La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha admitido este martes en el Congreso que las bases militares de Rota y Morón siguen en funcionamiento, pese a la prohibición por parte del Gobierno de que Estados Unidos las utilice para operaciones relacionadas con la guerra de Irán. Lo ha hecho después de que en el último mes se hayan detectado movimientos de aeronaves estadounidenses en Rota y Morón que han sembrado dudas sobre las limitaciones impuestas por el Ejecutivo, ya que estas instalaciones militares continúan funcionando como nodos logísticos en la ofensiva del Ejército de Donald Trump sobre Irán.
«Las bases siguen funcionando con la exclusiva limitación de que en ningún caso desde ellas se pueda realizar ninguna actuación que pueda apoyar o favorecer la guerra en Irán», ha explicado Robles, que ha defendido en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional el rechazo del Ejecutivo a una guerra «unilateralmente iniciada» y, a su juicio, contraria al orden jurídico internacional y ha explicado que la restricción va de la mano también desde el primer momento de le negativa por parte del Gobierno a autorizar cualquier vuelo militar que vaya dirigido «directamente» a la zona de conflicto.
El PP, que es quien había solicitado la comparecencia de la ministra, le ha afeado falta de «coherencia» en esta decisión, dado que la restricción no afecta a aeronaves que sí acaben en la guerra pero hagan otra escala intermedia. Desde la perspectiva contraria, también el diputado de Bildu Jon Iñarritu ha apuntado a la «paradoja» de que el Ejecutivo se posicione contra la intervención en Irán mientras «un destructor estadounidense con base en Rota derriba un misil iraní dirigido a Turquía con ayuda de tropas españolas desplegadas».
«Evidentemente España no es el guardián de nadie. Cada país tiene que tener una guía en el respeto a la legalidad internacional», ha respondido Robles. «¿Que haya otros aviones americanos que no tienen nada que ver con la guerra de Irán? Sin ninguna duda. ¿Que haya otros barcos americanos que no tienen nada que ver con la guerra? Sin ninguna duda. ¿Que haya trabajadores españoles en las bases? Sin ninguna duda», ha admitido. «Las bases estarán para todo lo que sirva a la defensa colectiva, pero nunca para lo que sea una agresión al orden jurídico internacional, igual que no estamos dando ningún apoyo a las actuaciones que pueda realizar Putin», ha remarcado.
Robles ha insistido en que la decisión de no permitir la circulación por el espacio aéreo español de aviones dirigidos hacia la guerra se tomó el mismo día 28 de febrero en el que se desencadenó el conflicto en Oriente Próximo a raíz del ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, recalcando así que se adoptó en el mismo momento en el que se prohibió el uso de las bases militares de Rota y Morón con esa misma finalidad. «En ese momento, no ayer, es cuando se acuerda no dar autorizaciones de vuelo para aviones que puedan ir directamente a la guerra en Irán», ha subrayado. «Se dice no a la utilización de las bases para una guerra que consideramos ilegítima y no a la autorización de vuelos», ha señalado.
La ministra ha asegurado que ambas decisiones se adoptaron desde el primer momento en el que España tuvo conocimiento de las acciones bélicas en Oriente Próximo. «Sin ninguna otra explicación, se pide autorización de unas bases para un ataque en Irán que no se dice ni cómo, ni cuándo ni dónde ni en qué tiempo», ha indicado, explicando así cómo se produjo la negativa de España, cuando «tres días antes» la información que el Gobierno tenía era que había «conversaciones» para llegar a un acuerdo.
El diputado del PP Carlos Rojas ha reprochado a la ministra la respuesta del Gobierno ante la guerra, al considerar que su postura pone en riesgo la seguridad nacional «ahora o en el futuro». Rojas ha recalcado que su partido «no quiere la guerra» y ha acusado al Gobierno de hacer un uso político del conflicto. «Es extraordinariamente grave», ha censurado, criticando que el Ejecutivo haya optado por la «confrontación directa» con Estados Unidos en lugar de por una «acción colaboradora» y denunciando que la ministra compare las actuaciones de un aliado como Estados Unidos en Irán con las de Rusia en Ucrania.
También el diputado de Vox Alberto Asarta ha señalado al «uso partidista» del ‘no a la guerra’, afeando falta de control parlamentario a las decisiones adoptadas por el Ejecutivo en política exterior. «Nadie quiere la guerra pero el problema surge cuando ese lema se convierte en una consigna política utilizada de forma selectiva», ha dicho.
«No supone una ruptura»
En cambio, Robles ha asegurado que la prohibición de usar las bases militares y el espacio aéreo español para operaciones relacionadas con la guerra «no supone en absoluto una ruptura del vínculo trasatlántico» ni un «abandono» de la «responsabilidad de disuasión y defensa colectiva», sino que responde al compromiso de España con la paz y el multilateralismo. La ministra ha insistido en que España es un socio «serio», «fiable» y «responsable» en la OTAN y que el compromiso con la organización es «firme», pero siempre orientado a la «legalidad internacional». «No podemos aceptar una guerra que no sabemos quién la declara y que 32 días después no tiene un objetivo», ha subrayado.
«Entendemos que ha de rechazarse total y absolutamente una guerra unilateralmente iniciada y sin respeto al ordenamiento jurídico internacional, con la misma autoridad moral con la que lo hicimos con los ataques de Putin en Ucrania», ha argumentado la ministra, que ha puntualizado que el conflicto desencadenado en Oriente Próximo no es comparable con la «legítima defensa» que está realizando el país dirigido por Vlodímir Zelenski. «Estamos por la paz, por la desescalada del conflicto, pero nunca nos van a encontrar en una guerra que vulnere las normas de derecho internacional», ha remarcado Robles.
«Ninguno de nosotros sabemos qué va a pasar con esta guerra porque dos países han decidido que el mundo entero vaya a una guerra, a su guerra. Ni lo aceptamos en Ucrania con Putin ni lo vamos a aceptar en este momento, por mucho que entendamos que el régimen iraní está vulnerando todo tipo de derechos humanos», ha remarcado la ministra, que ha dicho no aceptar «lecciones» de paz de ningún país ni dirigente internacional. «Estados Unidos e Israel no pueden ser los que decidan, sin contar con nadie, qué tipo de reglas o de paz hay en el mundo», ha rechazado.
La ministra de Defensa comparece en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional para explicar las decisiones adoptadas por el Gobierno en relación al conflicto bélico. Afirma que el cierre del espacio aéreo para la guerra «no supone una ruptura del vínculo» con la OTAN.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, ha admitido este martes en el Congreso que las bases militares de Rota y Morón siguen en funcionamiento, pese a la prohibición por parte del Gobierno de que Estados Unidos las utilice para operaciones relacionadas con la guerra de Irán. Lo ha hecho después de que en el último mes se hayan detectado movimientos de aeronaves estadounidenses en Rota y Morón que han sembrado dudas sobre las limitaciones impuestas por el Ejecutivo, ya que estas instalaciones militares continúan funcionando como nodos logísticos en la ofensiva del Ejército de Donald Trump sobre Irán.
«Las bases siguen funcionando con la exclusiva limitación de que en ningún caso desde ellas se pueda realizar ninguna actuación que pueda apoyar o favorecer la guerra en Irán», ha explicado Robles, que ha defendido en la Comisión Mixta de Seguridad Nacional el rechazo del Ejecutivo a una guerra «unilateralmente iniciada» y, a su juicio, contraria al orden jurídico internacional y ha explicado que la restricción va de la mano también desde el primer momento de le negativa por parte del Gobierno a autorizar cualquier vuelo militar que vaya dirigido «directamente» a la zona de conflicto.
El PP, que es quien había solicitado la comparecencia de la ministra, le ha afeado falta de «coherencia» en esta decisión, dado que la restricción no afecta a aeronaves que sí acaben en la guerra pero hagan otra escala intermedia. Desde la perspectiva contraria, también el diputado de Bildu Jon Iñarritu ha apuntado a la «paradoja» de que el Ejecutivo se posicione contra la intervención en Irán mientras «un destructor estadounidense con base en Rota derriba un misil iraní dirigido a Turquía con ayuda de tropas españolas desplegadas».
«Evidentemente España no es el guardián de nadie. Cada país tiene que tener una guía en el respeto a la legalidad internacional», ha respondido Robles. «¿Que haya otros aviones americanos que no tienen nada que ver con la guerra de Irán? Sin ninguna duda. ¿Que haya otros barcos americanos que no tienen nada que ver con la guerra? Sin ninguna duda. ¿Que haya trabajadores españoles en las bases? Sin ninguna duda», ha admitido. «Las bases estarán para todo lo que sirva a la defensa colectiva, pero nunca para lo que sea una agresión al orden jurídico internacional, igual que no estamos dando ningún apoyo a las actuaciones que pueda realizar Putin», ha remarcado.
Robles ha insistido en que la decisión de no permitir la circulación por el espacio aéreo español de aviones dirigidos hacia la guerra se tomó el mismo día 28 de febrero en el que se desencadenó el conflicto en Oriente Próximo a raíz del ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán, recalcando así que se adoptó en el mismo momento en el que se prohibió el uso de las bases militares de Rota y Morón con esa misma finalidad. «En ese momento, no ayer, es cuando se acuerda no dar autorizaciones de vuelo para aviones que puedan ir directamente a la guerra en Irán», ha subrayado. «Se dice no a la utilización de las bases para una guerra que consideramos ilegítima y no a la autorización de vuelos», ha señalado.
La ministra ha asegurado que ambas decisiones se adoptaron desde el primer momento en el que España tuvo conocimiento de las acciones bélicas en Oriente Próximo. «Sin ninguna otra explicación, se pide autorización de unas bases para un ataque en Irán que no se dice ni cómo, ni cuándo ni dónde ni en qué tiempo», ha indicado, explicando así cómo se produjo la negativa de España, cuando «tres días antes» la información que el Gobierno tenía era que había «conversaciones» para llegar a un acuerdo.
El diputado del PP Carlos Rojas ha reprochado a la ministra la respuesta del Gobierno ante la guerra, al considerar que su postura pone en riesgo la seguridad nacional «ahora o en el futuro». Rojas ha recalcado que su partido «no quiere la guerra» y ha acusado al Gobierno de hacer un uso político del conflicto. «Es extraordinariamente grave», ha censurado, criticando que el Ejecutivo haya optado por la «confrontación directa» con Estados Unidos en lugar de por una «acción colaboradora» y denunciando que la ministra compare las actuaciones de un aliado como Estados Unidos en Irán con las de Rusia en Ucrania.
También el diputado de Vox Alberto Asarta ha señalado al «uso partidista» del ‘no a la guerra’, afeando falta de control parlamentario a las decisiones adoptadas por el Ejecutivo en política exterior. «Nadie quiere la guerra pero el problema surge cuando ese lema se convierte en una consigna política utilizada de forma selectiva», ha dicho.
En cambio, Robles ha asegurado que la prohibición de usar las bases militares y el espacio aéreo español para operaciones relacionadas con la guerra «no supone en absoluto una ruptura del vínculo trasatlántico» ni un «abandono» de la «responsabilidad de disuasión y defensa colectiva», sino que responde al compromiso de España con la paz y el multilateralismo. La ministra ha insistido en que España es un socio «serio», «fiable» y «responsable» en la OTAN y que el compromiso con la organización es «firme», pero siempre orientado a la «legalidad internacional». «No podemos aceptar una guerra que no sabemos quién la declara y que 32 días después no tiene un objetivo», ha subrayado.
«Entendemos que ha de rechazarse total y absolutamente una guerra unilateralmente iniciada y sin respeto al ordenamiento jurídico internacional, con la misma autoridad moral con la que lo hicimos con los ataques de Putin en Ucrania», ha argumentado la ministra, que ha puntualizado que el conflicto desencadenado en Oriente Próximo no es comparable con la «legítima defensa» que está realizando el país dirigido por Vlodímir Zelenski. «Estamos por la paz, por la desescalada del conflicto, pero nunca nos van a encontrar en una guerra que vulnere las normas de derecho internacional», ha remarcado Robles.
«Ninguno de nosotros sabemos qué va a pasar con esta guerra porque dos países han decidido que el mundo entero vaya a una guerra, a su guerra. Ni lo aceptamos en Ucrania con Putin ni lo vamos a aceptar en este momento, por mucho que entendamos que el régimen iraní está vulnerando todo tipo de derechos humanos», ha remarcado la ministra, que ha dicho no aceptar «lecciones» de paz de ningún país ni dirigente internacional. «Estados Unidos e Israel no pueden ser los que decidan, sin contar con nadie, qué tipo de reglas o de paz hay en el mundo», ha rechazado.
20MINUTOS.ES – Nacional
