Mark Twain es recordado sobre todo por sus libros con las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, aunque, además de escritor, también fue un inventor perseverante que en 1861 registró una patente con su nombre real, Samuel L Clemens, para un sistema de tiras elásticas y desmontables que permitía ajustar chalecos y otras prendas sin depender de los tirantes rígidos que resultaban tan incómodos a muchos hombres.
Su diseño consistía en una banda con ojales y ganchos que se fijaba a la ropa y podía tensarse en distintos puntos, lo que se parece bastante a las hileras de corchetes regulables que aún llevan muchos sujetadores, aunque el cierre de gancho y anilla ya existía desde siglos atrás en corsés y ropa femenina, de modo que Twain no lo creó desde cero, pero su propuesta sí se considera un antecedente directo de los sistemas modernos que permiten adaptar la prenda al cuerpo de cada persona.
Además de esta patente, el escritor registró un libro de recortes autoadhesivo (que fue un éxito de ventas en su tiempo) y un juego de memoria (que pasó sin pena ni gloria), y durante años invirtió todos sus ahorros en inventos y prototipos que unas veces le reportaron beneficios y otras le causaron graves problemas económicos.
Puedes consultar la patente original del invento de Mark Twain en el siguiente enlace: https://www.google.com/patents/US121992
Mark Twain es recordado sobre todo por sus libros con las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, aunque, además de escritor, también fue un inventor perseverante que en 1861 registró una patente con su nombre real, Samuel L Clemens, para un sistema de tiras elásticas y desmontables que permitía ajustar chalecos y otras prendas sin depender de los tirantes rígidos que resultaban tan incómodos a muchos hombres.
Mark Twain es recordado sobre todo por sus libros con las aventuras de Tom Sawyer y Huckleberry Finn, aunque, además de escritor, también fue un inventor perseverante que en 1861 registró una patente con su nombre real, Samuel L Clemens, para un sistema de tiras elásticas y desmontables que permitía ajustar chalecos y otras prendas sin depender de los tirantes rígidos que resultaban tan incómodos a muchos hombres.
Su diseño consistía en una banda con ojales y ganchos que se fijaba a la ropa y podía tensarse en distintos puntos, lo que se parece bastante a las hileras de corchetes regulables que aún llevan muchos sujetadores, aunque el cierre de gancho y anilla ya existía desde siglos atrás en corsés y ropa femenina, de modo que Twain no lo creó desde cero, pero su propuesta sí se considera un antecedente directo de los sistemas modernos que permiten adaptar la prenda al cuerpo de cada persona.
Además de esta patente, el escritor registró un libro de recortes autoadhesivo (que fue un éxito de ventas en su tiempo) y un juego de memoria (que pasó sin pena ni gloria), y durante años invirtió todos sus ahorros en inventos y prototipos que unas veces le reportaron beneficios y otras le causaron graves problemas económicos.
Puedes consultar la patente original del invento de Mark Twain en el siguiente enlace: https://www.google.com/patents/US121992
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