Sara Carbonero se ha sincerado como nunca sobre uno de los temas que más le afectan, la muerte. Durante su participación en el programa La Mesa, presentado por Cristina Pardo, la periodista ha reflexionado sobre cuestiones como el paso del tiempo, el miedo o las exigencias hacia las mujeres.
Uno de los temas principales de la conversación ha llegado cuando la periodista ha hablado sobre la muerte y el envejecimiento. «Cuando decimos que no queremos envejecer, no es solo una cuestión de que físicamente se nos caiga todo. Lo que no queremos es acercarnos al final de la vida, esa sensación de finitud o arrepentirnos de lo que no hemos hecho», ha expresado.
Esta conversación llega meses después del fallecimiento de su madre, Goyi, una pérdida que, según ha declarado la propia periodista, ha marcado un antes y un después en su vida. Además, ha querido destacar que la vida es «un milagro». «No solo cómo somos por fuera. Amo la vida y la valoro muchísimo. Nadie se quiere morir», ha añadido.
Asimismo, ha reconocido que, a pesar de esta reflexión, la muerte sigue siendo uno de sus mayores miedos, especialmente por la incertidumbre de lo que hay después. «Tengo miedo y sobre todo por la gente que se queda. Cuando alguna vez me viene el pensamiento intrusivo, más que por mí, es por la gente que se queda», ha explicado.
Sobre el paso de los años, Sara ha admitido que, a pesar de los últimos golpes que ha recibido, actualmente se encuentra mucho mejor que antes y busca dedicar más tiempo a los suyos. «Yo me siento mucho mejor ahora que hace 15 años. Ahora es para los que quiero y poco más», ha confesado.
Por ello, también ha reflexionado sobre la figura de la mujer a medida que pasan los años y ha reconocido que la sociedad suele ser «más dura» con el envejecimiento femenino. «Yo no he llegado a ese momento, pero lo veo. Un hombre de 50 o 60 se ve maduro, interesante. Una mujer cuesta más, tiene menos oportunidades laborales«, ha recalcado.
Además, ha hablado sobre cómo muchas mujeres llegan a ocultar su edad por miedo o inseguridad. Una reflexión ante la que los hombres presentes en la mesa han reconocido que no suelen vivir esa misma situación y que no consideran la edad como una desventaja.
Durante su participación en el programa ‘La Mesa’, la periodista ha reflexionado sobre el paso del tiempo o las exigencias hacia las mujeres.
Sara Carbonero se ha sincerado como nunca sobre uno de los temas que más le afectan, la muerte. Durante su participación en el programa La Mesa, presentado por Cristina Pardo, la periodista ha reflexionado sobre cuestiones como el paso del tiempo, el miedo o las exigencias hacia las mujeres.
Uno de los temas principales de la conversación ha llegado cuando la periodista ha hablado sobre la muerte y el envejecimiento. «Cuando decimos que no queremos envejecer, no es solo una cuestión de que físicamente se nos caiga todo. Lo que no queremos es acercarnos al final de la vida, esa sensación de finitud o arrepentirnos de lo que no hemos hecho», ha expresado.
Esta conversación llega meses después del fallecimiento de su madre, Goyi, una pérdida que, según ha declarado la propia periodista, ha marcado un antes y un después en su vida. Además, ha querido destacar que la vida es «un milagro». «No solo cómo somos por fuera. Amo la vida y la valoro muchísimo. Nadie se quiere morir», ha añadido.
Asimismo, ha reconocido que, a pesar de esta reflexión, la muerte sigue siendo uno de sus mayores miedos, especialmente por la incertidumbre de lo que hay después. «Tengo miedo y sobre todo por la gente que se queda. Cuando alguna vez me viene el pensamiento intrusivo, más que por mí, es por la gente que se queda», ha explicado.
Sobre el paso de los años, Sara ha admitido que, a pesar de los últimos golpes que ha recibido, actualmente se encuentra mucho mejor que antes y busca dedicar más tiempo a los suyos. «Yo me siento mucho mejor ahora que hace 15 años. Ahora es para los que quiero y poco más», ha confesado.
Por ello, también ha reflexionado sobre la figura de la mujer a medida que pasan los años y ha reconocido que la sociedad suele ser «más dura» con el envejecimiento femenino. «Yo no he llegado a ese momento, pero lo veo. Un hombre de 50 o 60 se ve maduro, interesante. Una mujer cuesta más, tiene menos oportunidades laborales«, ha recalcado.
Además, ha hablado sobre cómo muchas mujeres llegan a ocultar su edad por miedo o inseguridad. Una reflexión ante la que los hombres presentes en la mesa han reconocido que no suelen vivir esa misma situación y que no consideran la edad como una desventaja.
20MINUTOS.ES – Televisión
