Novias con traje y sin vestido de princesa: por qué la elección de Dua Lipa para su boda recuerda que lo clásico y lo ejecutivo son opciones nupciales

Mientras que casarse parece toda una declaración de intenciones, con duración variable, en la elección del atuendo nupcial femenino yace un propósito eterno: reflejar la identidad estética en un momento importante. Con la boda de Dua Lipa (Londres, 30 años) y Callum Turner (Londres, 36) el pasado domingo 31 de mayo en formato íntimo (apenas ocho invitados) en el Ayuntamiento de Old Marylebone, en Londres, se ha refrescado el imaginario colectivo con una idea clara: las novias que escogen el traje en lugar del vestido de princesa para su enlace civil están más cerca de la sastrería que de la fantasía. O, dicho de otra manera: se inclinan por la faceta más sobria y ejecutiva de la costura para un rito en forma de trámite.

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 Sin tanta pompa, pero con la misma solemnidad, Ava Gardner, Mia Farrow, Bianca Jagger, Amal Clooney y otras celebridades apostaron para sus enlaces por siluetas que se acercaban a la sastrería y se alejaban de la fantasía  

Mientras que casarse parece toda una declaración de intenciones, con duración variable, en la elección del atuendo nupcial femenino yace un propósito eterno: reflejar la identidad estética en un momento importante. Con la boda de Dua Lipa (Londres, 30 años) y Callum Turner (Londres, 36) el pasado domingo 31 de mayo en formato íntimo (apenas ocho invitados) en el Ayuntamiento de Old Marylebone, en Londres, se ha refrescado el imaginario colectivo con una idea clara: las novias que escogen el traje en lugar del vestido de princesa para su enlace civil están más cerca de la sastrería que de la fantasía. O, dicho de otra manera: se inclinan por la faceta más sobria y ejecutiva de la costura para un rito en forma de trámite.

El atuendo de la estrella del pop, con la seda como protagonista, estaba firmado por Schiaparelli (chaqueta y falda asimétrica con una pequeña cola), Stephen Jones (pamela), Louboutin (zapatos y guantes) y Bvlgari (collar Serpenti). Un estilismo que recordó irremediablemente al lucido por Bianca Jagger (firmado por Saint Laurent) en su boda civil en el Ayuntamiento de Saint-Tropez con Mick Jagger en mayo de 1971.

Antes que Dua Lipa también escogieron el dos piezas para casarse las actrices Ava Gardner (con Mickey Rooney en 1942 y con Artie Shaw en 1945) y Mia Farrow (con Frank Sinatra en 1966), las modelos Iman (con David Bowie en 1992) y Emily Ratajkowski (con Sebastian Bear-McClard en 2018) y la abogada Amal Clooney (con George Clooney en 2014). Por su parte, coinciden en haber escogido una blusa en lugar de una blazer la modelo Natalia Vodianova (para su enlace con Antoine Arnault en 2020) o la actriz Emma Thompson (se casó con Kenneth Branagh en 1989).

Para Cristina Ruiz de Montesinos (Madrid, 39 años), fundadora de la plataforma de contenidos nupciales Casilda se casa, la elección de Dua Lipa tiene más que ver con su lugar de nacimiento y con la etiqueta acorde al enlace civil que con un homenaje a Bianca Jagger: “Me recuerda más a los looks de Kate Middleton o incluso a Wallis Simpson [duquesa de Windsor]. Es una mujer joven inglesa casándose en un ayuntamiento inglés”. Y prosigue: “Creo que ha optado por un look que envejezca bien y que sea algo que perdure en el tiempo”. Wallis Simpson, quien se casó, en 1937, en terceras nupcias con Eduardo VIII —que decidió renunciar a la corona británica por amor—, eligió la tonalidad azul pálido como alternativa al protocolario e inmaculado blanco. Tanto aquel Wallis blue (como se le bautizó en la época) como el traje de Dua Lipa se alejan de la reminiscencia al manto de la Virgen María y mandan un mensaje: la pertenencia de la novia a una clase acomodada de la sociedad británica.

Coronar el ‘look’ con personalidad

La sombrerera Alexia Álvarez de Toledo (Madrid, 38 años) no duda en alabar la elección de la pamela para coronar el look nupcial. Una opción también escogida, en su día, por Emily Ratajkowski y Amal Clooney. “Plantarte un pamelón en tu boda es tener claro quién eres, qué quieres destacar y ser completamente diferente a los demás. Tengo a muchas novias que empiezan escogiendo la pamela, para darle protagonismo, porque el complemento es lo más importante para ellas”, asegura. Álvarez de Toledo, ya inmersa en la preparación de los diseños para las carreras en el hipódromo de Ascot (del 16 al 20 de junio) que lucirán algunas de sus clientas, alaba el diseño de Stephen Jones lucido por Dua Lipa: “Está superbien compensado. Esa copa bajita me divierte mucho. No tiene el ala recta y esa caída aporta movimiento. Que deje ver un ojo sí y otro no resulta sexy, aporta secretismo y misterio a la novia”. Y señala un detalle importante: “Me encanta el forro de dentro [en tono dorado] porque aporta una luz brutal a la cara”.

Precisamente, en la chaqueta es donde la seña Schiaparelli más se reconoce. Los botones joya de la parte central y en las mangas muestran la permanencia del surrealismo como insignia principal de la identidad creativa de la maison. Elsa Schiaparelli fue una gran amiga de Salvador Dalí o Jean Cocteau y ese es parte del legado de su fundadora. Desde 2019, Daniel Roseberry es el director creativo de la firma y ha diseñado para la artista una pieza de alta costura cuya silueta de cintura marcada contiene reminiscencias al new look creado por Christian Dior a finales de los años treinta y un guiño a El ojo del tiempo, joya diseñada por Dalí en 1949.

Ana María Chico de Guzmán (Madrid, 44 años) es la creadora de Mimoki, marca especializada en tocados y sombreros. Ella ve en el look nupcial de la cantante varios aciertos: “Tiene ese punto artístico, creativo, contemporáneo con un gancho un poco surrealista y divertido. Me gusta eso de ‘aquí estoy yo, hago un poco lo que quiero, traigo un poco el pasado para que te acuerdes de alguien, pero lo he reinterpretado mucho’. Me parece que estaba muy apropiada para el tipo de boda y para ella”.

En el caso de las elecciones de Mia Farrow o Iman, cada una de ellas representan con sus elecciones el signo de los tiempos en el que sus respectivos enlaces se celebraron. Para su enlace con Frank Sinatra en The Sands, un hotel y casino de Las Vegas, Farrow escogió casi improvisadamente un vestido que complementó con una chaqueta de cuello redondo, manga tres cuartos, reflejo del minimalismo depurado del estilo babydoll de los años sesenta y botones joya. Por su parte, para su boda civil con David Bowie en el registro de la ciudad suiza de Lausana, la modelo etíope se decantó por un traje de chaqueta y pantalón complementado con unas gafas de sol de montura blanca.

La diseñadora nupcial Gema Siveroni (Madrid, 40 años) se decantó para su propio enlace civil por un chaleco a medida para lucirlo sobre el vestido y dejar a la vista las mangas de farol, un dos piezas que confeccionó también con parte del ajuar de bodas de una de sus abuelas: “Si hubiera tenido la tela suficiente, me hubiera hecho una chaqueta”, bromea. Sobre Dua Lipa, resalta que “ha rechazado los excesos y ha prevalecido la personalidad y lo sensual”. A propósito del tipo de mujeres que ella viste, cuenta que “sus novias son de las que enseñan brazos, escote y espalda. Veo la dualidad ahí con sus madres, con las que se pelean un poco por eso. Pero me gusta mucho ver cómo las novias se imponen”. Siveroni apunta a la posibilidad de la segunda vida del look de la boda, ya en clave de street style: “Intento siempre que haya un factor de reutilización y cuando se lo propongo a mis novias se les ilumina la cara”.

Ava Gardner: pionera en el uso de la sastrería más sobria para dar el “sí, quiero” (dos veces)

Es muy posible que Ava Gardner, hace ya más de 80 años, fuera la primera novia del star system de Hollywood que se casó luciendo un traje. Lo hizo en sus dos primeras bodas (se casó tres veces). El primer enlace con Mickey Rooney fue tan discreto como austero, ya que fue la condición que impusieron los estudios Metro-Goldwyn-Mayer para aceptar el matrimonio entre ambos actores. El look que tuvo que escoger la actriz, en tono oscuro, fue de formas tremendamente relajadas: una camisa sin estridencias, una blazer recta estilo Teba que no restaba ni el pecho ni la cintura y una falda midi. El toque festivo lo aportaba el prendido floral de la solapa y el tocado con tul de plumeti. Para su segundo enlace, con el clarinetista Artie Shaw, lució un atuendo similar y ya en 1951, en su boda con Frank Sinatra, optó por un vestido blanco y rosa que no dejaba duda ni del estilo de la década ni de la figura de la intérprete.

Chico de Guzmán, en el negocio desde hace dos décadas, considera que “las novias que más se arriesgan se hacen icónicas y no pasan nunca de moda. Son novias que ya tienen mucho mundo, que han ganado mucho criterio y tienen un universo reafirmado. No pretenden complacer a todo el mundo ni tienen esa parte ni tan idílica ni tan lánguida”. Sobre las elecciones estéticas de las mujeres que se siguen casando, no duda en trazar un perfil: “Incluso las que vienen con sus madres tienen un poco más de power que hace 20 años, pero me gustaría tener un porcentaje de algunas un poco más atrevidas”.

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