Moscú lanzó un bombardeo con misiles y drones sobre la capital ucraniana y sus alrededores Leer Moscú lanzó un bombardeo con misiles y drones sobre la capital ucraniana y sus alrededores Leer
Kiev vuelve a contar sus muertos al amanecer. Rusia lanzó durante la madrugada del miércoles varias oleadas de misiles balísticos y drones reactivos contra la capital ucraniana y su periferia. Las explosiones se prolongaron durante más de una hora. Al menos 21 personas murieron y medio centenar resultaron heridas, según el último balance ofrecido por el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski.
El golpe llega sólo cuatro días después de otro bombardeo balístico contra Kiev que mató a nueve personas. Los rusos han convertido estos ataques masivos en una rutina del verano: concentra misiles difíciles de interceptar para atravesar una defensa ucraniana cada vez más escasa de proyectiles Patriot.
La peor parte del ataque ocurrió fuera de los límites administrativos de la capital. Catorce personas murieron en la región de Kiev y otra en la ciudad. Hubo incendios y destrucción en los distritos de Brovary, en el tristemente municipio de Bucha y Fastiv, donde ardieron almacenes, complejos logísticos, instalaciones comerciales y vehículos.
Los misiles empezaron a llegar poco después de medianoche. Primero sonaron las alertas por objetivos balísticos procedentes del este y del norte. Después aparecieron los drones. Los equipos de rescate sacaron con vida a dos personas de los restos de un almacén derrumbado en Holosiiv, mientras continuaba la búsqueda de posibles atrapados. Quince heridos han sido hospitalizados y cuatro permanecían en estado crítico.
Uno de los impactos dañó un sistema industrial que contenía unos 300 litros de amoniaco. La fuga fue controlada y las autoridades descartaron peligro para la población.
El Ministerio de Defensa ruso aseguró que simplemente había atacado centros logísticos y de abastecimiento utilizados con fines militares. Sobre el terreno quedaron también almacenes de alimentos, materiales de construcción y paquetería.
La guerra también ha ardido esta noche dentro de Rusia. Drones ucranianos alcanzaron otro centro de Wildberries en la región de Tula. Kiev golpea la logística rusa; Moscú castiga la retaguardia ucraniana con mucha más potencia de fuego. La distancia respecto al frente ya no garantiza seguridad.
Ucrania no logró derribar ninguno de los misiles lanzados por Rusia durante el ataque nocturno. Moscú empleó 115 drones y 28 misiles de alta velocidad, concentrando el golpe en los alrededores de la capital. Las defensas ucranianas interceptaron 98 drones, pero el informe militar no contabilizó ningún misil destruido. Rusia lanzó 24 misiles balísticos y otros cuatro antibuque, armas que vuelan a gran velocidad y resultan especialmente difíciles de neutralizar.
Kiev atribuye este fracaso a la grave escasez de interceptores PAC-3, utilizados por los sistemas estadounidenses Patriot, prácticamente los únicos capaces de derribar misiles balísticos. Ucrania dispone de pocas baterías y de una reserva cada vez más limitada de munición, agravada por las necesidades militares de Estados Unidos en su guerra contra Irán.
Zelenski volvió a reclamar ayuda urgente a sus aliados. «Los interceptores de misiles balísticos podrían haber salvado la vida de quienes murieron hoy», afirmó. El presidente ucraniano advirtió de que los retrasos en las entregas se traducen directamente en víctimas, mientras Rusia ha más que duplicado durante julio el uso de misiles contra Ucrania.
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