Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Ohio y Texas concentran la disputa por una mayoría que podría cambiar el equilibrio de poder en Washington Leer Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Ohio y Texas concentran la disputa por una mayoría que podría cambiar el equilibrio de poder en Washington Leer
Quedan pocas horas para saber si sigue vivo el sueño del Partido Demócrata de hacerse con el gran botín en juego en estas elecciones de medio mandato: el control del Senado. De las múltiples plazas en disputa por todo el país (35 para la Cámara Alta), tan solo una pequeña fracción puede considerarse realmente competitiva. Son siete, principalmente: Alaska, Iowa, Kansas, Maine, Michigan, Ohio y Texas, batallas donde no solo está en juego una mayoría en el Congreso, sino la posibilidad de romper inercias que han perdurado décadas. Kansas, donde no ha ganado un senador demócrata en casi 100 años, podría dar la campanada, y en Texas, James Talarico aspira a imponerse a un republicano en uno de los bastiones más conservadores del país. Los alicientes son múltiples para unas midterms con tintes históricos.
El lunes por la mañana, todas las miradas estaban puestas en Michigan, donde Abdul El Sayed y el ex representante republicano Mike Rogers se disputan un estado que Trump ganó por 1,4 puntos en 2024. Los últimos sondeos daban a El-Sayed una ventaja holgada, 53% a 42%, aunque sin contar con la grieta inesperada que se ha abierto entre los progresistas. La demócrata Haley Stevens, que perdió en las primarias con el candidato musulmán, añadió un elemento importante en la contienda al apoyar a Rogers, un gesto que ha causado enorme malestar entre las filas demócratas. Está por ver si el efecto de la «despreciable traición» —como la han tildado en el partido—, influye en los resultados.
Otro de los puntos calientes en la noche electoral será Alaska, un territorio tradicionalmente gélido para los demócratas. Mary Peltola, que perdió su escaño en la Cámara de Representantes en 2024, ha vuelto con un lema de tres palabras, «pesca, familia y libertad», frente a un Dan Sullivan que presume de su sintonía con Trump. De fondo, la polémica por un tercer candidato cuyo nombre coincide con el del republicano, Dan J. Sullivan, y que los republicanos consideran un fraude cometido por Peltola para dividir el voto republicano.
En Maine todas las miradas están puestas en la longeva carrera de Susan Collins, que lleva casi 30 años en el cargo. Busca su sexto mandato en un estado que Kamala Harris ganó por 6,9 puntos. Su apellido y su trayectoria la han sostenido durante décadas, y un tumultuoso proceso de primarias demócratas le dio aire. Pero Troy Jackson llega por delante en los últimos sondeos: 51% a 45% en The New York Times/Siena y nueve puntos de ventaja según la Universidad de New Hampshire.
Kansas sueña con tener notoriedad el martes por la noche. Trump lo ganó por 16 puntos pero el reverendo Adam Hamilton, pastor metodista y ex republicano, ha puesto contra las cuerdas al senador Roger Marshall. Su apoyo tiene mucho de rechazo: el 59% de los electores dice moverse sobre todo por oposición a Marshall. La mitad de los votantes del senador prioriza el control del Senado, y Trump acudió en persona al estado en la recta final.
En Texas está en disputa el escaño republicano que más inquieta al partido. Talarico aventaja al fiscal general Ken Paxton por 50% a 43%, según The New York Times, aunque el promedio que publicó The Washington Post la semana pasada reducía la distancia a tres puntos. Una derrota republicana en ese estado supondría un golpe considerable para el trumpismo, en una noche en la que otro de sus afines, el gobernador Greg Abbott, parte con una ligera ventaja sobre la demócrata Gina Hinojosa. Tan solo dos sondeos ponen por delante a la congresista estatal de origen mexicano.
Iowa es el cortafuegos en el que confían los republicanos. Con la retirada de Joni Ernst, la congresista Ashley Hinson se mide al representante estatal demócrata Josh Turek en un estado que Trump ganó por 13 puntos. Hinson ha tomado distancia de algunas de las políticas menos populares del presidente, una maniobra que muchos analistas consideran hábil y que la han ayudado a mantenerse empatada en las encuestas con Turek. Apunta a ser una de las batallas más disputadas de la noche, con un margen mínimo entre ambos.
Ohio se ha convertido en el regreso más vigilado de estas elecciones. El ex senador demócrata Sherrod Brown busca volver a Washington frente al senador republicano Jon Husted, en un estado que Trump ganó por 11,2 puntos en 2024. Brown ha liderado los tres sondeos de Fox News de este año y aventaja a su rival por 49% a 44% de acuerdo a los sondeos de The New York Times/Siena, lo que ha llevado a Fox a clasificar la carrera como inclinada hacia los demócratas.
Con ese panorama, parece factible que los demócratas ganen los 51 escaños que necesitan para controlar el Senado ya que en una cámara dividida (50-50), el vicepresidente JD Vance emitiría el voto de desempate a favor de los republicanos. Cuentan con la llamada ola azul para recuperar el momentum perdido en Washington.
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