Leísmo, laísmo y loísmo, cómo reconocerlos sin volverse loco

Los pronombres lo, la y sus plurales suelen sustituir al complemento directo, es decir, a la persona o cosa sobre la que recae la acción. Decimos vi a Pedro y lo saludé, vi a María y la saludé o compré los libros y los guardé. En cambio, le y les representan normalmente al destinatario o receptor de algo, como en le di un regalo a Pedro o les conté la noticia a mis amigos.

El leísmo aparece cuando se utiliza le o les en lugar de lo, la, los o las. Sería leísta decir el libro le dejé sobre la mesa, ya que lo adecuado es el libro lo dejé sobre la mesa. Sin embargo, la norma admite el uso de le referido a una persona masculina, sobre todo en singular, por lo que pueden escribirse tanto a Juan lo vi ayer como a Juan le vi ayer.

El laísmo consiste en emplear la o las como complemento indirecto. En la dije la verdad, esa persona no es lo dicho, sino quien recibe la información, por lo que corresponde le dije la verdad. El loísmo funciona del mismo modo con lo y los. No se recomienda lo di un consejo, sino le di un consejo.

Un recurso útil es buscar si ya existe algo que recibe directamente la acción. En le entregué las llaves a Marta, las llaves son lo entregado y Marta es la destinataria. Por eso decimos se las entregué, no la entregué las llaves. Algunos verbos admiten construcciones distintas según su significado, pero esta prueba resuelve buena parte de las dudas cotidianas.

 Los pronombres lo, la y sus plurales suelen sustituir al complemento directo, es decir, a la persona o cosa sobre la que recae la acción.  

Los pronombres lo, la y sus plurales suelen sustituir al complemento directo, es decir, a la persona o cosa sobre la que recae la acción. Decimos vi a Pedro y lo saludé, vi a María y la saludé o compré los libros y los guardé. En cambio, le y les representan normalmente al destinatario o receptor de algo, como en le di un regalo a Pedro o les conté la noticia a mis amigos.

El leísmo aparece cuando se utiliza le o les en lugar de lo, la, los o las. Sería leísta decir el libro le dejé sobre la mesa, ya que lo adecuado es el libro lo dejé sobre la mesa. Sin embargo, la norma admite el uso de le referido a una persona masculina, sobre todo en singular, por lo que pueden escribirse tanto a Juan lo vi ayer como a Juan le vi ayer.

El laísmo consiste en emplear la o las como complemento indirecto. En la dije la verdad, esa persona no es lo dicho, sino quien recibe la información, por lo que corresponde le dije la verdad. El loísmo funciona del mismo modo con lo y los. No se recomienda lo di un consejo, sino le di un consejo.

Un recurso útil es buscar si ya existe algo que recibe directamente la acción. En le entregué las llaves a Marta, las llaves son lo entregado y Marta es la destinataria. Por eso decimos se las entregué, no la entregué las llaves. Algunos verbos admiten construcciones distintas según su significado, pero esta prueba resuelve buena parte de las dudas cotidianas.

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