El presidente ejecutivo de Cesce advierte de un cambio de fuerzas en el terrreno geoeconómico y de una vuelta al proteccionismo que se dará «con Trump o sin él» Leer El presidente ejecutivo de Cesce advierte de un cambio de fuerzas en el terrreno geoeconómico y de una vuelta al proteccionismo que se dará «con Trump o sin él» Leer
Cuando Pablo de Ramón-Laca (Madrid, 1981) fue elegido uno de los 24 miembros del Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en 2022, no imaginaba que representar los intereses de España y de otros siete países centroamericanos -incluidos Venezuela o El Salvador, «los aburridos», ironiza con una sonrisa- le prepararía para conocer las oportunidades de esa región y para tomar el pulso al cambio de fuerzas que se ha producido en el mundo. Un bagaje que, junto a su experiencia pasada como director general del Tesoro Público (2020-2022), organismo al que se había unido en 2008 tras aprobar la oposición de Técnico Comercial y Economista del Estado, le resulta muy útil hoy en su trabajo al frente de Cesce.
¿Qué es Cesce? Por un lado, es la agencia española oficial que gestiona el seguro de crédito a la exportación por cuenta del Estado y, por otro, tiene un segundo sombrero: compite en el mercado privado ofreciendo seguros de riesgo de impago a las empresas. «Es un instrumento de política económica al servicio del crecimiento de las empresas», avanza en una entrevista con Actualidad Económica desde su recién renovada oficina en el centro de Madrid.
- ¿Ha iniciado el mundo la andadura de la desglobalización?
- No es tanto desglobalización como reglobalización en torno a esferas de influencia. Hay un cambio de reglas. El mundo es ya menos multilateral y se basa más en el poder duro, el hard power. Hay una ruptura del orden anterior y eso aumenta riesgos, pero el riesgo no debe paralizar a las empresas.
- ¿Beneficia a Cesce esa mayor incertidumbre?
- No es que beneficie, es que es lo que sabemos manejar, lo que gestionamos. Como servicio público nos sentimos más útiles para ayudar a las empresas a gestionar el riesgo. En el último año, la garantía del Estado ha sido utilizada más del doble que el año anterior. Normalmente cerramos pólizas por valor de unos 2.500 y 3.000 millones anualmente y el año pasado cerramos en más de 6.000 millones, según nuestra estimación. Por cuenta propia también hay mayor concienciación entre las empresas españolas de la importancia de asegurar sus ventas. Este segmento también ha venido creciendo, pero más paulatinamente porque la economía española es más intensa en pymes.
- ¿A qué tipo de proyectos se han ido esas garantías del Estado?
- Son grandes operaciones licitadas donde hay mucho riesgo político y comercial, por ejemplo de producción de grandes infraestructuras o provisión de bienes de equipo en África, en Europa, en Latinoamérica… aunque también se ha utilizado el balance del Estado para ayudar a empresas más pequeñas a recuperarse del Covid. En nuestro plan estratégico perseguimos que cada vez más pymes se atrevan a dar el salto aprovechándose de la garantía del Estado para salir al exterior.
- ¿Puede poner algun ejemplo de las primeras?
- Este año hemos cerrado dos grupos de operaciones con el Banco Europeo de Inversiones (BEI), por ejemplo. Una de Naturgy en Panamá para infraestructuras eléctricas, en la que hemos asegurado el riesgo político, y otra de Iberdrola en Alemania y en Portugal. También hemos tenido operaciones en España para aumentar la capacidad de exportar en el futuro, como la de la planta de Vitoria de Mercedes-Benz, en la que hemos asegurado una parte muy sustancial del riesgo político que implican las exportaciones que se van a hacer desde ahí. Esa planta, con todo el empleo que supone para el País Vasco, está asegurada al 80%.
- ¿Hay países donde no se atreven a entrar?
- Hay países donde el Estado no se atreve a aceptar la garantía soberana. Hay muchos, por ejemplo, en África, donde la posibilidad es que haya golpes de Estado y la inestabilidad política no permiten asumir más riesgos si se supera cierto techo. En el segmento privado sí se puede hacer y sí lo hacemos.
- Esa precaución desde el punto de vista del Estado es la que aprovecha China para meterse en África…
- Sí, en África el poder chino en ciertas infraestructuras es innegable y es donde han realizado buena parte de su esfuerzo de expansión. África es muy susceptible a las infraestructuras chinas y al relato anticolonialista ruso, pero todavía se puede hacer ahí bastante negocio. Latinoamérica, por ejemplo, está todavía por definir. Hay un esfuerzo chino, hay también un esfuerzo americano, estadounidense, pero la influencia española es fuerte. Ahí Cesce y las empresas españolas tienen mucho que decir. En Europa todavía hay muchas oportunidades y Turquía, por ejemplo, es un país donde Cesce está muy activo y donde hay muchos proyectos de empresas españolas, dada nuestra especialización en energías renovables, por ejemplo.
- ¿Ha afectado de alguna manera el conflicto bélico en Israel, el de Ucrania o lo que está sucediendo ahora en Venezuela?
- Sí, eso tiene impacto en el riesgo y nuestro departamento de riesgo-país limita en alguna medida las inversiones. El BEI, por ejemplo, reasegura en Ucrania muchas operaciones que de otra forma no podrían ocurrir. Israel es un gran cliente, pero hay ciertas restricciones desde la última embestida, sí que lo notamos. En Venezuela teníamos en su día una filial que vendimos hace unos años y todavía tenemos ahí algunas deudas oficiales pendientes de cobrar, por el metro de Caracas, por ejemplo. Con Venezuela, igual que con Cuba, tenemos ese tipo de relación.
- ¿Y la relocalización de las cadenas de suministro?
- Impacta tanto en la dimensión pública como en la privada. El friendshoring, el nearshoring… antes el mundo era mucho más globalizado. No sabías dónde se había producido un bien porque parte de su valor se había producido en los cinco continentes… Ahora el mundo está dividido en esferas de influencia y lo que se produce en China no pasa por Estados Unidos y se está reasignando todo. Tenemos pólizas de crédito suministrador para gestionar esos riesgos.
- ¿Europa se está quedando atrás en esa reasignación?
- No diría que se está quedando atrás porque tiene mucho que decir, pero tiene muchas reformas que hacer y tenemos que dejar de procrastinar. Tenemos que integrarnos más. Tenemos que hacer valer nuestros 450 millones de consumidores, que tienen más poder de consumo que los 1.300 millones de consumidores chinos, y eso se hace a base de reformar la gobernanza, evitar la necesidad de que haya unanimidades que no se pueden conseguir para reformarse, hace falta una verdadera unión del mercado de capitales, una unión de inversión y de ahorro, un aumento del gasto de defensa, una política industrial común… Tenemos muchos retos, necesitamos una unidad que no hemos visto en mucho tiempo. Necesitamos hacer inversiones muy grandes y necesitamos una integración que es un verdadero reto, pero ahora como no hay alternativa, es más probable que lleguemos.
- En la parte privada, ¿ha aumentado el apetito inversor de las empresas españolas?
- Hay más concienciación de que necesitan asegurar sus riesgos. El seguro de crédito tiene una penetración todavía muy baja en España porque tenemos una porcentaje de pymes más alto que en otros países y en las pymes suele haber más recurso al autoseguro. El autoseguro consiste en que la pyme tiene una posición de tesorería más alta de la necesaria por si tiene algún siniestro. Es muy difícil convencer a un director financiero de que tiene que nacer una partida de gasto nueva (un seguro de crédito) donde el año pasado no la había por si acaso hay un siniestro que no ha visto en los últimos ocho años, por el escudo social y demás.
- Dentro de las pymes, ¿hay algún sector que esté más concienciado de asegurar sus ingresos?
- El sector de la distribución, por ejemplo. Las distribuidoras suelen tener más seguros de crédito porque lo han solicitado y porque están más profesionalizadas. Las empresas más pequeñas que están dedicadas a la distribución en su ciudad o su pueblo conocen a sus clientes, tienen una información muy buena de los riesgos y confían en su propio análisis de crédito. Nuestra misión es animarles a crecer, a explorar nuevos mercados subcontratando con nosotros su análisis de los deudores. Cuando contratas una póliza de seguro de crédito, estás contratando además información y datos sobre deudores. Les animamos a explorar mercados nuevos en España y en el extranjero.
- ¿Por eso dicen que Cesce quiere ser un instrumento de política económica?
- Ya lo es. Es un instrumento al servicio del crecimiento de las empresas. Uno de los grandes retos que tiene la economía española es el aumento del tamaño de sus empresas. Ahora mismo tenemos una altísima concentración de pymes, el 99,8% de nuestras empresas son pequeñas y medianas. Si aumentan de tamaño, la productividad puede crecer mucho, por ejemplo con que se conviertan en medianas, con que se acerquen a lo que tiene Alemania con el mittelstand [tejido de pymes alemán en el que predominan las medianas empresas]. Con el tamaño empresarial llegan las ganancias de productividad, las economías de escala. Frente a la imposibilidad de devaluación, hay que crecer sin atajos y eso solo se hace con ganancias de productividad. Buena parte de los problemas que tiene España vienen del tamaño empresarial y por eso el seguro de crédito puede ayudar a muchas de estas empresas a crecer, porque ahorrándoles la tesorería pueden utilizar ese exceso de tesorería para invertir, para formarse, para crecer y para atreverse a explorar mercados de los que no tienen información perfecta. Si la aseguras, si pagas una prima, te puedes ahorrar mucho en disgustos futuros.
- Ha mencionado los datos, ¿han integrado la IA en su trabajo?
- Tenemos una empresa dentro del grupo que es líder: la empresa Informa, que es 100% propiedad del grupo Cesce. Es una empresa de datos, de alta tecnología, de inteligencia artificial y es parte de nuestro grupo.
- ¿Cuáles son los principales riesgos por los que las empresas deberían contratar sus seguros?
- No solemos hacer prospectiva porque las predicciones las carga el diablo, pero hay ciertas cosas con distintos grados de probabilidad que nuestro departamento de riesgo-país sí que ha identificado. El primero es que, con Trump o sin él, el proteccionismo va a durar, está aquí para quedarse. Los analistas dicen que entre 7 y 20 años. Ha empezado Estados Unidos, pero China ha respondido e incluso Europa ha tenido que protegerse. El segundo riesgo es la posible burbuja en las valoraciones de activos bursátiles, especialmente en la inteligencia artificial. En 2001, los venture capital americanos gastaron en las puntocom el equivalente hoy a 20.000 millones de dólares. En 2021, las empresas de software as a service (SaaS) acapararon 135.000 millones, y solo en 2025 los valores americanos de inteligencia artificial han acaparado 200.000 millones. Son volúmenes tremendos; con que haya un poco de exageración en esos valores, la corrección puede ser importante. Hay cinco empresas que ya han absorbido más de un trillion americano, un billón español de capitalización, y están las cinco en pérdidas. Eso tiene mucha pinta de ser una burbuja.
- Ha dicho que con o sin Trump seguirá el proteccionismo…
- Donald Trump no es la causa de la ruptura del orden económico, es la consecuencia de una ruptura que empezó hace más de 30 años. Es como los terremotos, que tardan años en forjarse y ocurren de repente. Las placas tectónicas se van tensionando y al final se rompen. No se habría roto si no se hubieran tensionado, pero cuando se están tensionando nadie se da cuenta. Cuando estaba en el FMI yo veía a los Estados Unidos muy reticentes a reconocer el papel que tiene China en la economía mundial porque tenían un dominio -en la época de Biden- de las instituciones multilaterales que no se correspondía con la realidad de lo que ahora es China. El mundo es ahora mucho más multipolar que antes y menos basado en las reglas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Vuelve a haber reglas, un nuevo conjunto de pautas y no hay que tener miedo de conquistar nuevos mercados. De hecho, nuestras empresas, que ahora están mucho más desapalancadas que antes, son más ágiles y están consiguiendo encontrar estos mercados. Prueba de ello es que está reduciéndose en un 8% el comercio con Estados Unidos, porque Estados Unidos ha aumentado aranceles unilateralmente, pero el comercio total de España ha aumentado. Nuestras empresas, que son ágiles y son más competitivas que antes, están aprovechando esas oportunidades para exportar fuera.
- El Estado controla más de la mitad de Cesce, ¿cómo funciona?
- Tiene un 50,25%. Históricamente ha tenido mayoría estatal, desde 1972, y el resto es privado y está integrado por el sector financiero que se dedicaba al crédito a la exportación. Con la crisis financiera hubo una consolidación bancaria y hemos acabado con el mismo 50,25% del Estado, el 24-25% del Santander, el 16-17% de BBVA, el 4% de Sabadell y el resto de un montón de bancos y de aseguradoras que no están representados en el Consejo, pero que están en el accionariado. Es un universo muy disperso y es uno de los únicos consejos donde está BBVA y está Santander y está Sabadell. Este año ha sido particularmente interesante.
- ¿Suele haber armonía?
- Suele haber máxima armonía, sí, porque la gestión está muy profesionalizada, el sector privado aporta mucho y esta empresa tiene beneficios. Siempre ha tenido beneficios, excepto en 1979 y en 2008. El resto de ejercicios ha tenido beneficios que se reparten en forma de dividendos.
- ¿Qué resultado ha tenido este año?
- La estimación de cierre de 2025 va a estar por encima de los 70 millones. Se suele repartir más o menos entre un 50 y un 60%, el resto se retiene como fondos propios para cimentar la solvencia de la entidad. Somos la entidad de seguro del ramo de crédito más solvente de Europa en ese sentido, tenemos una ratio de solvencia del 282%, que se define como la cantidad de recursos propios en relación al mínimo regulatorio. O sea, tenemos 2,8 veces lo necesario y eso da una seguridad. El resto se reparte y el Estado, el contribuyente español, recibe un 50,25% de lo que se reparte.
- ¿Cuál es la cuota de mercado de Cesce en el segmento privado?
- Somos el tercer operador, por detrás de Crédito y Caución y de Solunion, que es la alianza entre Mapfre y Euler Hermes. Nosotros estamos con un 18% de cuota de mercado, lo que pasa es que hay muy poca penetración del mercado en las pymes españolas.
- ¿Prevéis incrementar esa cuota ahora que el nuevo Plan Estratégico se va a centrar en pymes?
- En los próximos cuatro años tenemos previsto crecer más que el mercado, pero el mercado solo va a incrementarse entre un 1 y un 2%. Nosotros vamos a ganar un poco de cuota de mercado: ahora mismo tenemos un 18% y vamos a acabar los cuatro años en un 19% de cuota de mercado.
- La previsión de crecimiento del mercado no es muy optimista…
- Es que la penetración es baja. La siniestralidad todavía es baja, entonces las empresas no son tan conscientes de la necesidad de asegurar y esto es una señal del éxito que ha tenido el escudo social que ha aplicado el Estado.
- El negocio va acorde al ciclo económico…
- Eso es.
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