A través de mi perfil @curiosisimo_ en la red social Instagram, me preguntan qué diferencia hay entre una anchoa y un boquerón.
Anchoa y boquerón son dos nombres que a menudo podemos encontrar en las cartas de restaurantes, recetas y en los puestos de los mercado, no quedando del todo claro si hacen referencia a dos tipos de pescados distintos o se trata del mismo producto pero preparado de diferentes maneras. La respuesta más corta y sencilla es que estos términos hacen referencia al mismo pez, la especie Engraulis encrasicolus, aunque el nombre cambia según la zona y, sobre todo, según la preparación.
Boquerón suele utilizarse para nombrar el pescado fresco, especialmente en buena parte de España. Con ese nombre lo encontramos frito, rebozado o preparado en vinagre, como ocurre con los conocidos boquerones fritos o los boquerones en vinagre. En todos esos casos hablamos del pescado sin haber pasado por una salazón larga ni por una conserva en aceite.
El término anchoa, en cambio, suele reservarse para el mismo pescado cuando ha pasado por un largo proceso de salazón en seco, cubierto por capas de sal durante varios meses. Esa curación reduce su humedad y transforma su sabor, textura, aspecto y color, de ahí que una anchoa en conserva resulte mucho más intensa, oscura y firme que un boquerón fresco o en vinagre. Dicho de forma sencilla, el boquerón puede convertirse en anchoa cuando pasa por ese proceso de salazón.
Y todavía hay un tercer nombre que conviene tener en cuenta. En el norte de España, sobre todo en Cantabria y Asturias, este mismo pescado también puede recibir el nombre de bocarte, especialmente antes de pasar por salazón o conserva. Por eso podemos encontrar recetas de bocartes fritos, bocartes rebozados o bocarte a la cazuela.
Anchoa y boquerón son dos nombres que a menudo podemos encontrar en las cartas de restaurantes, recetas y en los puestos de los mercado, no quedando del todo claro si hacen referencia a dos tipos de pescados distintos o se trata del mismo producto pero preparado de diferentes maneras.
A través de mi perfil @curiosisimo_ en la red social Instagram, me preguntan qué diferencia hay entre una anchoa y un boquerón.
Anchoa y boquerón son dos nombres que a menudo podemos encontrar en las cartas de restaurantes, recetas y en los puestos de los mercado, no quedando del todo claro si hacen referencia a dos tipos de pescados distintos o se trata del mismo producto pero preparado de diferentes maneras. La respuesta más corta y sencilla es que estos términos hacen referencia al mismo pez, la especie Engraulis encrasicolus, aunque el nombre cambia según la zona y, sobre todo, según la preparación.
Boquerón suele utilizarse para nombrar el pescado fresco, especialmente en buena parte de España. Con ese nombre lo encontramos frito, rebozado o preparado en vinagre, como ocurre con los conocidos boquerones fritos o los boquerones en vinagre. En todos esos casos hablamos del pescado sin haber pasado por una salazón larga ni por una conserva en aceite.
El término anchoa, en cambio, suele reservarse para el mismo pescado cuando ha pasado por un largo proceso de salazón en seco, cubierto por capas de sal durante varios meses. Esa curación reduce su humedad y transforma su sabor, textura, aspecto y color, de ahí que una anchoa en conserva resulte mucho más intensa, oscura y firme que un boquerón fresco o en vinagre. Dicho de forma sencilla, el boquerón puede convertirse en anchoa cuando pasa por ese proceso de salazón.
Y todavía hay un tercer nombre que conviene tener en cuenta. En el norte de España, sobre todo en Cantabria y Asturias, este mismo pescado también puede recibir el nombre de bocarte, especialmente antes de pasar por salazón o conserva. Por eso podemos encontrar recetas de bocartes fritos, bocartes rebozados o bocarte a la cazuela.
20MINUTOS.ES – Cultura
