No han pasado ni 24 horas desde que Marius Borg Høiby, primogénito de la reina Mette-Marit —fruto de una relación anterior a su matrimonio con el rey Haakon VIII de Noruega—, se convirtiera en uno de los protagonistas durante el funeral de Estado del rey Harald, fallecido el pasado 28 de agosto. Su presencia junto a monarcas, jefes de Estado y representantes internacionales confirmó que es uno más de la familia y que poco importa para ellos su condena de cuatro años de cárcel por, entre otros delitos, dos violaciones. La Justicia noruega aceptó su petición para poder asistir a la despedida de quien ejerció como abuelo para él, ya que desde el pasado julio se encuentra en arresto domiciliario —y así seguirá, al menos, hasta el próximo mes de octubre—. Un día después de la despedida al rey noruego, el Tribunal de Apelación de Noruega ha anunciado que ha aceptado el recurso de la defensa de Borg Høiby para celebrar un nuevo juicio.
El primogénito de la reina Mette-Marit y su defensa recurrieron la sentencia de cuatro años de prisión tras la que permanece en arresto domiciliario, ahora a la espera de una nueva fecha para volver a sentarse ante el juez
No han pasado ni 24 horas desde que Marius Borg Høiby, primogénito de la reina Mette-Marit —fruto de una relación anterior a su matrimonio con el rey Haakon VIII de Noruega—, se convirtiera en uno de los protagonistas durante el funeral de Estado del rey Harald, fallecido el pasado 28 de octubre. Su presencia junto a monarcas, jefes de Estado y representantes internacionales confirmó que es uno más de la familia y que poco importa para ellos su condena de cuatro años de cárcel por, entre otros delitos, dos violaciones. La Justicia noruega aceptó su petición para poder asistir a la despedida de quien ejerció como abuelo para él, ya que desde el pasado julio se encuentra en arresto domiciliario —y así seguirá, al menos, hasta el próximo mes de octubre—. Un día después de la despedida al rey noruego, el Tribunal de Apelación de Noruega ha anunciado que ha aceptado el recurso de la defensa de Borg Høiby para celebrar un nuevo juicio.
“El Tribunal de Apelación empezará inmediatamente con los preparativos del caso. No se ha fijado todavía cuándo se celebrará la vista ni es posible en este momento decir cuándo tendrá lugar”, informó este organismo en un comunicado hecho público este jueves, 10 de septiembre. En el proceso judicial que ahora se reabre se estudiará tanto la cuestión de la culpabilidad del joven, de 29 años, como la duración de la pena, así como la indemnización a las víctimas.
“Como era de esperar, se ha aceptado la apelación en su totalidad. En este caso, el Tribunal de Apelación claramente no ha estado de acuerdo con la valoración que la fiscalía hace de las pruebas en cuanto a si se debe admitir o no la apelación, y por lo tanto ha permitido que la apelación siga adelante”, ha explicado Petar Sekulic, abogado defensor del acusado, en declaraciones a la televisión noruega NRK. “Se celebrará una nueva vista del caso basándose prácticamente en las mismas pruebas que se presentaron ante el tribunal de distrito en relación con estos asuntos, y que sirvieron de base para la condena dictada por dicho tribunal”, ha dicho el fiscal Sturla Henriksbø al mismo medio. Además, estima que para esta revisión se deberán reservar cuatro semanas de audiencia y que podría derivar en una nueva sentencia.
El pasado mes de junio, Høiby fue condenado a cuatro años de prisión por dos violaciones, maltrato a una de sus exnovias, agresiones, amenazas, posesión de marihuana, quebrantamiento de órdenes de alejamiento e infracciones graves de tráfico. Según el veredicto del tribunal de distrito de Oslo, las violaciones consistieron en relaciones sexuales con una persona que, debido al sueño o a la intoxicación, no pudo resistir el acto. Asimismo, fue condenado a pagar una indemnización conjunta de 640.000 coronas noruegas (unos 58.000 euros, al cambio actual) a cuatro víctimas y fue absuelto de otros dos casos de violación.

Marius Borg Høiby permanece bajo custodia policial desde el pasado 2 de febrero, cuando pocas horas antes del inicio de su juicio fue detenido tras saltarse la orden de alejamiento que tenía de una de las víctimas por amenazas y agresión. Su defensa pidió su liberación mientras continuaba el juicio, exponiendo, entre otros, la delicada salud de su madre —que finalmente se sometió en junio a un trasplante de pulmón— o las malas condiciones que tenía entre rejas. No fue hasta el pasado julio cuando se aprobó que permaneciera en prisión domiciliaria con tobillera electrónica. Una decisión que se ha ido prorrogando de mes a mes y durante la que se le ha permitido abandonar el palacio de Skaugum para visitar a su madre y al monarca en el hospital y para acudir a los compromisos familiares tras el fallecimiento de Harald V. Él fue una de las ocho personas, junto al rey Haakon, sus hermanos (los príncipes Ingrid Alexandra y Sverre Magnus), la princesa Marta Luisa de Noruega y sus tres hijas, que llevó el féretro del fallecido rey hasta la capilla habilitada en el Palacio Real.
Durante las sietes semanas que duró el juicio, sus abogados señalaron a los medios de comunicación noruegos por la persecución a la que supuestamente ha sido sometido desde que entró a la familia real noruega siendo un niño. “La prensa me ha acosado desde que tenía tres años” y “tengo una necesidad extrema de afirmación. Mucho sexo, mucho alcohol. Pocos pueden identificarse con la vida que he llevado”, fueron algunas de las frases que él pronunció durante las comparecencias ante el juez. Criado como un príncipe sin serlo, se ha convertido en un quebradero de cabeza para la monarquía noruega desde que le detuvieron por primera vez en agosto de 2024. Cómo termine su nuevo juicio será uno de los problemas a los que se tendrá que enfrentar el nuevo monarca Haakon VIII.
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