Adiós a la ‘maldición’ que perseguía a España desde que fue campeona del mundo hace 16 años. Y por la puerta grande. La Roja goleó a Austria (3-0), en dieciseisavos del Mundial 2026, un partido en el que fue muy superior, para superar su primera eliminatoria mundialista desde Sudáfrica 2010 y meterse en octavos de final, donde espera a Portugal o Croacia.
Tenía la Roja una barrera en la Copa del Mundo. Pero para los de De la Fuente fue más una motivación que una losa. España saltó al campo con los mismos once con los que goleó a Arabia Saudí, en el que había sido su mejor partido en este Mundial hasta el de ayer. Y dejó una versión muy distinta a la que se vio ante Uruguay. También lo era el rival.
Austria cumplió con lo prometido. No se escondió. Y eso le costó mucho sufrimiento atrás desde el primer minuto. Recuperó y amenazó, con un envío de Sabitzer al punto de penalti. Pero solo le sirvió para que la Roja saliese a la contra en busca del primero. Estuvo cerca. Muy cerca. Pero el remate abajo le salió demasiado centrado a Lamine Yamal. No se desanimó el culé. Todo lo contrario. Apretó más y, otra vez, fue el mejor. Todo el peso ofensivo de España pasó por sus pies. Y el ‘10’ del Barça, cómodo con ese rol de líder, apareció por todas las partes del ataque para enloquecer a la zaga austriaca.
Mientras el joven extremo trataba de hacer sangre, Laporte lanzó un aviso: testarazo en el primer palo en un saque de esquina que se fue por muy poco. Ya estaba entrando en calor España. Tanto que ni siquiera la pausa de hidratación –recibida con abucheos– frenó su ritmo. Justo después de regresar al campo, los de De la Fuente abrieron la lata. Fue en otro córner, con Marc Cucurella cazando un balón suelto que despejó Schlager y prolongó Cubarsí para que cayese a los pies del nuevo jugador del Real Madrid, que la reventó a la red. Pero no subió al marcador, anulado por una supuesta falta al portero.
La polémica no hizo más que enrabietar a España, que tenía hambre de goles, y muchas ganas de demostrar. Solo la brillante actuación de Schlager evitó la goleada de la selección en la primera parte. Porque, después del gol anulado, tuvo dos clarísimas, y en las dos se topó con el meta austriaco: Lamine tuvo la primera, disparando prácticamente desde la línea de fondo y a bocajarro tras un jugadón; Oyarzabal, la segunda, con un zurdazo peligroso desde la frontal.
Pero hasta ahí llegó la suerte del portero. La siguiente que tuvo España, fue para dentro. No fue Cucurella, pero fue él el que lo entregó a Oyarzabal, que ya no perdonó. Asistencia de listo, porque el lateral esperó el movimiento del delantero para ponérsela perfecta y que el de la Real hiciese el primero. El gol desató la euforia. España abría una grieta en el muro de las eliminatorias. Y no paró hasta que lo echó abajo.
Porque solo el travesaño –en una falta descomunal de Baena– y otro paradón de Schlager –a bocajarro a Lamine– evitaron que la Roja se fuese al descanso con más ventaja en el marcador. Ese aluvión de ocasiones sirvió de aviso a Austria, que arrancó la segunda parte con dos cambios en busca de una reacción. Y mejoró, pero fue insuficiente.
Cuando más asentados estaban los de Rangnick, con un cabezazo de Kalajdzic que fue lo más cerca que estuvieron de empatar en todo el partido, España golpeó de nuevo para frenar el incendio que amenazaba con desatar Austria y dejar encarrilado el billete a la siguiente ronda. Fue Pedro Porro, para darle a De la Fuente la razón por apostar por él antes que por Llorente, el encargado de ampliar la ventaja, apareciendo en segunda línea para cazar un pase atrás de Baena y batir a Schlager.
Hizo amago Austria de darle ventaja al tramo final del partido. Pero no por nada España no ha encajado ni un solo gol en todo el torneo. Entonces, llegó otra oportunidad –la última– para Lamine. Pero nada: Alaba lo sacó sobre la línea y el culé tendrá que esperar a octavos para volver a celebrar. Ya desde el banquillo, vio como España cerraba la goleada en el 88’ con un gol de Oyarzabal. La Roja está en octavos. Se acabó la maldición rumbo a la segunda estrella.
Un gol de Mikel Oyarzabal lleva a España por delante al descanso tras el polémico gol anulado a Marc Cucurella.
Adiós a la ‘maldición’ que perseguía a España desde que fue campeona del mundo hace 16 años. Y por la puerta grande. La Roja goleó a Austria (3-0), en dieciseisavos del Mundial 2026, un partido en el que fue muy superior, para superar su primera eliminatoria mundialista desde Sudáfrica 2010 y meterse en octavos de final, donde espera a Portugal o Croacia.
Tenía la Roja una barrera en la Copa del Mundo. Pero para los de De la Fuente fue más una motivación que una losa. España saltó al campo con los mismos once con los que goleó a Arabia Saudí, en el que había sido su mejor partido en este Mundial hasta el de ayer. Y dejó una versión muy distinta a la que se vio ante Uruguay. También lo era el rival.
Austria cumplió con lo prometido. No se escondió. Y eso le costó mucho sufrimiento atrás desde el primer minuto. Recuperó y amenazó, con un envío de Sabitzer al punto de penalti. Pero solo le sirvió para que la Roja saliese a la contra en busca del primero. Estuvo cerca. Muy cerca. Pero el remate abajo le salió demasiado centrado a Lamine Yamal. No se desanimó el culé. Todo lo contrario. Apretó más y, otra vez, fue el mejor. Todo el peso ofensivo de España pasó por sus pies. Y el ‘10’ del Barça, cómodo con ese rol de líder, apareció por todas las partes del ataque para enloquecer a la zaga austriaca.
Mientras el joven extremo trataba de hacer sangre, Laporte lanzó un aviso: testarazo en el primer palo en un saque de esquina que se fue por muy poco. Ya estaba entrando en calor España. Tanto que ni siquiera la pausa de hidratación –recibida con abucheos– frenó su ritmo. Justo después de regresar al campo, los de De la Fuente abrieron la lata. Fue en otro córner, con Marc Cucurella cazando un balón suelto que despejó Schlager y prolongó Cubarsí para que cayese a los pies del nuevo jugador del Real Madrid, que la reventó a la red. Pero no subió al marcador, anulado por una supuesta falta al portero.
La polémica no hizo más que enrabietar a España, que tenía hambre de goles, y muchas ganas de demostrar. Solo la brillante actuación de Schlager evitó la goleada de la selección en la primera parte. Porque, después del gol anulado, tuvo dos clarísimas, y en las dos se topó con el meta austriaco: Lamine tuvo la primera, disparando prácticamente desde la línea de fondo y a bocajarro tras un jugadón; Oyarzabal, la segunda, con un zurdazo peligroso desde la frontal.
Pero hasta ahí llegó la suerte del portero. La siguiente que tuvo España, fue para dentro. No fue Cucurella, pero fue él el que lo entregó a Oyarzabal, que ya no perdonó. Asistencia de listo, porque el lateral esperó el movimiento del delantero para ponérsela perfecta y que el de la Real hiciese el primero. El gol desató la euforia. España abría una grieta en el muro de las eliminatorias. Y no paró hasta que lo echó abajo.
Porque solo el travesaño –en una falta descomunal de Baena– y otro paradón de Schlager –a bocajarro a Lamine– evitaron que la Roja se fuese al descanso con más ventaja en el marcador. Ese aluvión de ocasiones sirvió de aviso a Austria, que arrancó la segunda parte con dos cambios en busca de una reacción. Y mejoró, pero fue insuficiente.
Cuando más asentados estaban los de Rangnick, con un cabezazo de Kalajdzic que fue lo más cerca que estuvieron de empatar en todo el partido, España golpeó de nuevo para frenar el incendio que amenazaba con desatar Austria y dejar encarrilado el billete a la siguiente ronda. Fue Pedro Porro, para darle a De la Fuente la razón por apostar por él antes que por Llorente, el encargado de ampliar la ventaja, apareciendo en segunda línea para cazar un pase atrás de Baena y batir a Schlager.
Hizo amago Austria de darle ventaja al tramo final del partido. Pero no por nada España no ha encajado ni un solo gol en todo el torneo. Entonces, llegó otra oportunidad –la última– para Lamine. Pero nada: Alaba lo sacó sobre la línea y el culé tendrá que esperar a octavos para volver a celebrar. Ya desde el banquillo, vio como España cerraba la goleada en el 88’ con un gol de Oyarzabal. La Roja está en octavos. Se acabó la maldición rumbo a la segunda estrella.
20MINUTOS.ES – Deportes
