¿Por qué el primer mes del año se llama ‘enero’?

Entre los muchos dioses de la antigua Roma, Jano (Ianus en latín) tenía una peculiaridad, era el guardián de los comienzos y de las transiciones. Se le representaba con dos rostros, uno que mira al pasado y otro al futuro, imagen precisa del tiempo que se abre y se cierra y de los límites entre lo que termina y lo que empieza. Por eso presidía puertas, umbrales, viajes e inicios, y a él se encomendaban nuevas empresas, alianzas y el arranque del año.

Los romanos creían que Jano custodiaba las llaves que abren y cierran los ciclos. Su templo en el Foro se mantenía cerrado cuando había paz y se abría en tiempos de guerra, una señal visible del estado del Imperio. Esta idea de tránsito dio nombre a Ianuarius, el mes de Jano (ya vigente antes de la reforma del Calendario Juliano), que en español acabó convirtiéndose en enero.

Por tal motivo, cada vez que pasamos de diciembre a enero atravesamos, simbólicamente, su puerta.

 Entre los muchos dioses de la antigua Roma, Jano (Ianus en latín) tenía una peculiaridad, era el guardián de los comienzos y de las transiciones. Se le representaba con dos rostros, uno que mira al pasado y otro al futuro, imagen precisa del tiempo que se abre y se cierra y de los límites entre lo que termina y lo que empieza.  

¿Por qué el primer mes del año se llama ‘enero’?
¿Por qué el primer mes del año se llama ‘enero’?7calendar.com

Debe su nombre a Jano, dios romano de las puertas, los inicios y los cambios.

Entre los muchos dioses de la antigua Roma, Jano (Ianus en latín) tenía una peculiaridad, era el guardián de los comienzos y de las transiciones. Se le representaba con dos rostros, uno que mira al pasado y otro al futuro, imagen precisa del tiempo que se abre y se cierra y de los límites entre lo que termina y lo que empieza. Por eso presidía puertas, umbrales, viajes e inicios, y a él se encomendaban nuevas empresas, alianzas y el arranque del año.

Los romanos creían que Jano custodiaba las llaves que abren y cierran los ciclos. Su templo en el Foro se mantenía cerrado cuando había paz y se abría en tiempos de guerra, una señal visible del estado del Imperio. Esta idea de tránsito dio nombre a Ianuarius, el mes de Jano (ya vigente antes de la reforma del Calendario Juliano), que en español acabó convirtiéndose en enero.

Por tal motivo, cada vez que pasamos de diciembre a enero atravesamos, simbólicamente, su puerta.

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