El consumo per cápita cae un 4,4% y acumula años de retrocesos, mientras la cerveza SIN y el tirón de las exportaciones sostienen al sector Leer El consumo per cápita cae un 4,4% y acumula años de retrocesos, mientras la cerveza SIN y el tirón de las exportaciones sostienen al sector Leer
Pedir una caña sigue siendo uno de los gestos más reconocibles del consumo español, pero la forma de beber cerveza está cambiando. Los españoles salen menos, vigilan más el gasto y reducen el consumo de alcohol, obligando a un sector históricamente ligado a bares y terrazas a adaptarse a nuevos hábitos.
En ese escenario, la cerveza sin alcohol ha dejado de ser una alternativa secundaria para convertirse en uno de los principales motores del mercado. Su crecimiento contrasta con la evolución del conjunto del sector, que vuelve a encadenar un año de descensos y confirma una tendencia cada vez más visible: se bebe menos cerveza, pero también se bebe de otra manera.
La tendencia volvió a repetirse en 2025. El consumo por persona cayó un 4,4% respecto al año anterior, hasta situarse en 50,7 litros, según el Informe Socioeconómico del Sector de la Cerveza en España 2025, presentado este jueves por Cerveceros de España. Es un descenso que se repite ejercicio tras ejercicio y que consolida una realidad cada vez más evidente: los españoles beben menos cerveza, aunque siga siendo la bebida preferida cuando salen.
La caída también se reflejó en el volumen total consumido, aunque de manera más moderada. El mercado cerró el año con 43,4 millones de hectolitros, frente a los 43,69 millones registrados en 2024. La diferencia puede parecer reducida en términos absolutos, pero prolonga una dinámica que el sector lleva tiempo observando con preocupación.
Parte del golpe se amortigua gracias al turismo. Mientras el consumo interno pierde fuerza, los visitantes extranjeros se han convertido en un apoyo cada vez más relevante para el sector. En 2025, el consumo de cerveza por parte de turistas en hostelería aumentó un 4,1%, en un año en el que España volvió a batir su récord de visitantes, con 97 millones. Los extranjeros, principalmente alemanes y británicos, representan ya el 30% del consumo total de cerveza en el país. Sin esa aportación, el balance habría sido sensiblemente peor.
El clima, tradicional aliado del sector, tampoco acompañó en 2025. La cerveza mantiene una relación estrecha con el ocio y la vida social, por lo que las condiciones meteorológicas tienen un impacto directo sobre el consumo. El año comenzó con un primer trimestre especialmente débil, que registró una caída del 4,2% lastrado por un tiempo inestable y lluvias persistentes que redujeron la actividad en bares y terrazas.
Y cuando llegó el verano, la situación tampoco mejoró. Los meses cálidos suelen convertirse en uno de los grandes motores del mercado gracias al ocio al aire libre, pero el verano de 2025 -el más caluroso registrado en España- rompió esa lógica. Las prolongadas olas de calor alteraron los hábitos de consumo y terminaron convirtiendo el calor extremo en un freno. El tercer trimestre cerró con una caída del 1,3%.
Solo el último tramo del año ofreció algo de alivio, con un crecimiento del 0,9%, insuficiente para compensar el deterioro acumulado. Entre un consumo doméstico más débil, unas condiciones meteorológicas poco favorables y un cambio progresivo en los hábitos, 2025 volvió a confirmar la desaceleración del mercado.
Hubo, sin embargo, una excepción clara: la cerveza SIN.
Mientras el conjunto del mercado perdía impulso, la sin alcohol siguió ganando terreno. Sus ventas crecieron un 4,6% en 2025, hasta alcanzar los 3,3 millones de hectolitros, y ya representa el 14% de toda la cerveza consumida en España.
Hace tiempo que dejó de ser un producto de nicho. Hoy forma parte del consumo cotidiano, tanto en bares como en hogares, durante las comidas o en el aperitivo. Además, quien la elige, en el 90% de los casos, no es alguien alejado de la cerveza tradicional, sino un consumidor habitual que adapta su elección al momento. La cerveza sin alcohol no está sustituyendo a la convencional; está ampliando el mercado.
España es, además, el mayor consumidor europeo de cerveza sin alcohol. En el país se consume más cerveza SIN que en toda Latinoamérica junta y una de cada cuatro cervezas sin alcohol que se beben en Europa se consume aquí. Un liderazgo construido durante cinco décadas de innovación y adaptación del sector, hasta el punto de que Harvard lo ha estudiado como un caso de creación de categoría. Lo que comenzó como una alternativa ha terminado convirtiéndose en un modelo.
Fuera del mercado nacional, el sector encontró otro apoyo en el exterior. Las exportaciones aumentaron cerca de un 8% en 2025, hasta los 3,64 millones de hectolitros, impulsadas principalmente por la cerveza tradicional, cuyas ventas crecieron un 10%. Cuba fue el principal destino, con el 24% del total exportado, seguida de Reino Unido, que incrementó sus importaciones un 3%, y Portugal.
Las importaciones, por su parte, descendieron un 4% respecto a 2024. Bélgica se mantuvo como principal proveedor, con una cuota del 49%, seguida de Portugal (15%) y Francia (12%). Este comportamiento consolida la posición de España como segundo productor de cerveza de la Unión Europea, solo por detrás de Alemania, y octavo a nivel mundial.
Más allá de las ventas, el sector cervecero mantiene un peso relevante en la economía española. La cerveza representa el 1,3% del PIB nacional, genera más de 540.000 empleos y aporta alrededor del 2,6% de la recaudación pública. Además, se estima que está asociada a más de 5.200 millones de euros del gasto turístico, cerca del 6% del total.
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