Putin evita compromisos sobre Ucrania y amenaza a Europa

El líder del Kremlin mantiene una reunión de cinco horas con la delegación estadounidense y su portavoz asegura que ha aceptado algunas propuestas de EEUU, pero ha rechazado otras Leer El líder del Kremlin mantiene una reunión de cinco horas con la delegación estadounidense y su portavoz asegura que ha aceptado algunas propuestas de EEUU, pero ha rechazado otras Leer  

A menos de tres meses de cumplirse el cuarto año de invasión de Ucrania, Vladimir Putin mantuvo una larga reunión con el enviado especial de Donald Trump en el Kremlin, no sin antes amenazar a Europa con la destrucción total en caso de guerra con Rusia.

Sentados a la mesa con Putin, Steven Witkoff -el millonario que se mostró en una reciente entrevista incapaz de recordar el nombre de las regiones ucranianas sobre las que quiere negociar- y Jared Kushner, acaudalado yerno del presidente estadounidense, representaban a Washington. En el lado ruso, el asesor de Putin Yuri Ushakov y el inversor Kirill Dimitriev, el hombre encargado de tentar a la Casa Blanca con negocios. «Estoy muy contento de verlos», dijo Putin a Witkoff y Kushner cuando se reunieron el martes. «Es una ciudad magnífica», respondió Witkoff a Putin.

Tras más de cinco horas de conversación, Yuri Ushakov, asesor del Kremlin señaló que en la reunión discutieron varias opciones para el plan sobre Ucrania, pero «aún no se ha encontrado una solución de compromiso al problema territorial». La parte estadounidense «ha enunciado sus propuestas», pero «no estamos más cerca de resolver la crisis en Ucrania y queda mucho trabajo por hacer».

Desde Moscú evitan los compromisos con la propuesta de paz de Trump, pero tampoco quieren perder la batalla del relato y aparecer como los que obstaculizan la solución para la paz. El Kremlin ha alegado ya este miércoles que el presidente Putin ha aceptado algunas propuestas de Estados Unidos para poner fin a la guerra en Ucrania y rechazado otras y que Rusia está dispuesta a reunirse con los negociadores estadounidenses tantas veces como fuera necesario para llegar a un acuerdo.

El portavoz presidencial, Dimitri Peskov ha asegurado a los periodistas este miércoles que sería erróneo decir que Putin ha rechazado las propuestas estadounidenses, aunque de nuevo no dijo cuáles. Y señaló que la reunión —la séptima en este formato— fue un primer intercambio de opiniones cara a cara sobre estos asuntos. Putin ha aceptado algunas de las propuestas y rechazado otras en lo que era un proceso de negociación normal, ha argumentado Peskov.

En la noche del martes se supo que ambas partes acordaron no revelar el contenido de las negociaciones. Ushakov informó de que los representantes estadounidenses «regresarán a EEUU, presentarán sus conclusiones a Trump y se pondrán en contacto con nosotros». También se discutieron las perspectivas de cooperación económica entre Rusia y Estados Unidos, según el Kremlin.

Moscú recibió cuatro documentos adicionales además del plan original de 28 puntos de Trump para Ucrania. Ushakov reveló que Moscú considera que algunas de las propuestas de Estados Unidos son «debatibles» y rechazó otras. A pesar de lo larga que fue la reunión, sólo se discutió el contenido general del plan estadounidense. Pero sí se analizaron las perspectivas de cooperación económica.

De los cinco participantes en esta reunión, tres eran empresarios. Los ministros de Exteriores de ambos países fueron los grandes ausentes: el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio; y el titular de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, cotizan a la baja en un acercamiento en el que los negocios hablan más fuerte que los usos diplomáticos.

Antes de recibir al enviado de Donald Trump en el Kremlin, Putin lo hizo esperar —de nuevo— varias horas y los rusos sacaron de paseo cerca de la plaza Roja. Mientras Witkoff se recreaba con las luces y los caros centros comerciales de la capital, Putin avisaba a los europeos de que «Rusia no tiene intención de luchar contra Europa, pero si Europa empieza, estaremos listos para actuar en este momento».

El presidente ruso sugirió que Moscú podría aceptar incluir a los europeos en las negociaciones «si regresan a la realidad que hay sobre el terreno». Sin embargo, Putin advirtió que si Europa decide iniciar una guerra contra Rusia, la derrota de las potencias europeas sería tan absoluta que «no quedaría nadie para siquiera negociar un acuerdo de paz».

Putin sabe que la Casa Blanca está intentando explotar la situación de debilidad de Kiev para forzar un acuerdo de paz más ventajoso para Moscú y más rápido para Trump. Las fuerzas rusas controlan ahora más del 19% de Ucrania (115.600 kilómetros cuadrados) sólo un punto porcentual más que hace dos años. Pero han avanzado en 2025 al ritmo más rápido desde 2022. En Ucrania acusan la fatiga de la guerra. El presidente, Volodimir Zelenski, de visita en Dublín, dijo que todo dependería de las conversaciones en Moscú: «No habrá soluciones fáciles Es importante que todo sea justo y abierto, para que no haya juegos a espaldas de Ucrania».

A pesar de las críticas por su actitud laxa en el fondo y las formas con Rusia, Witkoff se ha consolidado como el negociador clave de Washington con Rusia sobre Ucrania y el preferido por Moscú. Sus intentos anteriores de mediación fracasaron, pero ahora el contexto ha cambiado: Ucrania es más vulnerable: el frente militar se ha complicado más todavía, persisten los riesgos económicos si la UE no da el paso de usar los activos rusos congelados, la crisis energética es más cruda este invierno y el país se ha visto sacudido por un gran escándalo de corrupción.

Ucrania y la UE han advertido de que si Putin gana la guerra en Ucrania, podría atacar a un miembro de la OTAN, una afirmación que Putin ha rechazado repetidamente. Anoche, Putin sugirió que la guerra en Ucrania no es una guerra en toda regla y que Rusia estaba actuando de manera «quirúrgica», algo que no se repetiría en una confrontación directa con las potencias europeas.

Después de casi cuatro años borrando del mapa ciudades del este de Ucrania, el presidente ruso denunció que Europa está presentando «propuestas absolutamente inaceptables para Rusia» como parte del esfuerzo de paz en Ucrania y acusó a las potencias europeas de obstaculizar los intentos de Trump de poner fin a la guerra en Ucrania al presentar propuestas que sabían que serían «absolutamente inaceptables» para Moscú para luego poder acusar a Rusia de no querer la paz. El líder ruso añadió que los países europeos se han excluido ellos solos de las conversaciones de paz sobre Ucrania porque habían cortado los contactos con Rusia: «Están del lado de la guerra».

Las filtraciones a la prensa occidental de las conversaciones telefónicas entre EEUU y Rusia golpean la figura de Witkoff y debilitan su iniciativa. Eso deja a Moscú con la impresión de que la posición negociadora estadounidense es frágil y contradictoria, y refuerza la idea de que el frente militar es un instrumento más fiable para lograr sus objetivos.

Como señala Tatiana Stanovaya, de R. Politk, el foco de la negociación ya no es «qué tipo de paz» habrá sino «qué precio tendrá que pagar Kiev para detener la guerra», en un contexto en el que Occidente no quiere entrar directamente en el conflicto.

Aunque en Europa se ha rechazado la negociación con Rusia durante buena parte de la guerra, los líderes de la UE asisten ahora preocupados a cómo Washington y Moscú elucubran por su cuenta soluciones a un conflicto cuyo desenlace tendrá serias repercusiones para el viejo continente. El presidente de Finlandia, Alexander Stubb, ha alertado sobre el riesgo de un «nuevo Yalta» que emule el reparto de poder entre grandes actores geopolíticos: «Si las potencias vuelven a dividir el mundo en esferas de influencia, como en Yalta, Europa quedará atrapada en un sistema desigual y vulnerable», escribió este mes en Foreign Affairs.

Hablando sobre la posible respuesta de Moscú a los ataques ucranianos contra petroleros pertenecientes a la flota en la sombra rusa en el mar Negro, Putin amenazó a Kiev con nuevos ataques. Afirmó que Rusia podría aislar a Ucrania del mar y calificó los ataques en sí mismos de «piratería». «La opción más radical es aislar a Ucrania del mar, entonces la piratería será imposible».

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