María Galiana se rompe al recordar a su marido: «Lo que más echo de menos es hablar con él»

Pocas veces María Galiana pierde la compostura en pantalla. La actriz, que se llevó décadas interpretando a la abuela Herminia de Cuéntame, se sentó en La Noche de Aimar con la serenidad de siempre, hasta que Aimar Bretos le preguntó por Rafael, su marido. Ahí se le saltaron las lágrimas.

La conversación arrancó con una pregunta sobre el feminismo. Bretos quiso saber si Galiana había tenido que aprender a serlo en una generación en la que las mujeres estaban muy reprimidas. «Siempre lo he sido», respondió. Y para explicarlo, puso a Rafael en el centro: «He tenido una gran suerte con mi marido porque he hecho siempre lo que me ha dado la gana«.

Galiana recordó que su marido la respaldó incluso en las decisiones más arriesgadas. Cuando decidió pedir una excedencia para hacer un pequeño papel en Madrid, con cinco hijos a su cargo, Rafael no puso ninguna objeción. «Amigos míos me han dicho: ‘qué pena que se haya muerto quien más disfrutaba con tus éxitos‘», recordó con la voz entrecortada.

Uno de los recuerdos que más la emocionó fue el de la noche del Goya. «Solo ver la cara de mi marido cuando me dieron el Goya merecía la pena totalmente», aseguró. Galiana reconoció que esa complicidad fue un privilegio que no todo el mundo tiene: «He tenido esa suerte, entonces no he tenido que luchar nada, simplemente he vivido mi vida».

Lo que más pesa ahora en su ausencia no es la soledad, sino la conversación perdida. «Mis amigos me dicen que tengo a mis hijos, pero mis hijos no son mis amigos«, explicó. «Lo que más echo de menos es hablar con mi marido«, concluyó.

 La veterana actriz se emocionó hasta las lágrimas al hablar de Rafael, el hombre que la apoyó cuando pidió una excedencia con cinco hijos en casa para perseguir su carrera.  

Pocas veces María Galiana pierde la compostura en pantalla. La actriz, que se llevó décadas interpretando a la abuela Herminia de Cuéntame, se sentó en La Noche de Aimar con la serenidad de siempre, hasta que Aimar Bretos le preguntó por Rafael, su marido. Ahí se le saltaron las lágrimas.

La conversación arrancó con una pregunta sobre el feminismo. Bretos quiso saber si Galiana había tenido que aprender a serlo en una generación en la que las mujeres estaban muy reprimidas. «Siempre lo he sido», respondió. Y para explicarlo, puso a Rafael en el centro: «He tenido una gran suerte con mi marido porque he hecho siempre lo que me ha dado la gana«.

Galiana recordó que su marido la respaldó incluso en las decisiones más arriesgadas. Cuando decidió pedir una excedencia para hacer un pequeño papel en Madrid, con cinco hijos a su cargo, Rafael no puso ninguna objeción. «Amigos míos me han dicho: ‘qué pena que se haya muerto quien más disfrutaba con tus éxitos‘», recordó con la voz entrecortada.

Uno de los recuerdos que más la emocionó fue el de la noche del Goya. «Solo ver la cara de mi marido cuando me dieron el Goya merecía la pena totalmente», aseguró. Galiana reconoció que esa complicidad fue un privilegio que no todo el mundo tiene: «He tenido esa suerte, entonces no he tenido que luchar nada, simplemente he vivido mi vida».

Lo que más pesa ahora en su ausencia no es la soledad, sino la conversación perdida. «Mis amigos me dicen que tengo a mis hijos, pero mis hijos no son mis amigos«, explicó. «Lo que más echo de menos es hablar con mi marido«, concluyó.

 20MINUTOS.ES – Televisión

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La conversación arrancó con una pregunta sobre el feminismo. Bretos quiso saber si Galiana había tenido que aprender a serlo en una generación en la que las mujeres estaban muy reprimidas. «Siempre lo he sido», respondió. Y para explicarlo, puso a Rafael en el centro: «He tenido una gran suerte con mi marido porque he hecho siempre lo que me ha dado la gana«.

Galiana recordó que su marido la respaldó incluso en las decisiones más arriesgadas. Cuando decidió pedir una excedencia para hacer un pequeño papel en Madrid, con cinco hijos a su cargo, Rafael no puso ninguna objeción. «Amigos míos me han dicho: ‘qué pena que se haya muerto quien más disfrutaba con tus éxitos‘», recordó con la voz entrecortada.

Uno de los recuerdos que más la emocionó fue el de la noche del Goya. «Solo ver la cara de mi marido cuando me dieron el Goya merecía la pena totalmente», aseguró. Galiana reconoció que esa complicidad fue un privilegio que no todo el mundo tiene: «He tenido esa suerte, entonces no he tenido que luchar nada, simplemente he vivido mi vida».

Lo que más pesa ahora en su ausencia no es la soledad, sino la conversación perdida. «Mis amigos me dicen que tengo a mis hijos, pero mis hijos no son mis amigos«, explicó. «Lo que más echo de menos es hablar con mi marido«, concluyó.

 La veterana actriz se emocionó hasta las lágrimas al hablar de Rafael, el hombre que la apoyó cuando pidió una excedencia con cinco hijos en casa para perseguir su carrera.  

Pocas veces María Galiana pierde la compostura en pantalla. La actriz, que se llevó décadas interpretando a la abuela Herminia de Cuéntame, se sentó en La Noche de Aimar con la serenidad de siempre, hasta que Aimar Bretos le preguntó por Rafael, su marido. Ahí se le saltaron las lágrimas.

La conversación arrancó con una pregunta sobre el feminismo. Bretos quiso saber si Galiana había tenido que aprender a serlo en una generación en la que las mujeres estaban muy reprimidas. «Siempre lo he sido», respondió. Y para explicarlo, puso a Rafael en el centro: «He tenido una gran suerte con mi marido porque he hecho siempre lo que me ha dado la gana«.

Galiana recordó que su marido la respaldó incluso en las decisiones más arriesgadas. Cuando decidió pedir una excedencia para hacer un pequeño papel en Madrid, con cinco hijos a su cargo, Rafael no puso ninguna objeción. «Amigos míos me han dicho: ‘qué pena que se haya muerto quien más disfrutaba con tus éxitos‘», recordó con la voz entrecortada.

Uno de los recuerdos que más la emocionó fue el de la noche del Goya. «Solo ver la cara de mi marido cuando me dieron el Goya merecía la pena totalmente», aseguró. Galiana reconoció que esa complicidad fue un privilegio que no todo el mundo tiene: «He tenido esa suerte, entonces no he tenido que luchar nada, simplemente he vivido mi vida».

Lo que más pesa ahora en su ausencia no es la soledad, sino la conversación perdida. «Mis amigos me dicen que tengo a mis hijos, pero mis hijos no son mis amigos«, explicó. «Lo que más echo de menos es hablar con mi marido«, concluyó.

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