Sánchez y Junqueras se citan hoy en Moncloa para concretar el acuerdo de la nueva financiación catalana

Las negociaciones para que Catalunya tenga una nueva financiación llegan a su recta final. La reunión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, que se celebra este jueves a las 11 horas en Moncloa puede ser la llave que concrete cómo será el nuevo modelo, al que se podrán sumar todas las comunidades que lo soliciten. Este también será el primer encuentro formal entre ambos dirigentes desde que Junqueras saliera de la cárcel en 2023 tras ser indultado por el Ejecutivo de Sánchez. Una vez sellen el pacto -que aún siguen trabajando ambas partes- será la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien haga públicos los detalles del mismo.

Desde Catalunya, el Govern de Salvador Illa afirma ya públicamente que el acuerdo es cuestión de horas y que será «positivo» para la comunidad. Tanto la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, como el conseller de la Presidència, Albert Dalmau, se mostraron «optimistas» este miércoles en que el encuentro entre Sánchez y Junqueras ayudará a que Catalunya tenga una financiación «justa» y «solidaria». Además, Paneque aseguró que sería un modelo que no daría «privilegios» a Catalunya, sino que daría a Catalunya aquello que a su juicio le corresponde, pese a las críticas del PP y de otros líderes socialistas que consideran que con el pacto sí se está privilegiando a los catalanes.

El Govern confía en que el modelo que presente Montero incluya el principio de ordinalidad que acordaron con los republicanos para investir a Salvador Illa y el portavoz de ERC, Isaac Albert, ha concretado que el acuerdo va en esa línea. En una entrevista a ‘Catalunya Ràdio’ el miércoles aseguró que Catalunya es la tercera comunidad autónoma que más recursos aporta al Estado y que «será la tercera a la hora de recibirlos» cuando se aplique el nuevo modelo.

5.000 millones de euros más

Este no fue el único detalle que adelantó el portavoz republicano, sino que además aseguró que el pacto aportará entre 4.000 y 5.000 millones de euros más para las arcas catalanas. Este es, al menos, el cálculo que ERC extrae que ganará de más la comunidad con la nueva financiación singular.

Albert, explicó que el acuerdo sobre el que trabajan satisface sus demandas. Tanto es así que se abrió a sentarse a negociar los Presupuestos catalanes con el Govern. Y no solo con el Ejecutivo catalán. El republicano dijo estar abierto a sentarse abordar las cuentas «donde haga falta», en referencia a una eventual entente sobre los Presupuestos Generales del Estado. Con todo, cada vez que ERC habla de las cuentas -y esta no es una excepción- concreta que el acuerdo de financiación valdrá para que se sienten a negociarlo, no para dar su apoyo.

Junts avisa de que solo apoyarán un concierto económico

Para que este nuevo modelo prospere no basta con la suma de los votos de los socialistas y los republicanos. De hecho, aunque esta nueva financiación sea beneficiosa en términos económicos para Catalunya, los otros socios catalanes de la investidura de Sánchez, Junts, no están por la labor de secundar esta propuesta. La portavoz de los postconvergentes en el Congreso, Míriam Nogueras, ya avisó de que solo apoyarán un concierto económico como el vasco. Es decir, fuera del régimen común, ya que creen que «todo lo que sea menos, sería un engaño».

Conscientes de que sus votos son «decisivos» para la aprobación del modelo fiscal que se presente, desde las filas de Puigdemont instaron a Junqueras a defender en la Moncloa el acuerdo que anunciaron en julio de 2024 «para justificar su apoyo a la investidura de Illa», es decir, una hacienda catalana a la vasca. El Govern, conocedor de lo que Junts prefiere, les ha pedido que «valoren la importancia de este acuerdo» y ha señalado que «sería raro que, con una mejora tan sustancial, los grupos que defienden los intereses de Catalunya no lo apoyen». En el caso de ERC, Albert ha animado a los de Puigdemont a que aporten al acuerdo si así lo consideran durante su tramitación en el Congreso de los Diputados.

El Gobierno rebaja las expectativas del encuentro

No obstante, frente a las expectativas sembradas por ERC, la Moncloa ha optado por rebajar las perspectivas de un encuentro que, aseguran fuentes del Gobierno, será importante, pero del que no se espera que salga aún un acuerdo sobre la financiación singular. «Vamos partido a partido, no vamos a adelantar pantallas», apuntan estas fuentes, una posición coherente con la que ha mantenido en el último año y medio el Ejecutivo, que lleva haciendo equilibrios con este asunto desde que lo pactó. Sánchez no ha dado muestras de querer incumplir el acuerdo con ERC, pero a la vez es consciente de que le puede generar un problema si otras comunidades —y sus ciudadanos y votantes— se sienten agraviadas.

Esta posibilidad es especialmente arriesgada para el Gobierno habida cuenta de que, dentro de unos meses, Montero concurrirá como candidata socialista a las elecciones autonómicas de Andalucía. Como ministra de Hacienda, tendrá un papel central en la cesión de la gestión del IRPF a la Generalitat. De ahí que, para intentar amortiguar la eventual impopularidad de la medida en el resto de comunidades, incluida la andaluza, el Ejecutivo lleve meses asegurando que el modelo fiscal que termine diseñándose para Catalunya se podrá aplicar en todas aquellas autonomías que lo soliciten, a excepción del País Vasco y Navarra, que tienen su propio régimen foral.

Los socios de Sánchez recelan del acuerdo y el PP lo critica

Sin embargo, esta oferta no acaba de convencer al resto de socios del Gobierno. Compromís, por ejemplo, aseguró hace meses que «solo apoyará un nuevo modelo si pone fin a la discriminación» que sufre la Comunidad Valenciana, la más perjudicada por el sistema de financiación en vigor. En la misma línea, Chunta Aragonesista ha asegurado reiteradamente que su único diputado no apoyará en el Congreso ningún acuerdo que «ignore» las necesidades financieras de Aragón. Y, con una aritmética parlamentaria tan ajustada, todos los votos, incluidos los de las formaciones más pequeñas, son de una importancia capital.

Por su parte, el Partido Popular rechaza hablar del nuevo sistema de financiación autonómica siempre que las conversaciones no se den en el Consejo de Política Fiscal. Así se expresó el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras de los populares, Juan Bravo, que exigió «multilateralidad» para afrontar las negociaciones que configuren un nuevo modelo de financiación. «No somos ERC», aseveró el dirigente del PP, que criticó que el Gobierno esté manteniendo reuniones «bilaterales y a puerta cerrada».

 El Gobierno resta importancia al encuentro, aunque ERC y Govern destacan que el pacto está «en su recta final».  

Las negociaciones para que Catalunya tenga una nueva financiación llegan a su recta final. La reunión entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el líder de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, que se celebra este jueves a las 11 horas en Moncloa puede ser la llave que concrete cómo será el nuevo modelo, al que se podrán sumar todas las comunidades que lo soliciten. Este también será el primer encuentro formal entre ambos dirigentes desde que Junqueras saliera de la cárcel en 2023 tras ser indultado por el Ejecutivo de Sánchez. Una vez sellen el pacto -que aún siguen trabajando ambas partes- será la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, quien haga públicos los detalles del mismo.

Desde Catalunya, el Govern de Salvador Illa afirma ya públicamente que el acuerdo es cuestión de horas y que será «positivo» para la comunidad. Tanto la portavoz del Govern, Sílvia Paneque, como el conseller de la Presidència, Albert Dalmau, se mostraron «optimistas» este miércoles en que el encuentro entre Sánchez y Junqueras ayudará a que Catalunya tenga una financiación «justa» y «solidaria». Además, Paneque aseguró que sería un modelo que no daría «privilegios» a Catalunya, sino que daría a Catalunya aquello que a su juicio le corresponde, pese a las críticas del PP y de otros líderes socialistas que consideran que con el pacto sí se está privilegiando a los catalanes.

El Govern confía en que el modelo que presente Montero incluya el principio de ordinalidad que acordaron con los republicanos para investir a Salvador Illa y el portavoz de ERC, Isaac Albert, ha concretado que el acuerdo va en esa línea. En una entrevista a ‘Catalunya Ràdio’ el miércoles aseguró que Catalunya es la tercera comunidad autónoma que más recursos aporta al Estado y que «será la tercera a la hora de recibirlos» cuando se aplique el nuevo modelo. 

5.000 millones de euros más

Este no fue el único detalle que adelantó el portavoz republicano, sino que además aseguró que el pacto aportará entre 4.000 y 5.000 millones de euros más para las arcas catalanas. Este es, al menos, el cálculo que ERC extrae que ganará de más la comunidad con la nueva financiación singular.

Albert, explicó que el acuerdo sobre el que trabajan satisface sus demandas. Tanto es así que se abrió a sentarse a negociar los Presupuestos catalanes con el Govern. Y no solo con el Ejecutivo catalán. El republicano dijo estar abierto a sentarse abordar las cuentas «donde haga falta», en referencia a una eventual entente sobre los Presupuestos Generales del Estado. Con todo, cada vez que ERC habla de las cuentas -y esta no es una excepción- concreta que el acuerdo de financiación valdrá para que se sienten a negociarlo, no para dar su apoyo.

Junts avisa de que solo apoyarán un concierto económico

Para que este nuevo modelo prospere no basta con la suma de los votos de los socialistas y los republicanos. De hecho, aunque esta nueva financiación sea beneficiosa en términos económicos para Catalunya, los otros socios catalanes de la investidura de Sánchez, Junts, no están por la labor de secundar esta propuesta. La portavoz de los postconvergentes en el Congreso, Míriam Nogueras, ya avisó de que solo apoyarán un concierto económico como el vasco. Es decir, fuera del régimen común, ya que creen que «todo lo que sea menos, sería un engaño».

Conscientes de que sus votos son «decisivos» para la aprobación del modelo fiscal que se presente, desde las filas de Puigdemont instaron a Junqueras a defender en la Moncloa el acuerdo que anunciaron en julio de 2024 «para justificar su apoyo a la investidura de Illa», es decir, una hacienda catalana a la vasca. El Govern, conocedor de lo que Junts prefiere, les ha pedido que «valoren la importancia de este acuerdo» y ha señalado que «sería raro que, con una mejora tan sustancial, los grupos que defienden los intereses de Catalunya no lo apoyen». En el caso de ERC, Albert ha animado a los de Puigdemont a que aporten al acuerdo si así lo consideran durante su tramitación en el Congreso de los Diputados.

El Gobierno rebaja las expectativas del encuentro

No obstante, frente a las expectativas sembradas por ERC, la Moncloa ha optado por rebajar las perspectivas de un encuentro que, aseguran fuentes del Gobierno, será importante, pero del que no se espera que salga aún un acuerdo sobre la financiación singular. «Vamos partido a partido, no vamos a adelantar pantallas», apuntan estas fuentes, una posición coherente con la que ha mantenido en el último año y medio el Ejecutivo, que lleva haciendo equilibrios con este asunto desde que lo pactó. Sánchez no ha dado muestras de querer incumplir el acuerdo con ERC, pero a la vez es consciente de que le puede generar un problema si otras comunidades —y sus ciudadanos y votantes— se sienten agraviadas.

Esta posibilidad es especialmente arriesgada para el Gobierno habida cuenta de que, dentro de unos meses, Montero concurrirá como candidata socialista a las elecciones autonómicas de Andalucía. Como ministra de Hacienda, tendrá un papel central en la cesión de la gestión del IRPF a la Generalitat. De ahí que, para intentar amortiguar la eventual impopularidad de la medida en el resto de comunidades, incluida la andaluza, el Ejecutivo lleve meses asegurando que el modelo fiscal que termine diseñándose para Catalunya se podrá aplicar en todas aquellas autonomías que lo soliciten, a excepción del País Vasco y Navarra, que tienen su propio régimen foral.

Los socios de Sánchez recelan del acuerdo y el PP lo critica

Sin embargo, esta oferta no acaba de convencer al resto de socios del Gobierno. Compromís, por ejemplo, aseguró hace meses que «solo apoyará un nuevo modelo si pone fin a la discriminación» que sufre la Comunidad Valenciana, la más perjudicada por el sistema de financiación en vigor. En la misma línea, Chunta Aragonesista ha asegurado reiteradamente que su único diputado no apoyará en el Congreso ningún acuerdo que «ignore» las necesidades financieras de Aragón. Y, con una aritmética parlamentaria tan ajustada, todos los votos, incluidos los de las formaciones más pequeñas, son de una importancia capital.

Por su parte, el Partido Popular rechaza hablar del nuevo sistema de financiación autonómica siempre que las conversaciones no se den en el Consejo de Política Fiscal. Así se expresó el vicesecretario de Hacienda, Vivienda e Infraestructuras de los populares, Juan Bravo, que exigió «multilateralidad» para afrontar las negociaciones que configuren un nuevo modelo de financiación. «No somos ERC», aseveró el dirigente del PP, que criticó que el Gobierno esté manteniendo reuniones «bilaterales y a puerta cerrada».

 20MINUTOS.ES – Nacional

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