Kang-in Lee deslumbra en su estreno con el Atlético de Madrid: golazo y gran partido para derrotar al Málaga

El Atlético de Madrid hizo los deberes este miércoles en la primera jornada de LaLiga. El conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone se impuso por 2-0 al Málaga, en un duelo de dos caras para los colchoneros, que sacaron toda su ventaja en la segunda parte, con sendos golazos de Kang-in Lee, en su estreno rojiblanco, y de Álex Baena.

Ya era el minuto 70, debutante ante su afición desde el 57, cuando el atacante surcoreano impuso una superioridad sólo teórica hasta entonces, nada práctica, con el conjunto andaluz con sobrados argumentos para sentirse más que merecedor del empate cuando el partido esperaba un instante de inspiración, como ocurrió. Primero fue Kang in Lee. Después, Baena, con un magnífico golpeo. Individualidades. El Atlético aún necesita ajustarse más como colectivo.

La victoria es tiempo. Fue un alivio para el Atlético. Y para Simeone, muy inquieto por el estreno. Por los condicionantes del Mundial, por la preocupación de no tener a todos disponibles para todo en el primer encuentro de competición y advertido por cómo se esfumaron tantos puntos al inicio en el pasado ejercicio, sin que su conjunto esté hecho ni apuntalado.

No estaba para nada Julián Alvarez (sin estar presente en el terreno, contra él sólo hubo un insulto puntual y muy tenue por parte de algunos ultras del Atlético y silbado por parte de la grada, tras su deseo expreso de irse al Barcelona), tampoco Cuti Romero, fuera de la convocatoria los dos, pendientes de más carga, rodaje y piernas.

Tampoco estaban para ser titulares ni Llorente ni Baena ni Pubill ni Grimaldo ni Giuliano ni Kang in Lee… Más de medio equipo que se presupone que poblará el once tipo según avance la competición. Pero no hay excusa en este Atlético. No debería tenerlas.

Aun así, con Jorge Domínguez batiendo los récords de precocidad en la historia del Atlético, pero con aún mucho por crecer con 16 años para ser todo lo que se espera de él (fue cambiado al descanso cuando coqueteó con una segunda amarilla), con el interesante Arnau Ortiz por el extremo o con Dani Martínez como recurso para el lateral zurdo, el Atlético es superior (o debe serlo) al Málaga… si quiere competir o ser campeón.

No fue mejor. El conjunto andaluz se presentó en el Metropolitano nueve años después, ocho desde su descenso de la máxima categoría, con una atractivo puesta en escena. Con desparpajo, sin miedo, atrevido y preparado, no sólo contuvo al Atlético en el primer acto, no sólo lo redujo a un solo remate de Rodrigo Mendoza, sino que también lo asustó.

La vigencia de Oblak es indudable. También en su decimotercera temporada seguida en el Atlético. Sus dos paradas consecutivas, sobre todo la segunda con la mano izquierda, en la secuencia de tiros de Chupe y Larrubia, fue el enésimo ejemplo de ello. Fuera posición inválida o no, como decretó el árbitro, el guardameta ya había solventado la amenaza.

Un aviso más que serio. El control era del Málaga al final del primer tiempo y más allá. No es nada fácil llegar a un estadio como el del Atlético, recién subido de Primera División, con nada más con Dotor y Joaquín Muñoz con experiencia en la máxima categoría en su carrera, y mirar de tú a tú al equipo rojiblanco, sin un solo complejo.

Hasta el minuto 55 se sintió seguro. Después, menos. Mendoza ya probó a Alfonso Herrero, ágil en el uno para uno. Su última jugada. Fue cambiado después, igual que Arnau Ortiz y Carlos Martín. Entraron Kang in Lee, Giuliano Simeone y Baena. El futbolista coreano, por 35 millones de euros desde el París Saint-Germain, y el campeón del mundo español fueron la diferencia.

 El equipo dirigido por el Cholo Simeone venció en el Metropolitano a uno de los recién ascendidos en el primer partido liguero de ambos clubes.  

El Atlético de Madrid hizo los deberes este miércoles en la primera jornada de LaLiga. El conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone se impuso por 2-0 al Málaga, en un duelo de dos caras para los colchoneros, que sacaron toda su ventaja en la segunda parte, con sendos golazos de Kang-in Lee, en su estreno rojiblanco, y de Álex Baena.

Ya era el minuto 70, debutante ante su afición desde el 57, cuando el atacante surcoreano impuso una superioridad sólo teórica hasta entonces, nada práctica, con el conjunto andaluz con sobrados argumentos para sentirse más que merecedor del empate cuando el partido esperaba un instante de inspiración, como ocurrió. Primero fue Kang in Lee. Después, Baena, con un magnífico golpeo. Individualidades. El Atlético aún necesita ajustarse más como colectivo.

La victoria es tiempo. Fue un alivio para el Atlético. Y para Simeone, muy inquieto por el estreno. Por los condicionantes del Mundial, por la preocupación de no tener a todos disponibles para todo en el primer encuentro de competición y advertido por cómo se esfumaron tantos puntos al inicio en el pasado ejercicio, sin que su conjunto esté hecho ni apuntalado.

No estaba para nada Julián Alvarez (sin estar presente en el terreno, contra él sólo hubo un insulto puntual y muy tenue por parte de algunos ultras del Atlético y silbado por parte de la grada, tras su deseo expreso de irse al Barcelona), tampoco Cuti Romero, fuera de la convocatoria los dos, pendientes de más carga, rodaje y piernas.

Tampoco estaban para ser titulares ni Llorente ni Baena ni Pubill ni Grimaldo ni Giuliano ni Kang in Lee… Más de medio equipo que se presupone que poblará el once tipo según avance la competición. Pero no hay excusa en este Atlético. No debería tenerlas.

Aun así, con Jorge Domínguez batiendo los récords de precocidad en la historia del Atlético, pero con aún mucho por crecer con 16 años para ser todo lo que se espera de él (fue cambiado al descanso cuando coqueteó con una segunda amarilla), con el interesante Arnau Ortiz por el extremo o con Dani Martínez como recurso para el lateral zurdo, el Atlético es superior (o debe serlo) al Málaga… si quiere competir o ser campeón.

No fue mejor. El conjunto andaluz se presentó en el Metropolitano nueve años después, ocho desde su descenso de la máxima categoría, con una atractivo puesta en escena. Con desparpajo, sin miedo, atrevido y preparado, no sólo contuvo al Atlético en el primer acto, no sólo lo redujo a un solo remate de Rodrigo Mendoza, sino que también lo asustó.

La vigencia de Oblak es indudable. También en su decimotercera temporada seguida en el Atlético. Sus dos paradas consecutivas, sobre todo la segunda con la mano izquierda, en la secuencia de tiros de Chupe y Larrubia, fue el enésimo ejemplo de ello. Fuera posición inválida o no, como decretó el árbitro, el guardameta ya había solventado la amenaza.

Un aviso más que serio. El control era del Málaga al final del primer tiempo y más allá. No es nada fácil llegar a un estadio como el del Atlético, recién subido de Primera División, con nada más con Dotor y Joaquín Muñoz con experiencia en la máxima categoría en su carrera, y mirar de tú a tú al equipo rojiblanco, sin un solo complejo.

Hasta el minuto 55 se sintió seguro. Después, menos. Mendoza ya probó a Alfonso Herrero, ágil en el uno para uno. Su última jugada. Fue cambiado después, igual que Arnau Ortiz y Carlos Martín. Entraron Kang in Lee, Giuliano Simeone y Baena. El futbolista coreano, por 35 millones de euros desde el París Saint-Germain, y el campeón del mundo español fueron la diferencia.

 20MINUTOS.ES – Deportes

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