El presidente galo acusa a los grupos de ultraizquierda de «pretender derribar la República» Leer El presidente galo acusa a los grupos de ultraizquierda de «pretender derribar la República» Leer
Emmanuel Macron ha acusado a los grupos de ultraizquierda de «pretender derribar la República» con «actos sediciosos» y ha anunciado la prohibición de las manifestaciones «no sindicales», ante el temor de una nueva oleada de caos, pillaje y violencia en las movilizaciones anunciadas para el 24 de octubre.
A su regreso de su gira por Oriente Próximo, duramente criticado por ausentarse del país en medio de la situación explosiva, el presidente francés celebró una reunión de emergencia con su gabinete y convocó para el viernes al Consejo de Defensa. Cientos de militares de la operación Sentinelle, creada para la prevención del terrorismo, se sumarán el sábado la vigilancia y protección de los edificios públicos, mientras los efectivos policiales aumentarán un 20% con respecto al 17-O.
«Es evidente que hubo fallos en la previsión y elementos de sorpresa el pasado sábado y el domingo en ciertas ciudades», reconoció. «Hubo grupos organizados de extrema izquierda que actuaron con una peligrosidad extrema, una gran violencia y una planificación previa».
«Ante los actos delictivos debemos mostrar la máxima firmeza, sea cual sea su naturaleza. «Hemos implementado toques de queda, ha habido miles de detenciones policiales y cientos de personas encarceladas. (…) Las concentraciones convocadas por personas que no tienen legitimidad para ello serán prohibidas siempre que sea posible. Y las manifestaciones organizadas por los sindicatos estarán supervisadas por los prefecto y discurrirán por recorridos alternativos para proteger los centros de las ciudades, los comercios y los edificios públicos».
Lyon fue la primera ciudad en anunciar que prohibirá la manifestaciones el sábado. Marsella prohibió de hecho las manifestaciones el lunes pasado tras sufrir hasta 30.000 actos de pillaje. La prefectura de París anunció sin embargo la autorización de la manifestación convocada por el sindicato CGT (y respaldada por los sindicatos estudiantiles y por los chalecos amarillos) entre la plaza de la Bastilla y la plaza de la Nación.
El alcalde de París, Emmanuel Grégoire, pidió «máxima cautela» a la población, mientras siguen temporalmente en vigor los toques de queda por la noche en los alrededores de la plaza de la República y en la zona de Les Halles. La protección de los comercios ante actos vandálicos y saqueos será esta vez una de las prioridades de la policía.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, se reunió entre tanto con los alcaldes de las grandes ciudades y convocó a los dirigentes de los principales partidos. Marine Le Pen,. líder de Agrupación Nacional y favorita para las elecciones presidenciales el 2027, boicoteó en el encuentro. El líder de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, anticipó que iría a «arruinar la reunión», a exigir responsabilidades y reclamar disculpas al primer ministro por responsabilizar a su partido del caos en las calles.
Lecornu se reunirá el lunes con los responsables sindicales y organizaciones de estudiantes de secundaria, universitarios, docentes y autoridades territoriales para a abordar una «solución política» a la oleada de protestas contra la precariedad de la educación pública, extendidas a reivindicaciones sobre el coste de la vida y el precio de los carburantes.
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