Manu Sánchez regresó al prime time de La 1 con la segunda temporada de El perro andaluz, que abrió su primera entrega con «el corazón» en Ceuta. El presentador dedicó su tradicional monólogo a la situación que atraviesa la ciudad, donde había pasado sus vacaciones de verano con su familia.
En su vuelta, el cómico sevillano rechazó de entrada el término invasión para describir la llegada de migrantes. «No puede ser una invasión si los invasores lo que quieren es una manta y un cardito», explicó.
El presentador también reivindicó el miedo de los ceutíes como algo legítimo: «El miedo es entendible, fundado y objetivo«. A continuación reclamó que las ayudas a la ciudad no solo existan, sino que también se noten sobre el terreno.
Sánchez cargó además contra la clase política, a la que pidió dejar de utilizar Ceuta como arma electoral por una vez. «Políticos, a trabajar, no soy tan importante«, lanzó, insistiendo en que esta vez no les tocaba a ellos sacar beneficio de la situación.
Sobre el papel de Marruecos fue tajante: «Llevan años con el control de la migración como chantaje y como negocio contra España y Europa». Ligó ese comportamiento con lo que llamó una guerra híbrida frente a España y Europa.
El monólogo se cerró en tono personal, lejos de la denuncia política. Sánchez reconoció que hubiera preferido seguir de vacaciones con su familia, pero eligió dedicar el arranque de temporada a sus vecinos: «Hoy me van a perdonar, pero yo no estoy aquí. Estoy contigo».
El presentador dedicó su monólogo de apertura a «desmontar el relato de la invasión» y a pedir a los partidos que dejen de usar la ciudad como arma electoral.
Manu Sánchez regresó al prime time de La 1 con la segunda temporada de El perro andaluz, que abrió su primera entrega con «el corazón» en Ceuta. El presentador dedicó su tradicional monólogo a la situación que atraviesa la ciudad, donde había pasado sus vacaciones de verano con su familia.
En su vuelta, el cómico sevillano rechazó de entrada el término invasión para describir la llegada de migrantes. «No puede ser una invasión si los invasores lo que quieren es una manta y un cardito», explicó.
El presentador también reivindicó el miedo de los ceutíes como algo legítimo: «El miedo es entendible, fundado y objetivo«. A continuación reclamó que las ayudas a la ciudad no solo existan, sino que también se noten sobre el terreno.
Sánchez cargó además contra la clase política, a la que pidió dejar de utilizar Ceuta como arma electoral por una vez. «Políticos, a trabajar, no soy tan importante«, lanzó, insistiendo en que esta vez no les tocaba a ellos sacar beneficio de la situación.
Sobre el papel de Marruecos fue tajante: «Llevan años con el control de la migración como chantaje y como negocio contra España y Europa». Ligó ese comportamiento con lo que llamó una guerra híbrida frente a España y Europa.
El monólogo se cerró en tono personal, lejos de la denuncia política. Sánchez reconoció que hubiera preferido seguir de vacaciones con su familia, pero eligió dedicar el arranque de temporada a sus vecinos: «Hoy me van a perdonar, pero yo no estoy aquí. Estoy contigo».
20MINUTOS.ES – Televisión
