El Gobierno ha pasado al ataque contra el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en particular, y contra el PP en general para intentar hacerle corresponsable del enquistamiento de la crisis de la ciudad autónoma por la entrada masiva de más de 70.000 personas hace mes y medio. Prueba de ello es la respuesta que ha dado el presidente Pedro Sánchez en los pasillos del Congreso a una pregunta de un periodista que quería saber por qué aún quedan miles de menores en las calles: «Eso pregúntaselo a Vivas», ha dicho.
Así lo ha manifestado Sánchez después de participar en la sesión de control al Gobierno en el Pleno de la Cámara Baja, en la que la crisis de Ceuta ha sido el tema central de su rifirrafe con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien ha reprochado al presidente que, mes y medio después, los inmigrantes continúen en las calles de Ceuta, «amargando la vida a los españoles y degradando la imagen de la nación», pese a que Marruecos asegura estar dispuesto a recibirlos.
Feijóo ha preguntado al presidente cuándo fue la última vez que habló con las autoridades marroquíes, una cuestión que Sánchez ha dejado sin responder, y le ha planteado tres alternativas: o pretende «cronificar la crisis», o es «incompetente» o «alguien está mintiendo». El líder del PP ha acusado además a Sánchez de «minimizar la crisis, encubrir a los responsables y descargar las culpas» sin asumir las propias, y le ha exigido activar de inmediato todas las medidas económicas y diplomáticas a su alcance. Sánchez, por su parte, ha afirmado que es el líder popular quien quiere «cronificar la crisis» y que es un «patriota de quita y pon» y «pura fachada».
La estrategia de Moncloa pasa ahora por llevar la discusión al terreno de la respuesta a la crisis y, sobre todo, de las responsabilidades compartidas con las comunidades autónomas, la mayoría gobernadas por el PP. Los socialistas tratan así de pasar parte de la presión de su tejado al de Génova y contraponer la actuación del Ejecutivo, que aseguran que se está «dejando la piel» para resolver cuanto antes la situación, con la actitud del Gobierno de Ceuta y de las autonomías del PP, a las que acusan de estar dificultando la reubicación de los menores migrantes.
La intención que tienen desde el Ejecutivo es que el debate deje de centrarse exclusivamente en qué ocurrió y qué falló al inicio de la crisis, tras la publicación de los informes que muestran que el CNI avisó de llamamientos masivos en Marruecos para cruzar la frontera, para pasar a quién está contribuyendo ahora a resolverla y quién, a juicio del PSOE, está poniendo obstáculos.
En esa línea, fuentes de Moncloa se aferran al mensaje de Sánchez y recuerdan que una de las primeras medidas adoptadas fue destinar 25 millones de euros a la atención de los menores migrantes en Ceuta. El Gobierno sostiene que el siguiente movimiento corresponde al PP para activar alguna de las vías planteadas. «Todo está en manos del PP», resumen estas fuentes. Sin embargo, el Ejecutivo dispone de alternativas que no dependen del acuerdo de las comunidades gobernadas por los populares. Una de ellas pasa por aplicar la ley de extranjería, un procedimiento considerablemente más lento que permitiría trasladar a los menores aunque las autonomías no acepten el convenio; otra, por suscribir acuerdos con entidades sociales para derivarlos a la Península.
La situación de los adultos plantea un problema distinto. El Ejecutivo insiste en que antes de proceder a su devolución es necesario tramitar individualmente los expedientes, para lo que precisa habilitar en Ceuta un espacio donde puedan ser reubicados mientras se completa ese procedimiento.
El presidente pasa al ataque contra el PP, al que acusa de «cronificar la crisis».
El Gobierno ha pasado al ataque contra el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, en particular, y contra el PP en general para intentar hacerle corresponsable del enquistamiento de la crisis de la ciudad autónoma por la entrada masiva de más de 70.000 personas hace mes y medio. Prueba de ello es la respuesta que ha dado el presidente Pedro Sánchez en los pasillos del Congreso a una pregunta de un periodista que quería saber por qué aún quedan miles de menores en las calles: «Eso pregúntaselo a Vivas», ha dicho.
Así lo ha manifestado Sánchez después de participar en la sesión de control al Gobierno en el Pleno de la Cámara Baja, en la que la crisis de Ceuta ha sido el tema central de su rifirrafe con el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, quien ha reprochado al presidente que, mes y medio después, los inmigrantes continúen en las calles de Ceuta, «amargando la vida a los españoles y degradando la imagen de la nación», pese a que Marruecos asegura estar dispuesto a recibirlos.
Feijóo ha preguntado al presidente cuándo fue la última vez que habló con las autoridades marroquíes, una cuestión que Sánchez ha dejado sin responder, y le ha planteado tres alternativas: o pretende «cronificar la crisis», o es «incompetente» o «alguien está mintiendo». El líder del PP ha acusado además a Sánchez de «minimizar la crisis, encubrir a los responsables y descargar las culpas» sin asumir las propias, y le ha exigido activar de inmediato todas las medidas económicas y diplomáticas a su alcance. Sánchez, por su parte, ha afirmado que es el líder popular quien quiere «cronificar la crisis» y que es un «patriota de quita y pon» y «pura fachada».
La estrategia de Moncloa pasa ahora por llevar la discusión al terreno de la respuesta a la crisis y, sobre todo, de las responsabilidades compartidas con las comunidades autónomas, la mayoría gobernadas por el PP. Los socialistas tratan así de pasar parte de la presión de su tejado al de Génova y contraponer la actuación del Ejecutivo, que aseguran que se está «dejando la piel» para resolver cuanto antes la situación, con la actitud del Gobierno de Ceuta y de las autonomías del PP, a las que acusan de estar dificultando la reubicación de los menores migrantes.
La intención que tienen desde el Ejecutivo es que el debate deje de centrarse exclusivamente en qué ocurrió y qué falló al inicio de la crisis, tras la publicación de los informes que muestran que el CNI avisó de llamamientos masivos en Marruecos para cruzar la frontera, para pasar a quién está contribuyendo ahora a resolverla y quién, a juicio del PSOE, está poniendo obstáculos.
En esa línea, fuentes de Moncloa se aferran al mensaje de Sánchez y recuerdan que una de las primeras medidas adoptadas fue destinar 25 millones de euros a la atención de los menores migrantes en Ceuta. El Gobierno sostiene que el siguiente movimiento corresponde al PP para activar alguna de las vías planteadas. «Todo está en manos del PP», resumen estas fuentes. Sin embargo, el Ejecutivo dispone de alternativas que no dependen del acuerdo de las comunidades gobernadas por los populares. Una de ellas pasa por aplicar la ley de extranjería, un procedimiento considerablemente más lento que permitiría trasladar a los menores aunque las autonomías no acepten el convenio; otra, por suscribir acuerdos con entidades sociales para derivarlos a la Península.
La situación de los adultos plantea un problema distinto. El Ejecutivo insiste en que antes de proceder a su devolución es necesario tramitar individualmente los expedientes, para lo que precisa habilitar en Ceuta un espacio donde puedan ser reubicados mientras se completa ese procedimiento.
20MINUTOS.ES – Nacional
