‘Malas lenguas’ descubre dónde está la calle más estrecha de Andalucía

Carmen Osuna, reportera de Malas lenguas, se trasladó de Soportújar (Granada) para descubrir a los espectadores del programa de Jesús Cintora dónde estaba la calle más estrecha de Andalucía, La Zanjilla.

«Son 20 metros (de largo) ajustaditos», afirmó la periodista, que entrevistó a algunos de sus habitantes para que le contaran cómo era pasar, casi a diario, por una calle de apenas 50 centímetros de ancho.

«Dos personas, si coinciden, tienen que pasar de lado», afirmó una vecina. Osuna demostró que tres personas en paralelo no cabían: «Se pasa muy cerca de la gente cuando te la cruzas», señaló la reportera del programa de RTVE.

«Los granadinos dicen que si se pilla uno una ‘tajada’, aquí no te caes. Vas de lado a lado y la calle te sujeta«, apuntó otra vecina. Bajo el cartel de ‘la calle más mágica y estrecha de España’, otro vecino señaló que «es la más chiquitita y la más fresquita».

Y es que La Zanjilla, se ha consolidado como uno de los puntos de mayor interés turístico de la Alpujarra debido a esa característica, que está considerada la calle más estrecha de Andalucía.

Su anchura mínima, que ronda los 50 centímetros, la convierte en un pasadizo singular dentro del entramado urbano del pueblo, donde el visitante apenas puede avanzar de frente en algunos tramos.

El callejón conecta dos vías del casco histórico y conserva la estética tradicional de la arquitectura alpujarreña, marcada por muros encalados, desniveles y un trazado adaptado a la orografía.

Su origen responde a la forma en que se configuraron estos núcleos de montaña, en los que las viviendas se levantaban primero y las calles se abrían después, aprovechando los espacios residuales entre construcciones.

En los últimos años, Soportújar ha experimentado un notable incremento de visitantes gracias a su estrategia turística vinculada al imaginario de la brujería, una identidad que ha convertido al municipio en un reclamo constante.

En ese contexto, La Zanjilla se ha integrado como uno de los elementos más fotografiados del recorrido urbano, tanto por su peculiaridad física como por su valor simbólico dentro del conjunto.

El Ayuntamiento destaca su conservación y su papel como atractivo diferenciador en una comarca donde el turismo rural es uno de los principales motores económicos.

La calle se ha convertido así en un ejemplo de cómo un elemento arquitectónico mínimo puede adquirir relevancia patrimonial y mediática.

 El programa de Jesús Cintora viajó hasta la calle de La Zanjilla, ubicada en Soportújar, Granada.  

Carmen Osuna, reportera de Malas lenguas, se trasladó de Soportújar (Granada) para descubrir a los espectadores del programa de Jesús Cintora dónde estaba la calle más estrecha de Andalucía, La Zanjilla.

«Son 20 metros (de largo) ajustaditos», afirmó la periodista, que entrevistó a algunos de sus habitantes para que le contaran cómo era pasar, casi a diario, por una calle de apenas 50 centímetros de ancho.

«Dos personas, si coinciden, tienen que pasar de lado», afirmó una vecina. Osuna demostró que tres personas en paralelo no cabían: «Se pasa muy cerca de la gente cuando te la cruzas», señaló la reportera del programa de RTVE.

«Los granadinos dicen que si se pilla uno una ‘tajada’, aquí no te caes. Vas de lado a lado y la calle te sujeta«, apuntó otra vecina. Bajo el cartel de ‘la calle más mágica y estrecha de España’, otro vecino señaló que «es la más chiquitita y la más fresquita».

Y es que La Zanjilla, se ha consolidado como uno de los puntos de mayor interés turístico de la Alpujarra debido a esa característica, que está considerada la calle más estrecha de Andalucía.

Su anchura mínima, que ronda los 50 centímetros, la convierte en un pasadizo singular dentro del entramado urbano del pueblo, donde el visitante apenas puede avanzar de frente en algunos tramos.

El callejón conecta dos vías del casco histórico y conserva la estética tradicional de la arquitectura alpujarreña, marcada por muros encalados, desniveles y un trazado adaptado a la orografía.

Su origen responde a la forma en que se configuraron estos núcleos de montaña, en los que las viviendas se levantaban primero y las calles se abrían después, aprovechando los espacios residuales entre construcciones.

En los últimos años, Soportújar ha experimentado un notable incremento de visitantes gracias a su estrategia turística vinculada al imaginario de la brujería, una identidad que ha convertido al municipio en un reclamo constante.

En ese contexto, La Zanjilla se ha integrado como uno de los elementos más fotografiados del recorrido urbano, tanto por su peculiaridad física como por su valor simbólico dentro del conjunto.

El Ayuntamiento destaca su conservación y su papel como atractivo diferenciador en una comarca donde el turismo rural es uno de los principales motores económicos.

La calle se ha convertido así en un ejemplo de cómo un elemento arquitectónico mínimo puede adquirir relevancia patrimonial y mediática.

 20MINUTOS.ES – Televisión

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