El Gobierno adjudica a una firma extranjera el gasoducto de Vaca Muerta, desplaza a Techint y reabre el debate sobre el «costo argentino» Leer El Gobierno adjudica a una firma extranjera el gasoducto de Vaca Muerta, desplaza a Techint y reabre el debate sobre el «costo argentino» Leer
Javier Milei navega el que es probablemente su mayor momento de euforia en los 25 meses que lleva como presidente de Argentina. En ese contexto, el líder libertario apuntó sin complejos ni medias tintas contra Paolo Rocca, líder de Techint, uno de los principales grupos industriales y de desarrollo de infraestructura del país, con sedes en Buenos Aires y Milán: «Don chatarrín de los tubitos caros».
El inusual intercambio surgió a partir de una licitación clave en la tercera economía de América Latina, la de los tubos necesarios para construir un gasoducto de 480 kilómetros que una el yacimiento de «Vaca Muerta», conocido como «la Patagonia saudí», con un puerto sobre el Atlántico. El objetivo es la exportación de gas a mercados de todo el mundo.
Lo habitual en la historia argentina era que esas licitaciones fueran ganadas por Techint, un conglomerado industrial multinacional que es el único a nivel local en fabricar tubos sin costura, y con fuertes influencia en el poder positivo y mediático de Argentina.
Pero esta vez fue diferente, la obra fue adjudicada, tras una licitación a la que se presentaron más de diez oferentes, a la empresa india Welspun, que presentó una oferta un 45% más barata que la de Techint, según La Nación: 203 millones de dólares contra 296.
Rocca veía venir esa decisión, y llevaba semanas alertando de las «prácticas predatorias» y del dumping de empresas extranjeras, en especial las chinas: «China produce el 50% del acero del mundo y, frente a la caída del consumo y la restricción de su mercado interno, está ingresando con una actitud predatoria y desleal».
Cuando el consorcio SESA (Southern Energy, integrado por cinco empresas, entre ellas la petrolera YPF) anunció que la obra había sido adjudicada a los indios, Techint se estremeció.
La empresa argentina presentó sucesivas ofertas a la baja y terminó proponiendo entregar los tubos «sin ganancias» para que las industrias y los trabajadores locales se beneficiaran del proyecto, pero SESA rechazó esos intentos.
El grupo argentino-italiano aseguró que denunciará a Welspun por dumping, al que acusó de fabricar «los tubos con chapa china» subvencionada.
En paralelo, Milei y su ministro de Desregulación y Modernización del Estado, Federico Sturzenegger, celebraron el hito, que entienden como el iniciado de la demolición de uno de los principales problemas de la siempre compleja economía local: el «costo argentino».
«Aunque alguien quizás pensara que aun así debería habérsele adjudicado (de hecho, esa es la lógica del ‘compre nacional’, felizmente derogado), creo que eso es indefendible», escribió el ministro en la red social X.
«Caños más caros implican menor rentabilidad del proyecto, menores inversiones, menos empleo, menos exportaciones. Como el precio del gas está fijo, ese mayor costo lo hubiéramos pagado quizás con un precio mayor de la energía para miles de empresas (incluyendo pymes) y consumidores. Es el costo argentino que le dicen», añadió.
La inversión global en el proyecto se estima en 15.000 millones de dólares, y que Techint haya quedado fuera de él es todo un cimbronazo para la empresa, algo que el presidente celebró este martes en la red social X y durante el festival «La Derecha Fest» en Mar del Plata, la principal ciudad turística del país.
«Si ves periodistas, economistas y políticos hablándote de la industria del acero y los prejuicios que causa la apertura, ya sabés quien le llena el sobre…», dijo Milei antes de definir a Rocca, de 73 años, como «don chatarrín de los tubitos caros».
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