Nacho Angulo (Madrid, 1952) imagina otros mundos a partir del que conocemos sobre el papel. Gira y fusiona mapas de continentes, conformando territorios novedosos que emergen suspendidos entre mares sin nombre. Expone sus trabajos más recientes y se pregunta, como título de la muestra, ¿Cuántos atlas se necesitan para construir el mundo?
La formulación de interrogantes es algo inherente a CRUCE – Arte y Pensamiento Contemporáneo, un espacio abierto al debate, un foro donde las obras plásticas conviven con la reflexión colectiva. Allí nos encontramos con el autor para descubrir su especial universo. Ubicado en la calle Doctor Fourquet (Madrid), pequeño eje artístico en los aledaños del Museo Reina Sofía, CRUCE evita definirse como galería y surgió impulsado por la asociación del mismo nombre fundada en Lavapiés en 1993, como apuesta por la creación y el pensamiento colectivo. Nacho Angulo es socio desde los inicios, aunque curiosamente nunca había expuesto en ella.
Cada quince días se celebran debates abiertos al público, siempre tomando como punto de partida para el coloquio un texto, una película o una exposición. El próximo viernes 10 de julio, a las 19.30 h., tendrá lugar un coloquio-debate de entrada libre, que girará en torno a la exposición, con presencia del autor y un par de ponentes. Para añadir un elemento más a la experiencia, un grupo de artistas realizará una performance en directo.
Poner en cuestión nuestro mundo, girar y deformar sus proporciones físicas, hasta observarlo desde otra perspectiva. De repente, la Península Ibérica se convierte en una nueva Escandinavia. Es lo que Angulo propone a través de estas obras creadas con láminas de contrachapado de madera. Unas sobre otras se superponen para crear una cartografía con curvas de nivel, en tres dimensiones. El acabado es el propio de una fina orfebrería, pero su significado trasciende la mera manufactura.
Del techo pende una pieza en el centro de la galería. ¿De qué se trata? Dado el contexto podemos dar con la clave: se trata del continente europeo, colgado de una soga y con una enorme fractura en su corazón. Una imagen de gran potencia expresiva. «Si una obra de arte muestra solamente felicidad o, por el contrario, vomita tragedia, no me interesa. Si solo tiene una u otra cosa, me parece una obra manca. El arte requiere sustentarse en la dialéctica«, afirma el artista, que nos acompaña en una rápida visita por la exposición. Sus palabras son precisas y denota un entusiasmo calmado, sin ínfulas y con mucha simpatía.
Este continente ahorcado -quizás un silencioso suicidio al ralentí-, se expuso en la Universidad Francisco de Vitoria y hay quien quiso ver allí la figura de un pollito emergiendo de un huevo. Una interpretación alternativa que reafirma el doble sentido de una obra que se considere completa, según el propio Angulo. En todo caso, no siempre los mapas resultan ajenos, como ocurre con el contorno de España (Mapa) o el de la provincia de Albacete.
En uno de los rincones, otra obra sugiere una ducha, no de agua sino de ideas. Frases con enjundia caen como gotas de agua para calar en nuestro cerebro. A su lado, la obra titulada La orilla no existe se inspira en el pensamiento de Lacan. «En realidad -dice Nacho Angulo- la orilla es algo inexistente porque la confluencia de la tierra y el mar está sujeta a las mareas y, por tanto, nunca es la misma».
La factura de las obras requiere de un laborioso trabajo con la sierra eléctrica. Como paso previo, el autor cuenta con el apoyo de su hijo en la generación de los mapas digitales a escala, en ocasiones aplicando curiosas deformaciones. Con carboncillo se traslada el contorno a la madera antes de aplicar el preciso corte. Aquí no se desaprovecha madera, puesto que los restos conforman en algunas piezas una especie de archipiélago imaginario.
Círculos y elipses encierran una amalgama de territorios. En el fondo de una sima basal se abren grietas como huellas de la tragedia, según apunta el autor. En ocasiones, encontramos figuras de seres humanos y serpientes en el marco decorativo de algún mapa, e incluso símbolos que aparentan formar un misterioso alfabeto, añadiendo una vertiente antropológica a estas atractivas representaciones de un universo inexistente.
Nacho Angulo rompe los límites del ‘Non Plus Ultra’ con esta exposición y recompone nuestra geografía a partir de lo existente, permitiéndonos soñar con un nuevo orbe. El próximo viernes, en el debate propuesto, será el momento de reflexionar colectivamente sobre estos y otros mundos posibles. Aunque CRUCE no sea una galería con espíritu comercial, todas las obras se encuentran a la venta.
El artista Nacho Angulo expone mapas imaginarios en la Galería CRUCE, un espacio para la creación y el pensamiento colectivo, hasta el 18 de julio
Nacho Angulo (Madrid, 1952) imagina otros mundos a partir del que conocemos sobre el papel. Gira y fusiona mapas de continentes, conformando territorios novedosos que emergen suspendidos entre mares sin nombre. Expone sus trabajos más recientes y se pregunta, como título de la muestra, ¿Cuántos atlas se necesitan para construir el mundo?
La formulación de interrogantes es algo inherente a CRUCE – Arte y Pensamiento Contemporáneo, un espacio abierto al debate, un foro donde las obras plásticas conviven con la reflexión colectiva. Allí nos encontramos con el autor para descubrir su especial universo. Ubicado en la calle Doctor Fourquet (Madrid), pequeño eje artístico en los aledaños del Museo Reina Sofía, CRUCE evita definirse como galería y surgió impulsado por la asociación del mismo nombre fundada en Lavapiés en 1993, como apuesta por la creación y el pensamiento colectivo. Nacho Angulo es socio desde los inicios, aunque curiosamente nunca había expuesto en ella.

Cada quince días se celebran debates abiertos al público, siempre tomando como punto de partida para el coloquio un texto, una película o una exposición. El próximo viernes 10 de julio, a las 19.30 h., tendrá lugar un coloquio-debate de entrada libre, que girará en torno a la exposición, con presencia del autor y un par de ponentes. Para añadir un elemento más a la experiencia, un grupo de artistas realizará una performance en directo.
Poner en cuestión nuestro mundo, girar y deformar sus proporciones físicas, hasta observarlo desde otra perspectiva. De repente, la Península Ibérica se convierte en una nueva Escandinavia. Es lo que Angulo propone a través de estas obras creadas con láminas de contrachapado de madera. Unas sobre otras se superponen para crear una cartografía con curvas de nivel, en tres dimensiones. El acabado es el propio de una fina orfebrería, pero su significado trasciende la mera manufactura.

Del techo pende una pieza en el centro de la galería. ¿De qué se trata? Dado el contexto podemos dar con la clave: se trata del continente europeo, colgado de una soga y con una enorme fractura en su corazón. Una imagen de gran potencia expresiva. «Si una obra de arte muestra solamente felicidad o, por el contrario, vomita tragedia, no me interesa. Si solo tiene una u otra cosa, me parece una obra manca. El arte requiere sustentarse en la dialéctica«, afirma el artista, que nos acompaña en una rápida visita por la exposición. Sus palabras son precisas y denota un entusiasmo calmado, sin ínfulas y con mucha simpatía.
Este continente ahorcado -quizás un silencioso suicidio al ralentí-, se expuso en la Universidad Francisco de Vitoria y hay quien quiso ver allí la figura de un pollito emergiendo de un huevo. Una interpretación alternativa que reafirma el doble sentido de una obra que se considere completa, según el propio Angulo. En todo caso, no siempre los mapas resultan ajenos, como ocurre con el contorno de España (Mapa) o el de la provincia de Albacete.

En uno de los rincones, otra obra sugiere una ducha, no de agua sino de ideas. Frases con enjundia caen como gotas de agua para calar en nuestro cerebro. A su lado, la obra titulada La orilla no existe se inspira en el pensamiento de Lacan. «En realidad -dice Nacho Angulo- la orilla es algo inexistente porque la confluencia de la tierra y el mar está sujeta a las mareas y, por tanto, nunca es la misma».
La factura de las obras requiere de un laborioso trabajo con la sierra eléctrica. Como paso previo, el autor cuenta con el apoyo de su hijo en la generación de los mapas digitales a escala, en ocasiones aplicando curiosas deformaciones. Con carboncillo se traslada el contorno a la madera antes de aplicar el preciso corte. Aquí no se desaprovecha madera, puesto que los restos conforman en algunas piezas una especie de archipiélago imaginario.
Círculos y elipses encierran una amalgama de territorios. En el fondo de una sima basal se abren grietas como huellas de la tragedia, según apunta el autor. En ocasiones, encontramos figuras de seres humanos y serpientes en el marco decorativo de algún mapa, e incluso símbolos que aparentan formar un misterioso alfabeto, añadiendo una vertiente antropológica a estas atractivas representaciones de un universo inexistente.

Nacho Angulo rompe los límites del ‘Non Plus Ultra’ con esta exposición y recompone nuestra geografía a partir de lo existente, permitiéndonos soñar con un nuevo orbe. El próximo viernes, en el debate propuesto, será el momento de reflexionar colectivamente sobre estos y otros mundos posibles. Aunque CRUCE no sea una galería con espíritu comercial, todas las obras se encuentran a la venta.
20MINUTOS.ES – Cultura
