Hacer toples es una de las prácticas más comunes cuando llega el verano. Unificar el tono de piel a la hora de tomar el sol es el deseo de muchas mujeres que, sin embargo, se convierten en objeto de crítica para quienes no aprueban que se muestre el pecho desnudo de las mujeres.
Este lunes, Vamos a ver ha conectado en directo con Sonia Lago, una vizcaína que se ha visto violentada mientras estaba haciendo toples en una piscina de Sacramenia, una pequeña localidad segoviana, a la que acudió la Guardia Civil para pedirle que se cubriera el torso a petición del resto de usuarios de la piscina pública.
«Yo soy veraneante del pueblo desde hace más de treinta años. El pueblo y su gente son increíbles y me han dado unos veranos increíbles, una cosa no tiene que ver con la otra», ha comenzado Sonia que, tras esto, ha abordado el tema del día: «Me he acogido al derecho de hacer o no hacer toples porque la normativa de la piscina no lo prohíbe. Siempre que acudo a cualquier piscina miro la normativa y si no hay nada expreso que indique la prohibición, ejerzo mi derecho a hacer toples en mi toalla. Eso quiero recalcarlo. Jamás me he levantado por el recinto, siempre estoy en toples en mi sitio».
«Esto ocurrió el martes. Yo compré un bono y miré la normativa, que no hace alusión a ninguna prohibición del toples. Esa misma mañana no tuve ningún inconveniente e, incluso, la socorrista me dijo que no había ninguna prohibición. Por la tarde ocurrió el revuelo. Hay una persona que se queja y me llama la atención la socorrista. Yo me remito a la normativa y le indico que no estoy haciendo nada malo. Se sucedieron los días con llamadas constantes entre la alcaldía y la socorrista, me llaman la atención, pero sin más. Yo esos días acudí, hice toples como siempre y mi sorpresa llegó el viernes», ha destacado Sonia Lago.
«Después de varios días de estar allí, estando con mis hijos, una de ellas menor de edad, viene la socorrista y me dice que la normativa ha cambiado y le dije que la normativa tenía que estar puesta el primer día que abren las instalaciones. Ese papel que ponen nuevo, yo lo veo cuando me niego ante la socorrista a ponerme la parte de arriba. En cinco minutos acudió la Guardia Civil. Surrealista total», ha explicado Sonia.
Ante esto, la mujer mantuvo una conversación con las autoridades, a quienes les comentó que dicha normativa no estaba cuando ella acudió a la piscina y que ni siquiera estaba publicada ese mismo viernes: «En ningún momento la Guardia Civil me indicó que me iba a echar, sino que simplemente tomaron nota de lo que estaba ocurriendo«.
«Siempre he acatado las normas. Soy consciente de que en la playa no hay ninguna prohibición y que no hay ninguna ley que impida hacer toples. Sí es cierto que en piscinas comunitarias y municipales hay decretos o reuniones de comunidades de vecinos donde se acuerdan y firman legítimamente esas normativas. Pero no es el caso. Yo estaba cumpliendo las normas y hay a alguien que no le gusta«, ha agregado Sonia.
«Coincide que la persona que se queja, precisamente, en estos momentos es trabajadora eventual del ayuntamiento», ha agregado la mujer, molesta con la situación que, además, ha añadido: «Lo que más me llamó la atención es que fuera una chica de 20 o 21 años la que se sorprendió de ver a una mujer haciendo toples cuando yo, en ningún momento, me sorprendí porque ella y el grupo de personas que estaban en esa toalla, acudieran con un bikini que no tapaba sus glúteos. Ese doble rasero, esa doble moral…».
La mujer ha señalado que ella siempre ha cumplido las normas de las piscinas que visita, pero la Guardia Civil tuvo que intervenir.
Hacer toples es una de las prácticas más comunes cuando llega el verano. Unificar el tono de piel a la hora de tomar el sol es el deseo de muchas mujeres que, sin embargo, se convierten en objeto de crítica para quienes no aprueban que se muestre el pecho desnudo de las mujeres.
Este lunes, Vamos a ver ha conectado en directo con Sonia Lago, una vizcaína que se ha visto violentada mientras estaba haciendo toples en una piscina de Sacramenia, una pequeña localidad segoviana, a la que acudió la Guardia Civil para pedirle que se cubriera el torso a petición del resto de usuarios de la piscina pública.
«Yo soy veraneante del pueblo desde hace más de treinta años. El pueblo y su gente son increíbles y me han dado unos veranos increíbles, una cosa no tiene que ver con la otra», ha comenzado Sonia que, tras esto, ha abordado el tema del día: «Me he acogido al derecho de hacer o no hacer toples porque la normativa de la piscina no lo prohíbe. Siempre que acudo a cualquier piscina miro la normativa y si no hay nada expreso que indique la prohibición, ejerzo mi derecho a hacer toples en mi toalla. Eso quiero recalcarlo. Jamás me he levantado por el recinto, siempre estoy en toples en mi sitio».
«Esto ocurrió el martes. Yo compré un bono y miré la normativa, que no hace alusión a ninguna prohibición del toples. Esa misma mañana no tuve ningún inconveniente e, incluso, la socorrista me dijo que no había ninguna prohibición. Por la tarde ocurrió el revuelo. Hay una persona que se queja y me llama la atención la socorrista. Yo me remito a la normativa y le indico que no estoy haciendo nada malo. Se sucedieron los días con llamadas constantes entre la alcaldía y la socorrista, me llaman la atención, pero sin más. Yo esos días acudí, hice toples como siempre y mi sorpresa llegó el viernes», ha destacado Sonia Lago.
«Después de varios días de estar allí, estando con mis hijos, una de ellas menor de edad, viene la socorrista y me dice que la normativa ha cambiado y le dije que la normativa tenía que estar puesta el primer día que abren las instalaciones. Ese papel que ponen nuevo, yo lo veo cuando me niego ante la socorrista a ponerme la parte de arriba. En cinco minutos acudió la Guardia Civil. Surrealista total», ha explicado Sonia.
Ante esto, la mujer mantuvo una conversación con las autoridades, a quienes les comentó que dicha normativa no estaba cuando ella acudió a la piscina y que ni siquiera estaba publicada ese mismo viernes: «En ningún momento la Guardia Civil me indicó que me iba a echar, sino que simplemente tomaron nota de lo que estaba ocurriendo«.
«Siempre he acatado las normas. Soy consciente de que en la playa no hay ninguna prohibición y que no hay ninguna ley que impida hacer toples. Sí es cierto que en piscinas comunitarias y municipales hay decretos o reuniones de comunidades de vecinos donde se acuerdan y firman legítimamente esas normativas. Pero no es el caso. Yo estaba cumpliendo las normas y hay a alguien que no le gusta«, ha agregado Sonia.
«Coincide que la persona que se queja, precisamente, en estos momentos es trabajadora eventual del ayuntamiento», ha agregado la mujer, molesta con la situación que, además, ha añadido: «Lo que más me llamó la atención es que fuera una chica de 20 o 21 años la que se sorprendió de ver a una mujer haciendo toples cuando yo, en ningún momento, me sorprendí porque ella y el grupo de personas que estaban en esa toalla, acudieran con un bikini que no tapaba sus glúteos. Ese doble rasero, esa doble moral…».
20MINUTOS.ES – Televisión
