Pablo Simón es profesor en la Universidad Carlos III de Madrid desde 2014. El politólogo de 41 años, muy popular entre los jóvenes por sus análisis e intervenciones en televisión, radio y redes, está acostumbrado a hablar en público y conoce bien la asignatura que imparte en el campus de Getafe. Allí enseña Fundamentos de Ciencia Política, una introducción general a los estudiantes en el análisis riguroso y científico de los fenómenos políticos. Pero reconoce estar algo nervioso o expectante por el primer día de clase de este nuevo ciclo lectivo. Desde este lunes 7 de septiembre, tendrá que enseñarle a Leonor de Borbón y Ortiz, princesa de Asturias y heredera a la Corona de España, nociones básicas sobre el poder, el Estado y los diferentes regímenes, y explicarle los entresijos de los mecanismos esenciales de nuestra democracia, como, por ejemplo, cuando el Rey da mandato para formar un gobierno.
La princesa de Asturias empieza la universidad este lunes. Ahora, más jóvenes quieren estudiar Ciencias Políticas como ella en la Carlos III de Madrid, pero, ¿hasta dónde llega la influencia de la heredera sobre los españoles? Opinan politólogos, expertos en realeza e ‘influencers’
Pablo Simón es profesor en la Universidad Carlos III de Madrid desde 2014. El politólogo de 41 años, muy popular entre los jóvenes por sus análisis e intervenciones en televisión, radio y redes, está acostumbrado a hablar en público y conoce bien la asignatura que imparte en el campus de Getafe. Allí enseña Fundamentos de Ciencia Política, una introducción general a los estudiantes en el análisis riguroso y científico de los fenómenos políticos. Pero reconoce estar algo nervioso o expectante por el primer día de clase de este nuevo ciclo lectivo. Desde este lunes 7 de septiembre, tendrá que enseñarle a Leonor de Borbón y Ortiz, princesa de Asturias y heredera a la Corona de España, nociones básicas sobre el poder, el Estado y los diferentes regímenes, y explicarle los entresijos de los mecanismos esenciales de nuestra democracia, como, por ejemplo, cuando el Rey da mandato para formar un gobierno.
“Me alegré mucho cuando me enteré de que nos había elegido”, admite Simón en conversación telefónica con EL PAÍS. “Es una elección estupenda por parte de ella y de la Corona por varias razones. La primera, en términos sustantivos, la ciencia política le dará un conocimiento mucho más transversal del que le habría dado una Sociología o un Derecho. Esta carrera te permite cubrir desde procesos sociopolíticos hasta cuestiones que tienen que ver con estructuras de partido, psicología política, economía o Derecho. Lo cubrimos prácticamente todo. Y ha hecho muy bien en elegirnos a nosotros porque tenemos una orientación moderna hacia estos estudios, más occidental o anglosajona”, continúa el politólogo y comentarista político.
Simón, que es doctor en Ciencias Políticas y Sociales por la Universitat Pompeu Fabra y ha sido investigador postdoctoral en la Universidad Libre de Bruselas, tiene curiosidad por ver cómo se va a desenvolver la futura reina de España en el ambiente estudiantil de Políticas de la Carlos III. Según sus propias palabras, se trata de un entorno académico con fama de “cojear más a la izquierda que a la derecha”: “Naturalmente, aquí hay más sensibilidad hacia la izquierda y eso es algo positivo porque va a permitirle pluralizar sus entornos. Viene de tres años de formación militar con gente con un sesgo ideológico muy concreto y ahora va a juntarse con personas con una visión muy diferente. Algún republicano va a tener sentado en la clase y creo que eso va a ser muy positivo”.

Desde que se supo que la princesa va a estudiar en la Carlos III, anuncio que se hizo en el mes de abril, ha aumentado el interés de muchos jóvenes por cursar Política en esta universidad. La heredera, que hizo sus estudios de Bachillerato en un internado en Gales, no tuvo que presentarse a la EBAU y accedió a su plaza universitaria a través de un procedimiento de admisión temprana. “Desde entonces, ha subido mucho la gente que ha puesto este grado en primera opción y también ha subido un punto la nota de corte este año [del 9,5 al 10,7, según informó EL PAÍS este viernes]. Ha subido la demanda respecto a la oferta, eso lo sabemos seguro. Ha habido un ‘efecto llamada”, confirma Simón, que sospecha que el boca a oreja ha jugado un papel importante. “Muchas familias que tenían dudas sobre dónde mandar a sus hijos, han dicho: ‘Donde estudie la princesa”.
Este “efecto llamada” ya ocurrió en febrero de 2021, cuando la Casa del Rey anunció que la heredera iba a estudiar el Bachillerato Internacional en el UWC Atlantic College en Gales, uno de los 18 colegios repartidos por cuatro continentes que forman parte de la institución educativa Colegios del Mundo. “Ya solo con el anuncio de que iba a pasar dos años en el Atlantic, hubo un enorme interés en nosotros. Salió en todos lados en España y en el mundo y lógicamente tuvo un impacto en el número de familias españolas interesadas y en el número de solicitudes para estudiar en alguno de nuestros colegios. El volumen de peticiones de información fue altísimo”, recuerda Berta Fraguas, directora de la Fundación Colegios del Mundo Unido en España, en conversación con EL PAÍS.
El Atlantic College, fundado en 1962, es el pionero en esta red de colegios que funcionan siguiendo las ideas del pedagogo alemán Kurt Hahn, un defensor del aprendizaje experimental, el servicio comunitario, las actividades al aire libre y el compromiso social. “De los periodistas que escribieron sobre nosotros, desgraciadamente puedo contar con los dedos de media mano los que de verdad se interesaron por saber lo que de verdad somos. Se tergiversó todo y se nos presentó como una organización elitista, como el Hogwarts de los ricos”, lamenta Fraguas, que se encarga en España del exigente proceso de selección mediante el que alrededor de 600 estudiantes españoles han accedido a esta educación internacional a lo largo de casi 60 años. “Somos todo lo contrario a lo que se ha contado. El 90% de nuestros estudiantes españoles van con beca completa. Pero vende más y tiene más glamur lo del internado estilo Harry Potter”.

La directiva de Colegios del Mundo se queda con lo bueno del llamado “fenómeno Leonor”. “Somos una organización pequeña en España y no pagamos publicidad en los medios. Lo que ocurrió con ella nos permitió llegar a zonas de la España vaciada a las que nunca habíamos llegado y acceder a esos chicos y chicas con expedientes brillantes y muchísimo potencial que necesitaban una beca”, explica. Tres años después de la graduación de la princesa en el Atlantic College, el “efecto llamada” continúa. Según Fraguas, durante estos años han seguido recibiendo muchas más solicitudes de información de lo habitual y recién ahora se está estabilizando un poco, “más por la situación sociopolítica en Europa que por otra cosa”.
Todavía es pronto para valorar el impacto que ha tenido el paso de la princesa por las Fuerzas Armadas. Leonor ha estado los últimos tres años formándose en unos ejércitos donde solo el 13% son mujeres. “El porcentaje sigue siendo más o menos el mismo. Eso no ha cambiado. Pero la princesa ha dado una enorme visibilidad a las militares. Con todas las imágenes de ella en tierra, mar y aire nos hemos acostumbrado a ver a una mujer haciendo maniobras, subiendo al palo del buque Elcano o pilotando un avión de combate. Que una mujer haya hecho todo esto tiene un enorme poder como ejemplo y ha causado un gran impacto”, señala Angie Calero, corresponsal de la Casa del Rey en el diario La Vanguardia y autora del libro Leonor de Borbón Ortiz. Una reina para el futuro (La esfera de los libros, 2026).
Calero, que cubre la agenda real desde 2021, ha seguido a Leonor durante todo este tiempo y su libro es fruto de más de un año de investigación y entrevistas con el entorno más próximo de la princesa. La periodista prefiere ser cauta a la hora de usar el término “leonormanía”. “Leonor vende mucho, pero hay algo mucho más interesante que un fenómeno fan. Hay una curiosidad enorme y genuina por ella”, afirma. “Esa curiosidad se debe a que hemos sabido muy poco de ella. Ha crecido muy protegida y su vida privada se ha contado a cuentagotas. En una época en la que sabemos prácticamente todo de todo el mundo a través de las redes sociales, que exista una joven de 20 años, que además es la heredera al trono, de la que apenas conocemos detalles, genera una atracción inmensa”.

Tras observar de cerca a la hija de los Reyes en numerosos actos, como los premios Princesa de Asturias en Oviedo o los Princesa de Girona en Cataluña, Calero sostiene que la princesa conecta con los jóvenes de su generación. “Hay una especie de fascinación por verla de cerca, quizá porque durante muchos años se ha sabido tan poco sobre ella. Todo el mundo le pide selfis. Hay gente que solo le pide un selfi y se va. Lo vemos todo el tiempo”, dice la periodista. “Al mismo tiempo, sigue siendo una gran desconocida y ahí está su gran desafío: que los españoles de su edad, los que van a vivir su reinado, la conozcan y entiendan su papel y el de la Corona. Una monarquía parlamentaria no puede vivir únicamente de una legitimidad histórica o constitucional. Necesita que los ciudadanos entiendan su utilidad. Leonor va a heredar una institución más saneada que la que heredó su padre, pero tendrá que legitimarla porque la sociedad será distinta. De hecho, la sociedad ya es distinta: más fragmentada, más polarizada, más digital y menos reverencial a cualquier institución”.
Calero ve a la heredera como una figura “contracultural” y cree que en un futuro eso puede ser una buena baza para la institución. La princesa, de 20 años, pertenece a una generación educada en la idea de que uno puede elegir constantemente quién quiere ser, cambiar de camino, reinventarse, empezar otra vez, no quedarse atado a una misma decisión… “Y ella representa todo lo contrario. Nació con un destino determinado y está siendo educada para asumirlo. Eso puede ser algo atractivo para mucha gente de su edad. En un mundo donde todo parece provisional o fugaz, ella representa arraigo y sentido del deber”, opina la periodista.
Javi Hoyos y Núria Marín lideran el lucrativo negocio de comentar las noticias del corazón y la realeza en TikTok e Instagram. Ahí tienen una legión de fans —más de siete millones de seguidores— entre los jóvenes de la Generación Z. Hoyos cree que la “leonormanía” existe, pero que era mayor cuando había menos imágenes de la princesa. El periodista e influencer explica que a su audiencia, cuya edad media es de 20 años, le interesan las noticias de Leonor cuando afectan a su vida privada. “Funciona muy bien cuando va a un concierto de Rosalía o Bad Bunny porque eso la acerca a la realidad de los mortales. Si se trata de imágenes oficiales o actos institucionales, eso no funciona mucho. No genera expectación porque ya está muy visto”.

El 85% de los seguidores de Núria Marín son mujeres de 25 a 45 años. Su público, como el de Hoyos, se interesa por las noticias de la princesa cuando se salen de “la rueda repetitiva en la que está la Familia Real”. “Al principio, Leonor causaba furor, pero ha ido disminuyendo. Hay una serie de eventos y acontecimientos que siempre se repiten: el 12 de octubre, los premios Princesa de Asturias, las apariciones sorpresa en Semana Santa, el veraneo en Mallorca… A la gente ya no le interesa tanto eso”, explica. E incide: “Les interesan cosas relacionadas con su vida personal o que se salen de lo que es protocolario. ‘Cuál es el protocolo que tiene que seguir si quiere salir de fiesta con sus amigos’. Eso interesa. ‘Leonor amadrina un árbol’. Eso les da igual. Para que Leonor sea viral en este momento, tiene que hacer algo un poco fuera de lo habitual”.
Estas últimas semanas, por ejemplo, los seguidores de Marín le han pedido que hable más sobre el regreso del príncipe Enrique y Meghan Markle al Reino Unido que sobre el inicio de la universidad de Leonor. “La Familia Real española ha hecho todo lo posible por escapar de la parte más mediática o del show de la monarquía y eso ha hecho que pierdan un poco de interés entre mi audiencia”, concluye la influencer.
Fuera de las fronteras de España, la figura de la princesa despierta gran interés y genera buenas cifras de audiencias en las principales cabeceras que cubren la actualidad real. “Aunque no es muy conocida por el público británico, Leonor goza de gran popularidad entre los lectores de Tatler”, asegura Stephanie Bridger-Linning, directora digital de Tatler, revista fundada en 1709 y considerada como “la biblia” de la prensa royal en el Reino Unido. “Nuestra cobertura de la futura reina de España siempre conecta con nuestra audiencia, atraída por su aplomo, su estilo refinado y sus múltiples talentos. Creo que el interés no hará más que crecer a medida que siga ganando protagonismo a nivel internacional”, añade Bridger-Linning, que se declara una “gran fan” de Leonor y confiesa: “Personalmente, estoy deseando verla luciendo una tiara por primera vez”.

Lilian Delhomme, periodista del semanario francés Point de Vue, confirma que la figura de la heredera también capta la atención de sus lectores. “Las historias sobre la Familia Real española despiertan un enorme interés entre nuestra audiencia, y diría que también en toda Francia. No solo porque esta familia tiene su origen en Francia, sino también por la mitología de la Transición: por primera vez en el siglo XX, un rey no fue depuesto, sino que restauró una de las monarquías más antiguas de Europa, además de la democracia”, explica Delhomme. “Todo esto ronda por la mente de nuestros lectores al pensar en Leonor. Además, está destinada a ser la primera reina reinante de España desde Isabel II, y reinará sobre la segunda monarquía más grande de Europa después del Reino Unido, en términos de economía y población. Su extensa formación militar despertó gran interés y los artículos que publicamos al respecto, especialmente sobre su largo viaje por América, tuvieron un gran éxito en nuestra web”.
La periodista de Point de Vue subraya el impacto quehan tenido las numerosas fotografías de la princesa vestida con uniforme durante estos tres años de formación militar. “Han añadido complejidad a la idea de cómo es o debería ser una reina. Han roto con los estereotipos de género y se distancian del ejemplo de reinas como Isabel II, Beatriz o Margarita. Si bien es pronto para afirmarlo, Leonor, hasta el momento, se aleja de este enfoque maternal y regio del papel”.
Es difícil dilucidar si la “leonormanía” es mito o realidad cuando no hay cifras. El Centro de Investigaciones Sociológicas no pregunta a los españoles su opinión sobre la monarquía y los miembros de la Familia Real desde 2015. Entonces, tras el escándalo del caso Nóos y la caída de Juan Carlos I, Felipe VI obtuvo un 4,34 sobre 10. Desde ese suspenso, el organismo público ha eliminado esta valoración de sus barómetros periódicos. Para Lilian Delhomme, ahí está una de las interesantes dualidades de la princesa de Asturias: “Es heredera de los Reyes Católicos y de una de las coronas más prestigiosas del mundo, pero también de una institución que ha sido objeto de numerosas críticas desde principios de la década de 2010”.
A Angie Calero le gustaría que el CIS empezara a preguntar sobre la futura reina. “Eso nos permitiría dejar de movernos en el terreno de las percepciones y suposiciones. Sin datos, todo son opiniones. Hay una curiosidad y predisposición hacia ella que merece ser medida”, reconoce. Para la periodista, lo más interesante de una encuesta oficial sería el desglose por edades: “La pregunta relevante no es qué nota le ponen los españoles, sino qué opinan de ella los jóvenes, la generación que vivirá su reinado”.
Gente en EL PAÍS
