica: un 37% de las medicinas consumidas en EEUU tienen al menos un componente chino, y subiendo. Entre ellos la amoxicilina. Europa va por el mismo camino.
- Cómo defenderse: 1. Siendo consciente del plan del rival, algo que no pasa en España, amiga de Xi, o Hungría, gran aliada con el 44% de sus inversiones; 2. Incrementando la autonomía, por ejemplo con el desarrollo de la energía nuclear, un instrumento anticoerción de libro; 3. Liderando las alianzas alternativas con Mercosur (paralizada) o India, las Mittelstand alemanas se están dando cuenta. 4. Desarrollar de una vez el mercado común para no depender de China… ni de Trump.
- Para saber más, este reportaje de The Economist es muy esclarecedor.
Los debates sobre la burbuja tecnológica van más allá de sus cotizaciones en Bolsa. Las imbricaciones en sectores estratégicos como la energía, la banca o la defensa hacen que una corrección en la valoraciones pueda generar un tsunami en toda la economía:
- ¿Números sin sentido?: que la IA es el presente y el futuro está fuera de toda duda. El 70% de la población de EEUU la usa. Pero eso no despeja la incógnita. Las siete grandes cotizan a 15 billones de euros, más de la mitad del PIB de EEUU y cuatro veces el alemán. Palantir necesitaría 400 años de beneficios para recuperar la inversión.
- Economía circular: Oracle gasta miles de millones en chips de Nvidia, que también está aliada con OpenAI. Todas invierten en redes de Oracle, mientras Anthropic, la IA ética, y su nube Claude, va a recibir 15.000 millones de Microsoft, dueño de OpenAI. La interdependencia tiene sus riesgos: Google acaba de sacar sus chips para competir con Nvidia. Si el más sistémico de los actores sufre, sufrirán todos. Y toda la economía.
- ¿Y el retorno?: las ganancias en productividad todavía no justifican las enormes necesidades de inversión de las tecnológicas y las caídas en el empleo pueden generar un problema grave en el mercado. Las tecnológicas están emitiendo deuda, financiada por los bancos. Google ha sacado 5.000 millones en bonos y Santander y BBVA participaron en la colocación. El tema es que la liquidez va mermando.
- Para saber más, les recomiendo este reportaje de Laura de la Quintana. Para los muy cafeteros, este análisis de Elena Yndurain sobre la evolución de la computación cuántica me parece fundamental.
Entre tanta predicción preocupante acabamos con la apuesta optimista de Consum, cuyo CEO, Antonio Rodríguez, nos cuenta el plan de expansión de la cooperativa valenciana. Productos frescos, productos españoles y cada vez más trabajadores asociados: «lo nacional no nos resta ventaja».
- Consum en cifras: facturó 4.707 millones en 2025, un 7,5% más. La cooperativa valenciana cuenta con 21.869 trabajadores, de los cuales el 96% son socios. Tiene 933 tiendas en seis comunidades autónomas.
- Valenciano, pero no Mercadona: «En frescos crecemos por encima del mercado», dice Antonio Rodríguez, que está «en desacuerdo» con la predicción de Juan Roig de que vayan a desaparecer las cocinas. «El 85% de nuestros productos son marcas del fabricante».
- Apuesta española: «Crecemos por encima del mercado y superaremos los 100 millones de beneficio», dice Rodríguez. Cercanía, servicio al cliente y eficiencia son las palancas. Asegura que su apuesta es el producto nacional: «Es muy competitivo, no hay que irse fuera».
- Para saber más, aquí les dejo la entrevista completa de Gabriela Galarza.
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